Una casa que abraza

Proyectada por el estudio Eneseis, esta vivienda en Mutxamel (Alicante) se acomoda sobre el terreno para resguardarse de las miradas ajenas

Ana Basualdo / Fotos: Eugeni Pons

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La piscina genera un microclima relativamente controlado que actúa como filtro entre las condiciones interiores y exteriores. Las butacas son el modelo Holy Day, de Jean-Marie Massaud para Viccarbe.

 

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Los materiales que configuran la casa son, en genera, autóctonos: muros de piedra natural, revestimientos de mármol, crema de marfil, y carpinterías de madera.

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La edificación se entierra para aprovechar la gran inercia térmica del terreno, lo que le proporciona una temperatura interior estable durante todo el año. Las dimensiones de los voladizos permiten captar energía en invierno y protegerse del sol en verano.

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Junto a la butaca Holy Day, un taburete-mesa, modelo Shape 0, diseño de Jorge Pensi para Viccarbe. El pavimento es de losas de mármol color crema marfil.

 

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El interior y el exterior se comunican abiertamente, de forma fluida. Cojines, de Avec y Maison de Vacances, en Arkitektura y CoriumCasa respectivamente.

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El sofá Mass es un diseño de Francesc Rifé, tapizado con tejido Evolve Flor 600. El taburete color humo es el modelo Shape 0, y el blanco, el Shape H, de Jorge Pensi. Mesa de centro Aspa. Todo el mobiliario es de Viccarbe. La alfombra, de lana virgen, es el modelo Punto, del fabricante Gandía Blasco.

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El comedor ocupa un rincón luminoso de la zona de día, comunicado con el exterior. Se ha elegido el mismo modelo de mesa que en el estar, el Aspa. Las sillas Wrapp son un diseño de Marc Krusin para Viccarbe.

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El dormitorio principal, organizado en suite, integra el baño y el vestidor, separados por puertas correderas para proporcionar intimidad a los tres usos.

Es interesante el modo en que los autores (los arquitectos Daniel Solbes Ponsoda y José Luis Durán Jolu, integrantes del estudio Eneseis) narran la historia del proyecto y cómo caracterizan la vivienda como un ente orgánico, creado como un ser vivo inserto en un espacio natural, pero propio. La parcela forma parte de un tejido de viviendas unifamiliares aisladas, cerca de un núcleo urbano, y se conecta con la vía pública a través de un paso estrecho.

Rodeada de vecinos por todos los lados menos por el noreste: allí se abre a una zona de suelo rústico arbolada y a la vista de montañas al fondo del paisaje. “La primera decisión del proyecto nace del instinto básico de protegerse, de crear nuestro entorno controlado, nuestro mundo a medida”, dice la memoria de Eneseis. Por ello se modificó la topografía, excavando en la tierra una especie de trinchera: “Así nos protegemos de la mirada ajena y dirigimos la nuestra a las vistas. Nuestro es ahora el cielo, los árboles cercanos y el paisaje montañoso a lo lejos. En este lugar simplificado se acomoda la arquitectura que completa el proyecto”.

El concepto de “acomodación” está, en este caso, plenamente desarrollado en su proceso de realización física. La arquitectura se ha acomodado en la parcela transformada, buscando dónde mirar y ubicándose según la trayectoria del sol. Se ha generado, así, un lugar compuesto de recorridos continuos entre el jardín y la vivienda, entre el exterior y el interior.

Como un ser vivo, pues, la casa toma una posición, se apoya en el terreno y se eleva sobre él, buscando la postura más cómoda. Absorbe energía del sol y la almacena. Como un ser vivo, bebe y se lava con el agua de lluvia (que también almacena). Se entierra para aprovechar la inercia térmica del suelo (temperatura interior estable todo el año). Con voladizos y huecos, la vivienda captura energía en invierno y se protege del sol directo en verano.

La piscina exterior crea un microclima que actúa como filtro entre el exterior y el interior. La forma de la casa produce un “efecto chimenea”: salida del aire caliente durante el día y entrada del frío durante la noche. Los materiales que la configuran son, en general, autóctonos: muros de piedra natural, suelos de mármol y carpinterías de madera. “Hemos optado por crear un lugar para el disfrute –comentan los autores–: tumbarse en una lámina de agua, nadar, tomar el sol, recorrer el jardín, moverse por todos lados con fluidez...”. También por los dinámicos espacios del interior.

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