La inteligente sencillez de Casa Forja

El estudio de Pablo Pita saca lo mejor del paisaje del valle del Douro (Portugal) en esta casa de vacaciones para una familia de cuatro

Txema Ybarra / Fotos: José Campos

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Casa Forja, por Pablo Pita.

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En las faldas del valle del Duero, según se aproxima a su desembocadura en Oporto (Portugal), el estudio de Pablo Pita, con base en etsa ciudad, concibió esta sencilla vivienda de vacaciones para una familia de cuatro personas. Casa Forja es un producto del paisaje, desarrollada a partir de un programa que exigía tres dormitorios y un espacio abierto que englobara cocina, comedor y salón y fuera informal. Sin embargo, trajo consigo un lento proceso de construcción debido a la normativa urbanística de protección del medioambiente.

La finca disfruta de unas vistas excelentes pero mira al noroeste. Por eso se diseñó de planta estrecha con ventanas a ambos lados para gozar también de una buena orientación en términos de luz. A su vez, enmarcan de forma medida el exuberante paisaje siguiendo la silueta de las copas de los árboles. La pendiente llevó a que la casa se incrustara en el terreno y tuviera dos niveles. Arriba se encuentran los espacios comunes, distribuidos alrededor de una caja central de paneles de arce. En el piso inferior, los dormitorios ofrecen una sensación más propia de caverna o cabaña.

Fuera, aguarda una piscina hecha de hormigón, material también de los suelos, pues se apuesta en todos los ámbitos por la sencillez. Desde ese espacio exterior, conectado a una pared de rocas de granito, sale un sendero que invita a pasear. Casa Forja es el feliz resultado de la claridad de ideas en medio de un vecindario donde cada cual ha seguido su propio criterio; los arquitectos prefirieron diseñar una casa que fuera un discreto contraste con la confusa estética vernácula de los alrededores. Mejor era el planteamiento de dialogar con la naturaleza sin violentarla, a través de una depuración tipológica y una abstracción formal.

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