En tierra mítica

Asomada al Egeo, la casa del estudio Block722 reelabora la tradición vernácula en Grecia con gruesos muros de piedra, terrazas, patios y pérgolas.

Fotos: Eugeni Pons

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La profunda pendiente del terreno dominó el proceso de diseño y a la vez facilitó la creación de plataformas exteriores para admirar el paisaje.

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El acceso está rodeado por los volúmenes más altos de las áreas principales de la vivienda, pero el camino descendente continúa hasta la playa, donde se encuentran dos tumbonas y los originales parasoles tejidos a mano, producidos y diseñados por la firma griega Ilektras Croshade.

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En el comedor exterior, las sillas y las mesas son un diseño de Sotiris Tsergas, realizadas a medida con madera de roble. Las lámparas de suspensión han sido diseñadas y confeccionadas por Ilektra Croshade.

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La piscina desbordante se asoma a las vistas del mar. En el solarium, dos tumbonas, modelo Tiek, de Habitat, fabricadas con madera de teca y cubiertas con colchonetas de telas estampadas, de Sunbrella.

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Un rincón idóneo para una siesta, con una cama de día, en tonos suaves, que se apoya en el frescor del muro de piedra seca, protegida por la sombra que le proporciona el viejo acebuche. Cojines, colchón y pufs con tejidos confeccionados a mano, de Ilektras Croshade.

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La puerta con arco de medio punto que da acceso al patio de la vivienda es un guiño al patrimonio arquitectónico de la isla de Siros, donde conviven casas de influencia veneciana con las de tipología popular.

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En la terraza ubicada al borde del mar, uno de los rincones mágicos que tiene esta casa, se han dispuesto dos camas de día, tapizadas con kílims antiguos, de Ilektras Croshade. Los cojines son de Matèria, y la toalla, de algodón, de Penny.

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A la casa se accede desde las alturas, descendiendo por una escalera hecha con losas de piedras de la isla, hipnotizados por la belleza de este mar mítico. El acceso está rodeado por los volúmenes más altos de las áreas principales de la vivienda.

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Sofá y butaca, modelo Jan’s New Sofa, de Paola Navone para Linteloo. La mesita auxiliar se ha comprado en Westwing, y la alfombra, en Amir Reza. La consola, con base de latón y sobre de mármol pulido, se ha diseñado y hecho a medida. Sobre la misma, jarrón de Ilektras Croshade.

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Las lámparas colgantes, de fibra natural, son de la firma danesa Bloomingville. Sobre la mesa, un frutero de madera, de Working in the Red Woods. Servilleta de lino blanco, de Matèria. Los vasos y el jarrón de cristal son de Ikea.

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En la zona de comedor, las sillas y la mesa de roble son un diseño de Sotiris Tsergas. Las cortinas de toda la casa, que tamizan la intensa luz solar de este rincón del Mediterráneo, son un diseño de Katja Margaritoglou.

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Sobre la mesa auxiliar, jarrones de cerámica adquiridos en la tienda Mavriki. Sobre la consola, una obra de Katerina Psira. Los cojines de rayas se han confeccionado con telas de algodón típicas de estas islas. Los cojines verdes, en Matèria.

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La cocina es un diseño de los arquitectos realizado a medida. Las lámparas de cerámica son del artista Maro Theodorou. El friso de azulejos manuales es de la colección Novecento, del fabricante Made a Mano. Grifería Solitari, de Bulthaup.

Las cortinas de lino tamizan la luz cruda, a la hora en que parte de la familia se sienta a la mesa del comedor, y en la pérgola, la techumbre de madera robusta y tejido ligero dibuja sombras listadas sobre los hombros de unos jóvenes que prefieren seguir al aire libre, al borde del Egeo, un mar antaño habitado por los dioses. Situada en la isla de Siros (la principal de las Cícladas), esta casa de veraneo alberga a una familia de cuatro personas y a sus invitados, y cada uno se busca su propia vida, al sol o a la sombra, en el frescor interior o en los espectaculares e intensos exteriores.

Así está definido por el proyecto del estudio Block722, que reelabora el peculiar patrimonio edilicio de la zona, donde conviven casas señoriales de influencia veneciana con las de tipología popular, los gruesos muros de piedra con fachadas pintadas en tonos suaves. A la casa llegamos desde las alturas, descendiendo por una gran escalera e hipnotizados por la belleza de este mar mítico. El acceso está rodeado por los volúmenes más altos de las áreas principales de la vivienda, pero el camino descendente continúa hasta las tumbonas y sombrillas de la playa.

Con nitidez formal e intención pragmática, la casa está compuesta por un volumen limpio y cuadrado (cocina y sala de estar) y otro rectangular para los dormitorios. El alojamiento para los huéspedes está en la ladera, definida por un muro de piedra que otorga al conjunto un anclaje formal en el paisaje y en la arquitectura local. ¿Qué partes de esta creación nos serán inolvidables? El patio donde cuajan superficies blancas (textura lisa, arcos) con el muro de piedra, el agua de la piscina y la frescura de las plantas. El dibujo cubista de la cubierta avistada desde las nubes. Y la techumbre de las pérgolas.

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