Patricia Cancelo, la creadora que forja mundos infinitos con hierro

La escultora gallega afincada en Barcelona crea esculturas en hierro con formas geométricas en equilibrio en las que explora la belleza imperfecta del mundo y nuestra conexión con él.

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patricia cancelo estructuras ordenadas en el espacio 2017

"Estructuras ordenadas en el espacio", 2017.

patricia cancelo paralelograma circular mundos imperfectos 2016

"Paralelograma circular; mundos imperfectos", 28x28x26 cm, hierro cortén, 2016.

patricia cancelo deconstrucción del libro 2018

"Deconstrucción del libro", 140x140x150 cm, hierro, 2018.

patricia cancelo universos cuadrados en espacios entrecruzados 2012

"Universos cuadrados en espacios entrecruzados", 60x60x40 cm, hierro cortén, 2012.

patricia cancelo big flag 2020

"Big flag", 70x50 cm, acrílicos, anilinas y gouaches sobre papel, 2020.

patricia cancelo azules infinitos 2016

"Azules infinitos", 150x100 cm, gouache y anilinas, 2016.

patricia cancelo escultora

Patricia Cancelo en su taller de escultura.

"El arte no es importante que te guste o no, lo importante es que transmita. Que al observar una obra te detengas, pienses, sientas". Eso es lo que busca Patricia Cancelo (Vigo, 1971), cuando crea sus esculturas en hierro con formas cuadradas y circulares que interseccionan entre sí y se mantienen en un bello equilibrio geométrico. Con ellas da rienda suelta a su "obsesión" por la idea de lo infinito, del momento en el que comienzan y acaban las cosas, de los universos contenidos entre sí.

Formada en la Llotja de Barcelona y en la Escola d'Art d'Olot (Girona), donde aprendió a dominar la técnica del trabajo y la soldadura con el metal, Patricia llegó al hierro tras probar diversos materiales: cerámica (estudió en el taller de la ceramista Nuria Pie), piedra, madera, barro... Para ella fue casi como un momento de epifanía descubrir un material que no es tan frío, duro y poco maleable como parece. "El hierro es muy dúctil y danzarín, se transforma calentándolo en el fuego. Si ya luego controlas la técnica, las posibilidades expresivas se multiplican". Reconoce que, al igual que el caucho en el caso de los pilotos de coches y motos de carreras, el olor del hierro mojado o cuando lo pulen le "engancha" y le motiva. Por eso, el esfuerzo físico que entraña su trabajo y sus condicionantes ("el hierro no me permite demasiadas equivocaciones o improvisaciones; pierde su dureza y sus características cada vez que lo recalientas y le das bailes con el martillo") se compensa con creces con la sensación de evasión que le proporciona.

En relación a sus creaciones, comenta: "si tomas mis esculturas, eliminas las soldaduras y pones las piezas que las componen sobre una superficie plana, verás que encajan unas dentro de otras, y que la belleza emana del equilibrio que alcalzan al soldarlas entre sí y mantenerlas en las tres dimensiones. Con ello quiero expresar que todos los humanos estamos unidos por algo, y que no podemos vivir ajenos a lo que ocurre a nuestro alrededor; el entorno también forma parte de nosotros".

La creatividad de Patricia no se detiene en la escultura, sino que también se extiende a la joyería (que vendría a ser una versión en formato reducido de su obra como escultora) y la pintura. En esta última disciplina busca expresar su pasión por el color en composiciones de técnica mixta –gouache, anilinas, gesso, pasta de modelar, acrílicos– a las que añade compuestos orgánicos e inorgánicos para experimentar con la textura y el volumen.

Con una obra seleccionada en numerosas exposiciones individuales y colectivas y concursos –entre ellos el Premio Sant Jordi 2017 concedido por el Real Círculo Artístico de Barcelona–, Patricia afirma que su trayectoria no solo es fruto de su esfuerzo y talento, sino también de la contribución de personas e instituciones que han creído en ella antes incluso de que comenzara a destacar. Ella menciona expresamente al maestro Parés, a quien considera su tutor y casi como un padre, y la empresa Oxiterri, que además de proporcionarle material le ha cedido instalaciones para sus trabajos. Con su apoyo la artista ha forjado un sólido corpus en el que algunos han encontrado ecos de Chillida y Oteiza y que, según el crítico del arte del diario ABC Alejandro Cañestro, pueden convertir a Patricia "en la reina de la escultura y en cualquier otra cosa que se proponga".

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