Una vivienda (casi) monocroma al ritmo de bossa nova y naturaleza tropical

El arquitecto brasileño Nildo José toma como inspiración su Bahía natal para dar forma a este apartamento diáfano donde el juego de texturas y materiales se llena de versatilidad entre luces y sombras

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Salón con sofás y butacas en blanco y madera, alfombra en blanco, chimenea suspendida blanca, baldas con botellas sobre pared alistonada, cerramiento de cristal con cortinas blancas

Partiendo de un interior diáfano, de planta rectangular y sin apenas particiones, el arquitecto brasileño Nildo José ha proyectado esta vivienda en la ciudad de São Paulo en colaboración con la empresa de materiales arquitectónicos Duratex.

Salón con sofá blanco y butaca morada, estantería con botellas y pared alistonada, alfombra blanca y techo con lucernario y pantalla perforada

En el salón, destaca la presencia de un tragaluz rematado por una celosía cuadriculada que tamiza los rayos de luz que inciden en la estancia y crea sombras geométricas en suelo y paredes. El sillón de color malva es el modelo Bowl, diseño de Lina Bo Bardi.

Salón con estantería de botellas de cristal, chimenea suspendida, butacas, sofá y mesa de centro en blanco, cerramiento acristalado con cortina blanca de techo a suelo

La vivienda cuenta con una gran sala de estar que se abre al jardín continuo. Gracias a su mobiliario eminentemente blanco, con butacas de Zanine Caldas y mesa de centro de Gustavo Neves, y a la gran entrada de luz natural, la estancia proyecta una mayor sensación de amplitud.

Zona de estar con mobiliario en blanco, estantería con botellas de cristal, escultura en gris sobre pedestal de metacrilato, pared alistonada

Un gran estante diseñado por Nildo José en colaboración con la firma Florense exhibe filas de botellas de vidrio llenas de arena blanca de Bahía, una sutil referencia a los orígenes coloniales del Recôncavo, cuna brasileña. En el extremo, la escultura del hombre es de Giovani Caramello.

Puerta de acceso con marco en blanco, suelo de piedra, butacas en crema con estructura de madera oscura, mesa de centro de madera junto a isla de cocina y taburetes bajos en blanco

La puerta de entrada, cubierta por los paneles de madera de Duratex, presenta un diseño de formato cóncavo que juega con la percepción óptica. Una vez dentro, una zona de estar con cuatro sillones sirve de antesala a la zona de cocina.

Módulo blanco con cocina integrada y puertas plegables, isla de trabajo con base blanca alistonada y encimera volada para office, dos taburetes blancos

Frente a la escultural isla de trabajo se dispone una caja blanca de rejilla donde se oculta la zona de aguas y de almacenaje de la cocina. Gracias a sus puertas plegables, la estructura, que hace las veces de elemento separador de ambientes, se vuelve invisible ocultando todo lo que él se aloja.

Detalle interior módulo cocina con puerta plegable perforada con motivos cuadrados, encimera, zona de aguas, estantes y amarios

La caja blanca que alberga parte del equipamiento de la cocina se abre y cierra a través de cómodas puertas plegables. Aunque ocultos, los elementos quedan sensiblemente a la vista gracias a la estructura de la caja a modo de celosía.

Isla de trabajo con office en cocina, todo en blanco, con mobiliario integrado en estructura independiente y cerrada de acero perforado, butaca en color crema y acabado madera y mesa de centro de madera

Una de las particularidades de la cocina abierta de este proyecto es su original isla, totalmente blanca, obra del propio autor del proyecto e inspirada en un diseño original del francés Joseph Dirand.

Zona-de-paso-con-taburetes-en-blanco,-paredes-alistonadas-con-cantos-curvos,-módulo-blanco-perforado,-mueble-con-encimera-volada

Desde la cocina se llega hasta el único dormitorio con el que cuenta la vivienda siguiendo la losa de mármol que parte de la entrada. Los revestimientos oscuros de paredes y techos están inspirados en la madera de Jacaranda, un árbol típico de Bahía, de donde es natural el arquitecto Nildo José.

Rincón lectura con butaca en blanco y madera, aplique de pared en blanco a juego con biombo y mueble bajo, revestimiento de hormigón y piedra

Los suelos de piedra natural reflejan la luz natural que inciden a través de los cerramientos acristalados que van de suelo a techo y que establecen una comunicación física y visual con el jardín exterior de la casa.

Zona de paso con suelo de hormigón, paredes con cantos curvos y alistonadas, biombo blanco, estrutura perforada translúcida

Una losa de mármol de 15 metros de longitud se extiende por un lado de la casa desde la propia puerta de entrada hasta el otro extremo donde se emplaza el dormitorio, quedando iluminada por una cinta LED al caer el día.

Dormitorio con trasera con una gran estructura blanca de formas curvas, butaca blanca con acabado de amdera, ropa de cama de tonos crudos, suelo de piedra

En el extremo de la planta se encuentra el dormitorio principal que combina con acierto la frialdad del hormigón y la piedra con la calidez que aportan los revestimientos de madera y los tejidos naturales y orgánicos.

Cuarto de baño a modo de cubícuo blanco con estructura metálica perforada. Todo ello a pie de cama.jpg

El dormitorio también incorpora un cuarto de baño cuyo diseño a modo de caja de rejilla sigue la misma estética que el de la cocina. En este caso aloja ducha, sanitario y zona de lavamanos, todo ello de formas compactas, puras y blancas, y ajeno a miradas una vez se oculta tras sus puertas plegables.

Detalle lavamanos de baño de habitación e inodoro, con grifería en blanco, lavamanos en hueco abierto junto a jarrón con flores blancas y estructura perforada con motivos geométricos

El propio lavamanos puede quedar, o no, a la vista gracias a una pequeña ventana totalmente integrada en la estructura que lo cobija. La grifería así como otros complementos decorativos se tiñen también de blanco.

Viajamos hasta la ciudad brasileña de São Paulo, para adentrarnos en este apartamento conceptual donde el arquitecto Nildo José, en colaboración de la firma Duratex, especializada en soluciones arquitectónicas a base de paneles laminados y vinílicos, ha echado a volar su ingenio a partir del uso de diferentes materiales inspirados en su tierra natal, Bahía. A lo largo de los 155 m2 de superficie de la vivienda, el autor del proyecto establece un vínculo emocional que, si bien se aleja formalmente de las construcciones residenciales de Bahía, sí que se inspira en ellas y en la naturaleza tropical de la zona. Tal es el caso de los revestimientos de madera oscura empleados en paredes y techos, inspirados en la madera de Jacaranda, árbol típico de Bahía; o el empleo de pantallas de muraxabi o rejilla, tradicionales de la arquitectura bahiana.

Adentrarse en el interior de este proyecto es como hacerlo en una máquina del tiempo que tanto echa la vista al pasado con mobiliario de estilo Mid Century como salta al futuro con soluciones compactas, integradas y marcadamente plásticas que recuerdan a una estética de ciencia-ficción. A partir de una planta en forma de L, totalmente diáfana y sin ningún tipo de particiones estructurales se organizan las diferentes área. Junto a la puerta de acceso, una sala de estar con mobiliario de tapicería color crema y madera, sirve de antesala para la zona de cocina. Esta cuenta con una escultural isla de trabajo y una caja con paneles de melamina blanca a modo de rejilla cuadriculada que aloja en su interior la zona de aguas y módulos de almacenaje. La misma estructura, pero en su lado opuesto, da cabida al cuarto de baño del dormitorio principal, situado en el extremo de la planta. Ambos cubículos se abren y cierran fácilmente a través de puertas plegables que dan libre acceso y ocultan lo que en ellos se aloja.

Frente al suelo de piedra natural y el revestimiento alistonado que se arquea al llegar al techo se abren grandes ventanales que dan al jardin de las "Espada de São Jorge", diseñado por Bia Abreu. Este, a su vez, comunica con el amplio salón situado al otro lado de la vivienda y presidido por cinco largas estanterías repletas de cientos de botellas de vidrio transparente llenas de arena de Bahía. Aquí, donde el mobiliario es eminentemente blanco, el juego de texturas y materiales da como resultado una composición tan sofisticada como equilibrada, tan elegante como esencial.

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