Entrevista a Patricia Urquiola

Patricia Urquiola es incansable. Capaz de cubrir todos los frentes, su visión del mundo es periférica. Su cultura profunda está atenta a pasado, presente y futuro. Nos encontramos con ella con motivo de la apertura del primer showroom en Madrid de Cassina, la marca legendaria de la que es directora creativa desde hace un año.

Txema Ybarra

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Patricia Urquiola en su estudio en Milán

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Patricia Urquiola en su estudio en Milán

Butaca Gender, de Cassina

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Butaca Gender, de Cassina

Cama Clip, de Molteni & C

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Cama Clip, de Molteni & C

Butaca Crinoline, de B&B Italia

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Butaca Crinoline, de B&B Italia

Coleccion Mangas, de Gan

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Coleccion Mangas, de Gan

Silla Nub, de Andreu World

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Silla Nub, de Andreu World

Cocina Salinas, de Boffi

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Cocina Salinas, de Boffi

Lounge de Jardin, de Kartell

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Lounge de Jardin, de Kartell

Hotel Giulia, con interiorismo de Patricia Urquiola

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Hotel Giulia, con interiorismo de Patricia Urquiola

Parquet Biscuit, de Listone Giordano

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Parquet Biscuit, de Listone Giordano

Showroom de Cassina en Madrid

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Showroom de Cassina en Madrid

Vajilla Trama, de Kartell

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Vajilla Trama, de Kartell

Su cargo como directora artística de una firma del prestigio de Cassina otorga a la arquitecta y diseñadora Patricia Urquiola (Oviedo, 1961) la custodia de un catálogo de 90 años de historia plagado de grandes nombres del diseño y la oportunidad única de ponerlo al día a través de nuevas colaboraciones que aportan su talento. Ella nos cuenta los retos que esta tarea implica en Madrid, en la inauguración de la primera tienda propia de la marca en España.

¿Por dónde empezó?

Más que actualizar –una palabra tan de moda, que parece que coges una cosa y le añades un pegote– comencé interpretando el legado de la firma y haciendo pequeñas mutaciones con gran responsabilidad y respeto por su pasado. Con las fundaciones Le Corbusier y Rietveld he hablado mucho. Algunas piezas encierran un mundo complejo, de gran calado cultural, que también nos toca a nosotros transmitir.

¿El diseño trasciende al diseño?

Claro que sí. Un objeto es de calidad porque tiene una narración detrás en muchos más ámbitos que únicamente el diseño. Renovamos el sillón Rojo y Azul de Rietveld, que es un clásico del diseño, sacando una versión exterior en verde, blanco y negro. En primer lugar, hablamos con la familia y con la fundación, y en la presentación en el Salone de Milán, mostramos una maqueta de un pequeño museo que él hizo en 1955 jugando con el cemento como si fuera una membrana. Al final se levantó de forma temporal, pero como era tan innovador, aún se conserva en un parque de Holanda. El archivo de Cassina, con cerca de 600 piezas, parece el cuento de las mil y una noches para un diseñador. Estamos haciendo cosas muy divertidas, metiendo a personas de fuera de la marca en un comité que estamos componiendo. Es una labor que distingue a Cassina de otras firmas porque tiene un legado impresionante. Pero no es un museo. Partiendo de las raíces evolucionamos de una manera vectorial hacia el futuro. Trabajamos con las principales voces del diseño contemporáneo, con sus grandes narradores. El pasado año contamos con Bertjan Pot, Ron Gilard y Konstantin Grcic, entre otros. Y seguimos en esta línea.


¿En qué cambia su forma de trabajar un puesto de esta responsabilidad?

Hasta ahora mi trabajo era unívoco. Tú ofrecías una idea, la empresa te respondía y se generaba una energía. Entre tú y el cliente. Ahora tengo que ser muy generosa, abrirme mucho más y ser más empática en muchas direcciones. Entras en diferentes procesos de la compañía, en el diseño gráfico, en la comunicación o en la configuración de los espacios de venta. Pero no estoy encima de todo, estoy en medio.


¿Qué grado de responsabilidad posee?

Como siempre, los italianos tienen la inteligencia suficiente para no encorsetar nunca nada. En Italia, nunca te llegan con un briefing muy definido. Si tú lo cambias, porque sientes que existen otras necesidades, siempre lo entienden a la primera; no lo cuestionan.

¿Es la clave del made in Italy?

Al menos, es una de las más importantes. Existe una gran apertura a la investigación técnica y tecnológica, a todos los puntos de vista, incluida la artesanía. En Italia me han dado y enseñado mucho.

¿Cuáles son las armas para destacar hoy en el mundo del diseño?

Lo que más me ayuda a creer en mi trabajo es una continua autocrítica y la necesidad de dilucidar la sociedad en la que nos movemos y los cambios que se aproximan, además de respetar a los que nos precedieron. En un congreso en el que coincidí con Ferran Adrià en Sudáfrica, le preguntaron por la receta de la creatividad y dijo que la suya se basa en la memoria, porque sin la tradición es imposible innovar. Arrancó una ovación...

¿Tiene alguna receta para digerir la complejidad?

Ahora que se habla de sostenibilidad es muy importante entender que el mundo en el que vives es un sistema afectado por muchos otros; te ayuda a trabajar de una manera mucho más respetuosa hacia los procesos. n

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