Alexander Girard al fin tiene la retrospectiva que se merece

El Museum of International Folk Art de Nuevo México expone lo mejor de su polifacética carrera.

Sergio del Amo

Sala central de la Casa Miller en Indiana, Estados Unidos.

Sala central de la Casa Miller en Indiana, Estados Unidos.

Para algunos la figura de Alexander Girard, fallecido en 1993, puede resultar algo desconocida, pero lo cierto es que el estadounidense fue una de las principales figuras del diseño estadounidense del periodo de posguerra. Sus diseños textiles son célebres y no han perdido vigencia alguna (sin ir más lejos, la firma Vitra continúa fabricando y utilizando muchas de sus creaciones en sus tejidos de acolchados porque sus llamativos colores, su atención a las texturas y su modernidad son atemporales). No obstante, Girard no sólo creó, entre otras cosas, numerosas telas para la Herman Miller Company. El diseñador, en realidad, hizo gala de un espíritu renacentista que le llevó a trabajar también como arquitecto, diseñador de muebles e interiores y diseñador industrial. Pocos pueden presumir de un currículum como el suyo.

Sillón diseñado por Alexander Girard (1967).

Sillón diseñado por Alexander Girard (1967).

Muestra de ello puede comprobarse en la exposición Alexander Girard: A Designer's Universe, organizada por el Vitra Design Museum de Alemania, y que hasta el próximo 27 de octubre puede disfrutarse en el Museum of International Folk Art de Nuevo México, Santa Fe (Estados Unidos). No es casualidad que la exhibición pueda verse ahí porque, además de ser la ciudad en la que el diseñador vivió, en los años ochenta el mismo museo presentó Multiple Visions, una primera retrospectiva de 10.000 piezas que causó un gran impacto. Lo que durante estos meses podrán ver los visitantes es una versión ampliada, mejorada y mayormente interactiva de lo que ya pudo verse en la pretérita exposición.

Poncho diseñado por Alexander Girard y Rudi Gernreich para el restaurante La Fonda del Sol de Nueva York (1961).

Poncho diseñado por Alexander Girard y Rudi Gernreich para el restaurante La Fonda del Sol de Nueva York (1961).

Habiendo estudiado originalmente arquitectura, Girard se labró un nombre a lo largo de su carrera en los sectores del mueble y del diseño de exposiciones e interiores, así como en las artes gráficas. Fue también uno de los coleccionistas de arte popular más importantes del mundo. Los objetos y textiles adquiridos por él en sus largos viajes le proporcionaron una rica fuente de inspiración y creatividad. Cuando Rolf Fehlbaum, el hijo de la familia fundadora de Vitra, visitó por primera vez a Alexander Girard y a su mujer Susan en su casa de Santa Fe en 1960, Fehlbaum escribió una carta a sus padres hablándoles de la profunda impresión que le había causado y describiéndola como la casa más fascinante que había visto en Estados Unidos. Su legado, sin duda, es incalculable.

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