Bjarke Ingels incendia el Burning Man

BIG Architects lanza una campaña de 'crowdfunding' para construir una esfera espejada en pleno desierto durante el festival

Lara Rodríguez Santana

The Orb de Big Architects.

The Orb de Big Architects.

A unos 150 kilómetros al oeste de la capital del juego, en pleno desierto de Nevada, hay un inhóspito paisaje conocido como el desierto de Black Rock. Durante los últimos siglos, la zona ha sido sido un páramo seco azotado por el viento, excepto por la ultima semana de verano del año, cuando una ciudad efímera emerge del barro. Este es el escenario surrealista en el que se enmarca el festival Burning Man.

Quienes lo han vivido lo describen con imprecisión, como si les faltaran palabras, y los que lo documentan solo pueden capturar breves postales irrepetibles en la que el arte, las instalaciones, la música y el desierto parecen apoderarse hipnóticamente de sus asistentes. Uno de esos presos del efecto Burning Man es el conocido arquitecto Bjarke Ingels, reconocido burner y socio de BIG Architects junto a su compañero Jakob Lange.

The Orb de Big Architects.

Los jóvenes arquitectos han querido hacer suya la filosofía del festival y buscan dejar su impronta en la evanescente Black Rock City con su proyecto The Orb, una enorme esfera infalible de 30 metros de diámetro. La gran bola espejada hará las veces de faro para los visitantes del festival, ya que por el día refleja a las personas que transiten por allí y por las noches brillará gracias a las luces de su alrededor.

El titánico proyecto, aunque en apariencia sencillo, tiene una complejidad bastante alta, motivo por el cual los representantes del estudio de arquitectura han iniciado una campaña de crowdfunding en Indiegogo para recaudar el dinero restante para materializar esta oda al planeta. Ingels y Lange ya han asumido gran parte de los gastos, pero necesitan más elementos para dotar de estabilidad al mástil inclinado de 32 metros que sostendrá la esfera y el sistema de inflado del globo durante los siete días de festival.

The Orb de Big Architects.

De momento llevan 11.000 dólares de los 50.000 que necesitan, pero se muestran optimistas y esperan hacer realidad “el espejo para los amantes de la tierra, que reflejará el paso del día” en palabras de los arquitectos. El festival es un escenario ideal para artistas, diseñadores y arquitectos que encuentran en pleno desierto un escenario atípico en el que poder volcar su creatividad con total libertad.

Un buen ejemplo de ello se da este mismo año con el diseño del templo principal a manos del arquitecto Arthur Mamou-Mani. Galaxy es un pabellón entrelazado con laminas de madera que forman una espiral desde el suelo hacia el punto central. La construcción juega con la luz y los espacios entre el armazón crean un camino hacia el interior donde se proyectará un mandala gigante impreso en 3D. Visto desde el cielo queda patente el deseo del arquitecto de construir un monumento al espacio, la galaxia y los agujeros negros. Una bonita metáfora que resume la conexión de todos los habitantes del universo y que invita a reflexionar sobre lo efímero que es todo en la vida. Algo debe tener Burning Man que desata la trascendencia y la creatividad.

Galaxy de Arthur Mamou-Mani.

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