Una masía a las afueras de Barcelona rehabilitada por Arquitectura G

Rehabilitación de la masía Can Migris en Santa Margarida de Montbui (Barcelona), por Arquitectura G

Fotos: José Heviá

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Can Migris. La fachada de esta antigua masía no adelanta para nada la gran transformación que Arquitectura G ha rehalizado en los interiores.

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La fachada de esta antigua masía no adelanta para nada la gran transformación que Arquitectura G ha rehalizado en los interiores.

Can Migris. En el interior se han escogido acabados rugosos para los elementos principales como muros de carga y vigas, mientras que los elementos secundarios se han hecho con acabados lisos.

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En el interior se han escogido acabados rugosos para los elementos principales como muros de carga y vigas, mientras que los elementos secundarios se han hecho con acabados lisos.

Can Migris. La disposición de la cocina se ha hecho para aprovechar al máximo el espacio, por lo que el mobiliario se ha hecho a medida con acabados de paneles de madera de pino sin tratar.

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La disposición de la cocina se ha hecho para aprovechar al máximo el espacio, por lo que el mobiliario se ha hecho a medida con acabados de paneles de madera de pino sin tratar.

Can Migris. El paisaje al que se abre la fachada también ha sido intervenido, y es que se ha trazado una transición entre los interiores y el campo que rodea la casa.

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El paisaje al que se abre la fachada también ha sido intervenido, y es que se ha trazado una transición entre los interiores y el campo que rodea la casa.

Can Migris. La vivienda se ha desarrollado como una sucesión de entreplantas de estructura variable.

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La vivienda se ha desarrollado como una sucesión de entreplantas de estructura variable.

Can Migris. Arquitectura G transformó la fachada sin muchos artificios, ya que en origen era una caseta con cubierta de fibrocemento.

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Arquitectura G transformó la fachada sin muchos artificios, ya que en origen era una caseta con cubierta de fibrocemento.

Can Migris. El cuidado que han puesto Arquitectura G en esta casa se puede apreciar en pequeños gestos como en la chimenea integrada en la pared, que incorpora una pequeña lámina metálica en el suelo para evitar la suciedad.

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El cuidado que han puesto Arquitectura G en esta casa se puede apreciar en pequeños gestos como en la chimenea integrada en la pared, que incorpora una pequeña lámina metálica en el suelo para evitar la suciedad.

Can Migris. El paisaje que rodea a Can Migris se ha reducido hasta el punto de que la arquitectura parece surgir de la nada y estar totalmente abierta ante la llanura que la rodea.

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El paisaje que rodea a Can Migris se ha reducido hasta el punto de que la arquitectura parece surgir de la nada y estar totalmente abierta ante la llanura que la rodea.

Can Migris. La flexibilidad de los espacios se hace más evidente al prescindir de muros que cierran algunas de las estancias. Las escaleras no se han dispuesto en un único tramo, haciendo así que el interior tenga pequeños detalles que enriquecen la arquitectura.

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La flexibilidad de los espacios se hace más evidente al prescindir de muros que cierran algunas de las estancias. Las escaleras no se han dispuesto en un único tramo, haciendo así que el interior tenga pequeños detalles que enriquecen la arquitectura.

Can Migris. El uso de espejos en habitaciones de dimensiones reducidas ayuda a dar la impresión de amplitud.

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El uso de espejos en habitaciones de dimensiones reducidas ayuda a dar la impresión de amplitud.

Can Migris. En casi todos los espacios encontramos acabados de madera sin tratar, cosa que ayuda a dar la sensación de unidad.

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En casi todos los espacios encontramos acabados de madera sin tratar, cosa que ayuda a dar la sensación de unidad.

La confusión con el paisaje es máxima en esta masía a las afueras de Santa Margarida de Montbui (Barcelona), rehabilitada como vivienda por Arquitectura G. En realidad, antes no era más que una gran caseta con cubierta de fibrocemento pero aún así hubo que respetar la volumetría original así como la posición de los huecos en las fachadas. La lógica administrativa nunca entendió de matices.

El volumen tenía una relación directa con el entorno, sin preámbulos en la transición desde el campo hacia el interior. El cambio de programa exigía definir un entorno inmediato de la vivienda más acotado y protegido respecto a una llanura totalmente abierta, por lo que se excavó un metro hasta la cota de la terraza que da acceso a la vivienda y la comunica con el resto de la urbanización exterior, que define un paisaje artificial que media entre la casa y el campo.

El programa funcional se desarrolla mediante plataformas escalonadas que orbitan alrededor de un núcleo central portante. Este núcleo, que actúa a modo de gran pilar, contiene instalaciones y escaleras, relacionando todas las estancias de la casa. La centralidad de dicho pilar permite que los forjados metálicos salven luces más pequeñas y por lo tanto tengan un espesor menor, acentuando el contraste entre el peso de lo que soporta y la ligereza de lo que es soportado.

La materialidad de la casa ahonda en esa voluntad de contraste, de tal forma que los elementos portantes principales son rugosos, pesados y groseros, mientras que los elementos secundarios y particiones interiores tienen superficies más tersas y livianas, construidas con estructura ligera. La intervención cuenta con una paleta cromática de tonos terrosos que busca relacionarse con el entorno.

La vivienda se desarrolla en altura como una sucesión de entreplantas de altura variable que asciende desde las zonas comunes hacia los dormitorios, terminando su recorrido en un balcón que se proyecta hacia los campos de cereal.

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