La silla Wishbone de Hans J. Wegner cumple 70 años tan fresca

Producida artesanalmente desde 1950 por Carl Hansen & Søn, con el tiempo se ha convertido en uno de los iconos del diseño contemporáneo.

Para Hans J. Wegner, el diseño de la silla CH24 Wishbone es un ejemplo de un proceso continuo de purificación y simplificación: reducir al diseño más simple posible cuatro patas, un asiento y un respaldo combinados.

Para Hans J. Wegner, el diseño de la silla CH24 Wishbone es un ejemplo de un proceso continuo de purificación y simplificación: reducir al diseño más simple posible cuatro patas, un asiento y un respaldo combinados.

Miembro de honor del selecto club de las piezas más emblemáticas del diseño del siglo XX, la silla Wishbone, también conocida por CH24 o "silla Y" por la forma de su respaldo, cumple en 2020 setenta años desde que Carl Hansen & Søn comenzara a producirla. Siete décadas en las que no ha dejado de agrandar su mito y mantener su vigencia intacta como uno de los mejores ejemplos del diseño nórdico y todo lo que representa: ligereza, funcionalidad y naturalidad.

El nombre Wishbone hace referencia a la similitud del respaldo con el hueso en forma de V que hay entre el cuello y el pecho de un pollo.

El nombre Wishbone hace referencia a la similitud del respaldo con el hueso en forma de V que hay entre el cuello y el pecho de un pollo.

El maestro Hans J. Wegner la había creado en 1949 como parte de las "sillas chinas" inspiradas en los retratos de los comerciantes daneses que posaban sentados en asientos de la dinastía Ming. Su dominio de la madera –antes de estudiar arquitectura se formó como ebanista– le ayudó a idear una silla con base de haya, roble o nogal macizos –las variedades más utilizadas, aunque también hay versiones en fresno y cerezo– y asiento de cuerda trenzada.

En la actualidad la pieza se produce con madera de haya, roble, nogal, fresno y cerezo, con diferentes acabados y colores.

En la actualidad la pieza se produce con madera de haya, roble, nogal, fresno y cerezo, con diferentes acabados y colores.

Bajo su aparente simplicidad, la Wishbone esconde un trabajo complejo: se requieren más de cien pasos para ensamblar las catorce piezas de que consta la silla, incluyendo el asiento, para cuya realización se nececesita no menos de una hora y 120 metros de cuerda. No es de extrañar que la marca recurra a menudo a exhibiciones de maestros artesanos de su fábrica danesa para mostrar la pericia necesaria para realizarla y la calidad de su acabado.

El resultado es un objeto que captura la esencia del diseño danés moderno. Una pieza ergonómica, versátil y duradera que encaja a la perfección en cualquier ambiente por su imagen atemporal.

Su imagen atemporal hace que pueda encajar en cualquier ambiente, aportando una elegancia natural.

Su imagen atemporal hace que pueda encajar en cualquier ambiente, aportando una elegancia natural.

En todo este tiempo, la Wishbone no ha dejado de reinventarse con nuevas versiones y acabados acordes con los gustos actuales, tanto en incorporaciones al catálogo general como en ediciones limitadas. Seguro que en el año de su 70 aniversario Carl Hansen & Søn nos deparará nuevas sorpresas de esta silla por la que nunca pasará el tiempo.

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