Un adiós reivindicativo a Florence Knoll

Fallecida a los 101 años, planteó ideas revolucionarias en los campos del diseño, el interiorismo y la arquitectura

Interior del CBS Building, Nueva York.

Interior del CBS Building, Nueva York. Foto: Robert Damora

Este fin de semana despedíamos a la centenaria Florence Knoll (1917-2019). Nacida con el nombre de Florence Schust –le llamaban Shu–, fue pionera del diseño industrial y figura clave del interiorismo del siglo XX, responsable de revolucionar el aspecto de la oficina moderna, que reformuló durante la posguerra en Estados Unidos con muebles elegantes, textiles artísticos y un entorno de trabajo libre y ordenado.

Sillones de Florence Knoll en la oficina de Cowles Publications, con mesa de Saarinen en el centro.

Sillones de Florence Knoll en la oficina de Cowles Publications, con mesa de Saarinen en el centro.

Huérfana a los doce años, fue prácticamente adoptada en la década de los 30 por Eliel Saarinen y su esposa, Loja. Asistió a Kingswood, una escuela para niñas en Bloomfield Hills, y luego a la Academia de Arte Cranbrook. Ambas eran residencias para artistas supervisadas por Eliel Saarinen. Después de dos años en la Architectural Association en Londres, regresó a Estados Unidos con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Fue aprendiz durante un año en Gropius & Breuer en Boston, estudió en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Columbia, licenciándose en arquitectura en el Instituto de Tecnología Armor (ahora Instituto de Tecnología de Illinois) en Chicago en 1941.

Retrato de Florence Knoll.

Retrato de Florence Knoll.

En 1943, empezó a trabajar para Knoll Associates como interiorista. Tres años después se casaba con Hans Knoll y se convertía en diseñadora de la firma, que pasó a llamarse Knoll Associates Inc, a la que dedicó en cuerpo y alma hasta 1965. Se rodeó y trabajó con los grandes maestros modernistas a lo largo de su carrera. Influenciada por la Bauhaus, promovió la fusión modernista de arquitectura, arte y utilidad en sus muebles e interiores.

Taburete apilable Hairpin, con su ingeniosa base de tres puntas.

Taburete apilable Hairpin, con su ingeniosa base de tres puntas.

Apostó por el "diseño total" que favorecía los espacios de trabajo abiertos, integrando iluminación, colores vibrantes, telas artísticas, sillas moldeadas, sofás y escritorios con patas cromadas, mesas de reuniones ovaladas e interiores futuristas, más arquitectónicos que decorativos, con escaleras de techos abovedados que parecían flotar en el aire.

Además de hacer la planificación estratégica y diseñar muebles, Knoll reclutó y contrató a muchos de los mejores diseñadores de posguerra, como el escultor Harry Bertoia. De nuevo una pionera en la creación de los muebles de autor, fichó a colegas arquitectos para crear icónicas piezas, fabricando y vendiendo diseños como la silla Barcelona de Van der Rohe o la Diamond de Bertoia.

Mesas de oficina de  Florence Knoll.

Mesas de oficina de Florence Knoll.

En 2002 se le concedió la Medalla Nacional de las Artes de Estados Unidos; sin embargo, su nombre no alcanzó la relevancia que tuvo su tranformador trabajo en el campo de diseño y la arquitectura. Creadora del mueble moderno y del sentido de la planificación abierta en el ambiente de trabajo, hoy le rendimos homenaje y nos despedimos de esta creadora con su célebre frase “Good design is good business” (el buen diseño es un buen negocio) que tan acertada fue para la firma Knoll Associates Inc.

Loading...

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Arquitectura y Diseño?