Cómo organizarse con un bebé durante la cuarentena

Las mamás estamos acostumbradas a pasar horas con nuestros bebés en casa, pero siempre con la mirada puesta en la hora del parque. ¿Qué pasa cuando este no es posible?

Salón con sofá en L y pouf de piel, mesa con sobre de cristal, con perros, bebe y Sandra Guerrero

Salón con sofá en L y pouf de piel, mesa con sobre de cristal, con perros, bebe y Sandra Guerrero

Son las 7:30 de la mañana. Fuera, hace un día radiante. Pero hoy, mi bebé y yo, no podremos disfrutar de un día de parque. No es un domingo cualquiera. Es el primer domingo de la cuarentena y toca quedarse en casa.

Haya o no cuarentena, intento levantarme antes que Sara y desayunar sola. Es un momento que dedico para mí. Cuando termino, me asomo a su cuna y, si todavía está durmiendo, aprovecho para hacer alguna tarea de la casa: recoger la ropa, cocinar una crema de verduras o recoger la habitación de los juguetes.

En la habitación de los juguetes, intento que cada cosa tenga un sitio, para que cuando la niña entre, lo encuentre todo igual.

En la habitación de los juguetes, intento que cada cosa tenga un sitio, para que cuando la niña entre, lo encuentre todo igual.

Desde que tengo a la niña, he descubierto el placer de encerrarme en el baño y dedicarme a actividades que antes me daban mucha pereza como por ejemplo ponerme una mascarilla de arcilla en la cara o recrearme con el pelo: lavarlo, aplicarme mascarilla, secarlo e incluso plancharlo. Por lo que sí, el baño es el nuevo salón, al menos para mí en esta época de la vida.

Cuando la niña se despierta, pongo mi vida en modo pause y me dedico a ella. Le cambio el pañal y me la llevo a la cocina. Allí, desde la trona, ve cómo le preparo el biberón. Cuando se lo termina y después de hacer un Bravooooooo, nos vamos al salón y jugamos. Hace poco fue su cumpleaños y nuestros familiares y amigos le regalaron un montón de juguetes. Así que tenemos trenes, mesitas parlanchinas, puzles y juegos de construcciones para rato:)

Cuando me canso -ella no se cansa nunca- empieza una especie de fricción. Yo quiero ir al dormitorio para hacer la cama y la cuna. Ella quiere seguir jugando. Así que he aprendido a que juegue en el espacio en el que yo tengo alguna tarea pendiente. Y así, mientras yo cambio las sábanas, ella juega a entrar y salir del armario de la ropa. De la misma forma, cuando tengo que poner una lavadora, me la llevo al baño -sí, tengo la lavadora en el baño- y mientras yo pongo el detergente, ella juega con el cesto de la ropa. Y así.

Para entonces, ya suele ser la hora del segundo desayuno. La vuelvo a sentar en la trona y ve cómo le preparo un plato de fruta o unos trozos de pavo con palitos. Cuando se lo acaba, volvemos al salón a jugar un rato y en nada empieza a rascarse el ojo, señal inequívoca de que vuelve a tener sueño. La acuesto y yo aprovecho para preparar la comida o para escribir.

Cuando nace un niño es impresionante el mundo de objetos que se crea alrededor suyo. Por eso es tan recomendable tenerlo todo bien organizado.

Cuando nace un niño es impresionante el mundo de objetos que se crea alrededor suyo. Por eso es tan recomendable tenerlo todo bien organizado.

Siempre que está durmiendo tengo una especie de ansiedad por acabar la actividad que me haya planteado hacer antes de que se despierte, porque sino, se me acumulan y entro en un bucle. Por ejemplo, ahora estoy pensando: por favor, que me deje terminar el artículo... Pero sé que esta ansiedad no es buena ni para mí ni tampoco para ella. Estoy convencida de que los bebés filtran nuestras emociones. Así que es algo que estoy aprendiendo a gestionar.

A lo que iba. Cuando se despierta, le doy la comida, y lo más habitual es que bajemos a comprar o al parque. Descartado esto, hoy, como ayer, nos volveremos a quedar en casa. Tenemos un pasillo que a ella le permite gatear y a mí perseguirla, y así pasamos el rato, entre risas.

Organizarse con un bebé no es sencillo. Creo que, lo más importante es tener claras las prioridades.

Todavía no os he contado lo que haremos por la tarde. Seguramente bajemos a la farmacia y volvamos a subir. Aunque me cruce con pocas personas, me gusta ver las caras de la gente, a menudo me dan más información sobre lo que está sucediendo que los propios titulares de los periódicos.

Cuando volvamos, tocará baño, cambio de ropita y cena. Después, un ratito en la alfombra con los cojines por el suelo mientras yo miro de reojo el televisor. Y, cuando empieza a rascarse el ojito, para la cama. Tengo que dejaros. Sara me reclama:)

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