Ese mueble que ya no utilizas puede convertirse en tu pieza favorita

Pintar con distintas técnicas, hacer mejoras, sustituir elementos o, directamente, cambiar su función son algunas de las opciones para darles una segunda vida a muebles y otros objetos que ya no quieres.

Una silla de la antigua casa familiar puede ser el elemento estrella de un rincón de lectura con tan solo añadirle varios cojines.

Una silla de la antigua casa familiar puede ser el elemento estrella de un rincón de lectura con tan solo añadirle varios cojines. Foto: Alvhem

La preocupación por un planeta más sostenible se ha traducido en una mayor proliferación del mundo del reciclaje. De una u otra manera, todos hemos ido adoptando hábitos y poniendo en práctica pequeños gestos que van sumando en este sentido.

De puertas para adentro también es mucho lo que podemos hacer. El paso del tiempo, los cierre de etapas y las distintas circunstancias de la vida en general, hacen que dejemos de utilizar algunos muebles y nos encontremos con no saber qué hacer con ellos. Donarlos o regalarlos a familiares o amigos que estén interesados es una buena manera de aprovecharlos pero ¿y si no queremos deshacernos de ellos?

Las cajas resistentes son unas magníficas estanterías como bien demuestra el estilo nórdico. Pintadas de gris aportan un tono más sobrio y moderno.

Las cajas resistentes son unas magníficas estanterías como bien demuestra el estilo nórdico. Pintadas de gris aportan un tono más sobrio y moderno. Foto: Alvhem

La primera opción, y la más fácil, es darles un lavado de cara. La pintura obra verdaderos milagros y permite actualizar muebles antiguos para que encajen en tu casa moderna, sobre todo si tienen valor sentimental.

El blanco, el gris o los tonos a la tiza suelen ser buenas opciones. Eso sí, antes de tomar una decisión resulta conveniente estudiar bien las distintas posibilidades y estar convencidos de ello. También puede completarse con algunas técnicas decorativas como el decapado, el estarcido, el decoupage o las transferencias.

Decapado, estarcido, decoupage o transferencias decorativas son algunas de las técnicas para transformar y aprovechar los muebles que ya no se utilizan.

Decapado, estarcido, decoupage o transferencias decorativas son algunas de las técnicas para transformar y aprovechar los muebles que ya no se utilizan. Foto: Alvhem

Mientras que el decapado consiste en eliminar una capa de pintura produciendo ese efecto desgastado tan interesante, el estarcido permite reproducir en serie una imagen gracias al uso de una plantilla. Por su parte, en el decoupage se pegan sobre una superficie papeles o telas con estampados diversos, especialmente florales o vintage. Y, por último, las transferencias en decoración consisten en pasar imágenes impresas a cualquier otro soporte gracias a un papel especial.

Los detalles cuentan, y mucho. Por eso, cambiar los tiradores o las puertas, renovar los cojines o añadir algún detalle en forma de moldura también van a transformar un mueble que ya no se utilice. En cuanto al interior, es posible empapelar, añadir baldas o quitar elementos que se vean anticuados o que ya no transmitan nada.

Pintar los frontales de los muebles antiguos y cambiar los tiradores son grandes recursos para seguir utilizándolos.

Pintar los frontales de los muebles antiguos y cambiar los tiradores son grandes recursos para seguir utilizándolos. Foto: Alvhem

Además de cambiar su aspecto también puedes cambiar la función de los muebles. Este es el habitual caso de las cunas de barrotes. Los niños crecen pero da pena desprenderse de ellas así que una gran alternativa es quitar el frontal y crear un sofá rincón de lectura que aprovecharán al máximo. Subiendo el tablón que hace las veces de somier también se obtendría un escritorio a su medida. Y si ya son algo mayores pueden aprovechar una antigua mesa y convertirla en una robusta mesa de estudio.

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