25 claves para vivir en una casa sin alergias

Es una de las afecciones que más condiciona nuestro día a día en casa, por es importante actuar desde nuestra vivienda. Estos son los 25 puntos clave para conseguir una casa sin alergias.

Recipiente de vidrio Water Swirl Vase, de fermLIVING

Recipiente de vidrio Water Swirl Vase, de fermLIVINGFoto: ferm LIVING

El Centro Europeo de la Fundación para la Investigación de las Alergias prevé que uno de cada dos bebés nacidos en Europa en 2020 desarrollará a lo largo de su vida una alergia. Existen varias teorías de por qué sucede esto, pero es evidente que el modo en que diseñamos los espacios que habitamos y en los que trabajamos tiene algo que ver. Analizamos cómo hacer de ellos lugares seguros y saludables.

1. ¿Qué podemos hacer en casa?

Aunque solemos relacionar las alergias con la primavera y el polen, no olvidemos que el 90% del tiempo lo pasamos en espacios interiores, y por ello hemos de prestar mucha atención a los focos alérgenos en nuestra propia casa. Estas partículas pueden provenir de los propios materiales de la construcción, por lo que debemos controlar su composición y procedencia, especialmente en los acabados. También del exterior, por lo que convendrá controlar los sistemas de renovación de aire de la vivienda. O puede que los generemos nosotros mismos con nuestros hábitos diarios de higiene, belleza o limpieza. 

2. ¿Qué es una alergia?

En esencia, una alergia es una reacción exagerada de nuestro sistema inmunológico hacia un agente externo. Estos agentes pueden entrar en contacto con nosotros a través del tacto, la ingestión o la respiración fundamentalmente. En las viviendas es prioritario controlar la calidad del aire pues la mayoría de reacciones se produce por la inhalación de determinadas partículas.

3. ¿Somos más alérgicos?

Todo apunta a que cada vez somos más alérgicos por el efecto directo de los variados factores ambientales que han ido modificándose con el tiempo en nuestro mundo industrializado. La exposición a compuestos alterados químicamente, la polución del aire, los aditivos alimentarios o compuestos químicos presentes en ropa o perfumes presionan nuestro sistema de depuración corporal hasta inducir la reacción alérgica.

4. Alergias invisibles

Enfermedades como la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) o la electrosensibilidad se manifiestan de forma muy similar a las alergias: nuestro sistema inmune reacciona frente a lo que interpreta como una agresión. La diferencia es que, en este caso, pueden tener su origen en elementos o instalaciones arquitectónicas: compuestos químicos de casi cualquier tipo en el caso de la SQM o emisores de ondas electromagnéticas como antenas de telefonía o redes inalámbricas (wifi ) en el segundo.

 

Ropa de cama de Sleepacy.

 

5. Filtros corporales

Cuando los múltiples sistemas biológicos de depuración –hígado, riñones, pulmones– están permanentemente expuestos a altos niveles de exigencia, corremos el riesgo de que saturen; dependerá de la predisposición genética y hábitos de vida. Si te los imaginas como un filtro de aire, comprenderás el concepto de saturación. La diferencia es que los nuestros no se pueden sustituir.

6. Materiales e instalaciones

La arquitectura no puede incidir sobre parámetros genéticos ni de hábitos. En un diseño tenemos, en esencia, dos áreas de trabajo sobre las que actuar para garantizar un ambiente saludable e inocuo: por un lado, los materiales con los que construimos, poniendo especial atención en los revestimientos interiores de los espacios, y, por el otro, las instalaciones que incorporamos a la vivienda.

7. Ácaros del polvo 

Solemos asociar las alergias al polvo, aunque a lo que realmente reaccionamos es a los ácaros que hay en él. Para ayudar a las personas sensibles a los ácaros conviene reducir los revestimientos textiles como moquetas, alfombras, cortinas o tejidos en muebles y camas. Estos materiales acumulan polvo en su superficie porosa con mayor facilidad.

8. Evitar la porosidad

En situaciones de máxima sensibilidad incluso convendría sustituir los materiales porosos por melaminas, superficies vitrificadas o, incluso, aceros inoxidables. Este tipo de materiales son los más utilizados en entornos hospitalarios por su facilidad de limpieza y la dificultad de proliferación para cualquier microorganismo.

9. Barnices al agua

Cuando hablamos de barnices entramos en el mundo de los agentes químicos, otro detonante de las reacciones del sistema inmune que no entra dentro de la definición común de alergia. La función del barniz es precisamente sellar el poro de la madera para reducir los alérgenos en el ambiente. Los barnices al agua no emiten sustancias tóxicas.

10. Disruptores hormonales

Muchos agentes químicos que desencadenan reacciones del sistema inmune son los denominados disruptores hormonales o endocrinos. Nuestro organismo los identifica como hormonas y, al detectarlos, desencadena reacciones biológicas fuera de contexto. Es igual de importante controlarlos para garantizar un ambiente inocuo.

11. Sellos de confianza

Algunos de estos compuestos están muy definidos y controlados, pero a pesar de todo hemos de convivir con ellos porque no existe normativa que los prohíba. Busca sellos de calidad que te indiquen qué productos los reducen al máximo o los eliminan: Libre de COV, Ángel Azul, "Etiqueta de emisiones en el aire interior", etcétera.

12. Esporas de moho

Otro alérgeno común son las esporas de moho. En una vivienda mal aislada y mal ventilada y con materiales de base orgánica (como la pintura plástica), la aparición de humedades y moho está casi garantizada, y con ello las esporas, minúsculas partículas que el moho libera al ambiente e inhalamos automáticamente.

 

casa sin alergias sofa blanco

casa sin alergias sofa blanco Foto: Nordic Knots

 

13. Pinturas de base mineral

Las pinturas pueden representar alrededor de un 70% de la superficie interior de una vivienda. Quizás una de las decisiones de mayor impacto positivo para personas con sensibilidad química múltiple o alergia al moho sea optar por pinturas de base mineral. La pintura plástica es de base orgánica sintética, lo que sirve de alimento para el moho en caso de que haya presencia permanente de agua en la superficie. Las pinturas minerales, en cambio, acostumbran a reducir o eliminar los COV y formaldehídos en su composición. Las hay de cal, silicato, arcilla o grafeno mayoritariamente.

14. Humedad en su justo punto

La humedad relativa (HR) es la cantidad de agua presente en el aire. Idealmente ha de estar siempre entre el 40% y el 60%. Cuando la HR es demasiado alta, la evaporación del agua es lenta y provoca problemas de condensaciones y, en consecuencia, la aparición de moho es mucho más probable. Además, suele hacerlo en lugares oscuros, donde será difícil que lo detectes.

15. Sequedad perjudicial

Si la HR es baja aparecen otros problemas totalmente distintos, pero también asociados a las alergias, como es el hecho de favorecer una mayor levitación del polvo en el aire, motivo por el cual las personas alérgicas a los ácaros verán aumentada su reacción. También incrementa los resfriados, reseca las mucosas y la piel, favorece la inflamación ocular y el asma, entre otras afecciones.

16. Sistemas de ventilación 

Para viviendas donde habiten personas sensibles a cualquier tipo de alergia o reacción relacionada con la inhalación de partículas, la mejor solución será controlar la calidad del aire de forma mecánica. Primero garantizaremos la hermeticidad mediante la instalación de ventanas de calidad y detalles constructivos muy bien definidos, y a continuación instalaremos un sistema de renovación de aire filtrado y automatizado. 

 

Espacio equipado por la firma de mobiliario de cocina Reform. 

 

17. Filtro de carbón activo

Estos sistemas de renovación de aire suelen complementarse con filtros de tratamiento del aire; los más comunes son los de bloqueo de partículas que se clasifican como sigue: polvos gruesos (G1, G2, G3 y G4), medianos (M5 y M6) y finos (F7, F8 y F9). Existe también una clasificación mucho más extrema; es la utilizada en hospitales y laboratorios, no suele ser necesaria en viviendas.

18. Otros tratamientos de aire

Además de los filtros comunes, estos sistemas se complementan con reguladores de humedad relativa, detectores de CO2, sistemas de recuperación de calor, biocidas o ionizadores de aire. La complejidad que pueden alcanzar es muy elevada, hasta lograr un aire prácticamente puro, ideal para personas con problemas respiratorios crónicos o sensibilidad química múltiple.

19. Renovar vs impulsar

En el ámbito de la climatización es necesario diferenciar la renovación de aire, con caudales muy suaves, de los sistemas de climatización por aire impulsado. Estos últimos tienen el inconveniente de que su elevado caudal suele remover el polvo de la vivienda y puede llegar a ser un auténtico problema para las personas alérgicas a los ácaros.

20. Clima por radiación

El sistema de climatización más apropiado para garantizar una vivienda menos alérgica es el de radiación. El calor irradiado por el sistema, ya sea desde el suelo, paredes o techo, viaja a través de ondas sin alterar ni la temperatura ni la humedad y sin remover el aire. Lo que se calienta es la materia de la casa, no el aire que respiras.

21. "Ruido" decorativo

Una vez construida una casa que pretenda ser "antialergias" será necesario adquirir hábitos que no perjudiquen esta característica. Uno de ellos tendrá mucho que ver con la decoración. Está claro que un ambiente sobrecargado de objetos decorativos es una invitación a la acumulación de polvo a menos que se haga una correcta limpieza.

22. Aspirar con filtro de agua

A pesar de todas las precauciones descritas, el polvo seguirá existiendo en la vivienda; de hecho es inevitable: los habitantes somos los principales productores de polvo. Aspirarlo es la manera más rápida de eliminarlo. Para evitar que parte del polvo regrese a la estancia y remueva el aire, mejor si lo haces con una aspiradora con filtro de agua.

23. Portadores de alérgenos

Los que nos dedicamos al análisis y el diseño de arquitectura saludable nos encontramos demasiadas veces con que, después de todos los esfuerzos realizados, los propios usuarios de las viviendas son los primeros en crear las condiciones ambientales perjudiciales, ya sea por desconocimiento o por imprudencia.

24. Productos de limpieza

Las principales fuentes de partículas tóxicas en el ambiente interior son los productos de limpieza. Las propias etiquetas de estos productos ya alertan de su peligrosa composición. Su toxicidad, además, queda reforzada por las partículas liberadas por otros productos de uso doméstico como los cosméticos o los detergentes para la ropa.

 

Candelabros Jazz, diseño de Max Brüel para Glostrup; mesa auxiliar, de PlueerSmitt para Karakter, y recipiente de estaño de Aldo Bakker.

 

25. Conclusión

Una casa capaz de erradicar todo tipo de reacciones alérgicas precisa de la implicación y el conocimiento del profesional que la diseñe y del compromiso del usuario. No es de extrañar que sellos de calidad y sostenibilidad en la construcción como LEED o BREEAM pongan tanto énfasis en la gestión del edificio una vez acabado para garantizar precisamente que el impacto en el medioambiente y la salud de las personas que lo utilizan sea casi nulo durante tanto tiempo como sea posible.

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