Una sabia lectura del paisaje

Esta segunda residencia en Portugal se cose al suelo para no interferir en el paisaje y obtener el máximo rendimiento energético, por Camarim Arquitectos

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Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira Arquitectura y Diseno 20

Casa en Gateira Arquitectura y Diseno 20

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

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Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

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Casa en Gateira, por Camarim Arquitectos

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Gateira es una aldea emplazada en una hermosa colina plantada de viñedos, pinos y olivos con espléndidas vistas sobre el extremo sur de la Serra da Estrela, el punto más alto del Portugal continental y famosa por su queso del mismo nombre.

Los clientes de los arquitectos Camarim Arquitectos, una pareja británica, buscaban un segundo hogar donde disfrutar del aire libre y silencio, alejados del día a día de su vida en Londres. La primera pregunta que le surgió al estudio fue: ¿cómo diseñar una casa en un paisaje tan dramático, donde existe un equilibrio tan fino entre naturaleza, agricultura y tradición arquitectónica?

La estrategia era interferir lo menos posible: uno entra en la casa por la parte superior de la finca a través de una pared que evoca los edificios de pizarra de la región, y desciende al núcleo de la casa, un espacio social dividido en dos niveles. Desde este espacio se rompe el volumen de la casa y se extiende a lo largo de la topografía una eficaz pero sutil separación entre lo social e íntimo, es decir, cada espacio permanece en un nivel diferente y tiene acceso directo al exterior. En lugar de una casa en el paisaje se pensó en una casa del paisaje, como la construcción de un paseo por el campo.

Más allá de la idea romántica, la casa se levanta sobre sólidos pilares: el amplio contacto con el suelo da enormes beneficios energéticos. La masa térmica de la tierra equilibra las amplitudes térmicas del aire a lo largo del día y las estaciones del años. El patio entre el salón y el dormitorio principal también es un dispositivo térmico pasivo: se crea un diferencial térmico entre la piscina y el patio, que genera un flujo de aire ascendente a través de la casa para la refrigeración en primavera y verano, y permite el aislamiento intensivo de los puntos más interiores de la casa durante el otoño y el invierno.

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