Homenaje a la baldosa

El estudio TEd’A firma la reforma de la casa de los dueños de baldosas Huguet con una intervención respetuosa y llena de luz

Lara Rodríguez Santana

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

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Casa Huguet por Irene Pérez y Jaume Mayol de estudio TEd’A.

En pleno barrio de Gracia están algunas de las joyas arquitectónicas más importantes de Barcelona. La esencia del modernismo catalán se ve reflejada en los preciosos pisos típicos con suelos hidráulicos, espacios amplios y techos altos en bóveda. Con un lienzo tan prometedor no es de extrañar que la intervención de los arquitectos catalanes Irene Pérez y Jaume Mayol del estudio TEd’A haya fluido de manera orgánica.

Los espaciosos 65 metros cuadrados han sido reformados con muchísimo gusto y respeto por la tradición. Los dueños de la marca de baldosas Huguet querían abrir el piso para que la luz fuera otro habitante más del inmueble. Todo el proyecto se concentra en un único gesto que consigue conectar visualmente calle y el patio interior, acercando ambas fachadas opuestas. Un único elemento protagoniza la estancia: un nuevo armario que cruza toda la vivienda. Este elemento organiza el espacio y une física y visualmente todo el piso de un extremo a otro.

El nuevo pavimento se organiza como una alfombra donde apoyar este nuevo armario. El anterior pavimento de baldosas de barro estaba desgastado y levantando por el paso del tiempo, así que la decisión del equipo de arquitectos fue sustituirlo por un pavimento hidráulico nuevo.

Se ha encintado todo el perímetro de la casa, habitación por habitación, con unas piezas especiales, de borde que consiguen un buen remate contra el perímetro de la obra. También se han hecho piezas especiales para conseguir una alfombra longitudinal donde apoyar el nuevo armario. El conjunto se muestra complejo gracias a la armonía de las baldosas y en las juntas se deduce un tratamiento especial fruto de las viejas baldosas de barro.

Todo el espacio se expresa con aires modernos, pero mantiene una patina nostálgica. Este efecto se consiguió triturando los restos de los azulejos de terracota originales. La masilla resultante se uso para lacar las baldosas blancas y rellenar los huecos entre los mosaicos. El acabado es excepcional con un brillo uniforme que cruza toda la casa y deja ver el pasado y el presente de un nuevo hogar que espera reescribir su historia.

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