Un retiro sostenible en Portugal, entre costas escarpadas y llanuras de flores silvestres

En los confines de la costa portuguesa, se alzan dos construcciones revestidas de madera y enteramente autosuficientes con el sello de autor del estudio parisino Studio Combo

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Vista exterior de la vivienda inmersa en plena naturaleza

En el extremo suroeste de la península de Setúbal, en Portugal, el estudio de arquitectura parisino Studio Combo ha transformado un par de casas abandonadas en dos espacios proyectados de forma sostenible.

Vista exterior de la vivienda con estructura irregular, fachada revestida de lamas de madera y tres ventanas cuadradas a paisaje

Para los marcos de la casa y los revestimientos exteriores, Studio Combo ha empleado pino de origen local que, dada su naturaleza de madera blanda, ha sido tratada con alcohol furfurílico, que logra aumentar su resistencia e impermeabilidad.

Exterior de la vivienda con fachada revestida de lamas, apertura con perfilería de madera con vistas a la gran mesa del salón

El empleo de materiales locales y nuevas tecnologías ha permitido darle una segunda vida a dos edificios previamente en ruinas y que son la antesala para un ecohotel en fase de creación.

Zona de trabajo con gran mesa de madera y taburetes tapizados en rosa, perchero de pared, alfombras marrones y revestimiento totalmente de madera

Tanto paredes, suelos como techos, se han revestido con chapas pulidas de madera de eucalipto de producción local. El conjunto, totalmente homogéneo, acompañado con mobiliario de materiales y tonos análogos, resulta evocador y de una gran calidez.

Zona de trabajo revestida de madera, alfombras marrones, mesa de madera con taburetes y dos lámparas de sobremesa

La serena y acogedora presencia de la madera logra impregnar los interiores de una cálida paleta cromática. De los dos edificios, este corresponde al mayor, presidido por un amplio y diáfano espacio de oficinas.

Detalle módulo central de planta baja, revestido de madera

Gracias al empleo de paneles solares, la instalación de un intercambiador de calor y el reaprovechamiento de las aguas grises para fines agrícolas, se logra que ambas construcciones sean energéticamente autosuficientes al 100%.

Detalle cocina con mobiliario de madera, sobre de granito gris y apertura al paisaje natural exterior

La cocina, como el resto de equipamiento de la casa, presenta frentes de madera natural, y se completa con encimera de cuarzo gris que armoniza con las tonalidades tierra imperantes. Una gran ventana regala vistas del paisaje natural exterior que, sin apenas esfuerzo, logra ser parte protagonista del interior de la estancia.

Vista del frente de cocina, con chimenea de hierro y escaleras que conducen al nivel superior

De las dos edificaciones, la más grande presenta una distribución en dos niveles e incluye varios dormitorios, una oficina, una cocina, baños y una sala de estar. La más pequeña cuenta únicamente con dos dormitorios y un baño.

Detalle dormitorio con techo inclinado a dos aguas y ventana cuadrada a paisaje exterior, todo revestido de madera

La pureza y sencillez formal de los edificios y los matices de la madera permiten que estos interactúen con el entorno de diferentes maneras, dependiendo de las luces del día y las estaciones del año.

Lavamanos suspendido en blanco, con grifería y complementos de aluminio y revestimiento en cerámico gris y madera

Gracias a la variedad de formas y alturas de las ventanas, así como al simple y efectivo equipamiento, el interior de los edificios resulta despejado y abierta sobre los variados y predominantes paisajes campestres del cabo Espichel.

Se le atribuye el calificativo de agreste pero el territorio que enmarca el cabo Espichel, en Portugal, es tan genuinamente natural que da la impresión de que la presencia humana no es más que una mera anécdota. Aquí, en el extremo suroeste de la península de Setúbal es donde el estudio de arquitectura Studio Combo, con sede en París, ha llevado a cabo la reforma de dos viejas construcciones abandonadas, situadas a pocos metros, en medio de un manto de flores silvestres.

Ambos edificios, cada uno con una superficie y una distribución interior desigual, se han proyectado en base a los principios de sostenibilidad y máximo respeto por el medio ambiente. Para ello, se han empleado materiales locales como es la madera de pino, utilizada para los marcos y los revestimientos exteriores, y la de eucalipto, encargada de vestir techos, paredes y suelos interiores. Y todo ello junto al empleo de nuevas tecnologías e innovadores sistemas que no hacen más que enfatizar el carácter sostenible del proyecto.

La predominante presencia de madera en todo el proyecto aumenta la sensación de calidez y refugio de las construcciones, en medio de un paisaje natural indómito y con mucha fuerza. La envoltura exterior de madera de pino tratada con alcohol furfurílico –extraído de la caña de azúcar– se vuelve resistente y duradera para hacer frente a las condiciones climatológicas de la zona. Ya en el interior, el espacio cubierto de chapas pulidas de eucalipto se acompaña del mínimo mobiliario necesario con el fin de crear un ambiente evocador. Grandes aperturas estratégicamente situadas entre un interior despejado convierten a las praderas salvajes circundantes en protagonistas del lugar.

De las dos edificaciones con las que cuenta el proyecto, la más grande alberga múltiples dormitorios, un espacio de trabajo, cocina, baños y una sala de estar, mientras que el más pequeño, que alberga dos dormitorios con baño integrado. Ambos son 100% autosuficientes energéticamente gracias al empleo de paneles solares. Asimismo, la calefacción y la refrigeración están bajo el control de un intercambiador de calor y todas las aguas grises se utilizan para fines agrícolas. El conjunto proyectado por Studio Combo deviene, así, un agradable contrapunto de serenidad frente a la rebeldía que regala la naturaleza en el extremo suroeste de la península de Setúbal.

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