Una reforma moderna a una casa de estilo retro

Con los dorados años 20 como referencia, el estudio Regan Baker Design proyecta la reforma de esta vivienda donde el diseño escandinavo, el color azul y una sugerente colección de arte fotográfico visten un interior de marcado carácter

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Salón con paredes y baldas en color negro cobalto, sofá en negro sobre alfombra gris con motivos en negro, butacas naranjas y puf en gris

Frente a la herencia casi centenaria de la vivienda, fechada de 1923, el interior presenta estancias de estética transgresora. Ese es el caso de la sala de estar, pintada de azul, con sofá a medida del mismo color y dos elegantes y modernas butacas de un vibrante color naranja. La fotografía es de Anouk van Kamthout.

Zona de trabajo con mobiliario hecho a medida con acabado en azul, silla de piel y acero, mesa de madra y acrílico, espejo con marco dorado

Si bien el proyecto a cargo del equipo de Regan Baker Design parte de una paleta cromática de tonos blancos y limpios, se apostó por el azul, y más concretamente por su tonalidad cobalto, para convertirse en un elemento de continuidad a lo largo del proyecto.

Sala de estar con butaca amarilla, alfombra azul, sofá en L blanco

Junto a la cocina se encuentra el comedor y una sala de estar. Esta última se abre a un frondoso patio trasero mientras que la luz natural incide con fuerza en el interior de la vivienda, reforzada por el blanco de paredes y mobiliario. Como nota de color una butaca amarilla de diseño envolvente y una gran alfombra azul.

Comedor mesa de madera ovalada, sillas tapizadas en azul, escultura centro de mesa, balda con jarrones y elementos decorativos, cuadro de inspiración victoriana, puerta azul

La arquitecta y diseñadora de interiores Regan Baker es la artíficie de la renovación de esta vivienda construida en 1923 en el pintoresco barrio de Sea Cliff, en San Francisco, en la que fusiona la estética moderna con los detalles tradicionales y originarios de la vivienda.

Zona de paso, pavimento de madera, interior puerta mini-bar en azul cobalto, alfombra en verde, sofá azul y iluminación de pie

Las molduras originales de techos y marcos de la casa se han mantenido y se han fusionado con mobiliario de diseño escandinavo moderno y contemporáneo en medio de los luminosos y amplios espacios de esta vivienda situada en el barrio de Sea Cliff, en San Francisco.

Solarium con soá en gris, mesa auxiliar, butaca de madera y tejido natural, alfombra gris con motivos geométricos, suelo de madera

El solárium se ha integrado dentro del conjunto estético de la casa, convirtiéndolo en una extensión de la misma, empleando el mismo tipo de suelo de madera. El encanto de la estancia, rodeada de vegetación, la convierte en un lugar ideal para leer y disfrutar de un tentempié en ‘petit comité’

Cocina con salpicadero de mármol, mobiliario blanco, taburete negro, suelo de madera

Para la reforma se han eliminados tabiques interiores y liberado espacio para dar más metros cuadrados a estancias como la cocina. Esta se ha organizado entorno a una gran isla de trabajo que se acompaña de una serie de taburetes negros, que contrastan con el acabado inmaculado de armarios, encimeras y paredes.

Vestíbulo con escaleras de peldaños de madera, barandilla de madera, con jarrón con flores sobre mesa de madera y lámpara de luz moderna

El paso de la planta baja al nivel superior se hace a través de las escaleras de caracol originarias de la vivienda. En el hueco que se forma, conviven con acierto antiguas piezas decorativas y la propia mesa de centro, con la luminaria suspendida de formas puras y vanguardistas.

Baño principal con mobiliario blanco, encimera de mármol, espejos redondos, toallas dispuestas en cascada

El baño principal apuesta por una decoración fresca y luminosa a partir de un mobiliario blanco hecho a medida, que se acompaña de encimera de doble seno y pavimento de mármol. Todo ello rematado con originales espejos circulares.

En una originaria construcción de los años 20, el estudio de interiorismo Regan Baker Design ha llevado a cabo un original proyecto en el que ha sabido combinar con ingenio elementos clásicos y de estilo retro con piezas modernas y soluciones de vanguardia. Situada en la ciudad de San Francisco, concretamente en el pintoresco barrio de Sea Cliff, la vivienda logra ser un claro reflejo de la personalidad de sus propietarios, donde se dan cabido contrastes audaces de colores, estilos y formas y donde tiene un especial protagonismo una colección de arte fotográfico muy cuidada entre la que destacan obras de los artistas holandeses Anouk van Kalmthout y Robin de Puy. Junto a estas, una serie de reliquias familiares estratégicamente colocadas por las diferentes estancias proyectan la fuerza y el legado familiar adquirido por los propietarios a lo largo de generaciones.

La labor de Regan Baker por fusionar la mezcla de gustos de la pareja de propietarios ha sido clave en la reforma llevada a cabo. Si bien uno se decanta por la estética moderna, la geometría y los colores primarios, el otro es más partidario del empleo de piezas antiguas y retro, con la sofisticación propia de Hermes. El resultado es un proyecto de ricos contrastes en una simbiosis de estilos donde se dan cabida desde molduras a chimeneas a pared, todo ello bajo una redefinición actual, transgresora y con un claro efecto evocador.

De la estructura original se han tirado algunas paredes para liberar espacio y hacer de la cocina una estancia abierta al comedor y a la sala de estar con vistas a un frondoso patio trasero. Tras una completa restauración, se ha mantenido la elegante escalera de caracol original. Para maximizar la luz natural en la planta principal, se ha elevó la altura de todas las puertas francesas orientadas al sur. Por su parte, el ascensor de la vivienda ha experimentado un giro de funciones al convertirse en un original mueble bar que se acompaña de un carrito de metal con ruedas y un mural personalizado empotrado de Caroline Lizarraga. Para el exterior, los propietarios optaron por envolver el espacio de rica y densa vegetación e incorporar un huerto para disfrutar en familia de las tareas de cuidado y recolección. En él pueden encontrarse desde limoneros hasta plantas de fresas, albahaca, cebollino y menta. Un verdadero festival de sabores y olores que ponen la guinda a un proyecto con mucho arte y singularidad.

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