Esta casa en un acantilado conecta a sus habitantes con su versión más salvaje

El sol se cuela por todas partes, y de noche las estrellas, las panorámicas vistas Pacífico le hacen a uno sentirse diminuto en esta moderna casa en Matanzas, Chile. Una carrera de obstáculos arquitectónica, un terreno hostil y un paisaje fascinante.

La Panal House está situada en el Condominio de Quebrada, Matanzas, en Chile, se posa sobre el terreno como espectador privilegiado del Océano Pacífico, sobre un acantilado a 90 metros por encima del nivel del mar. Buscando las mejores vistas, vira naturalmente hacia el sudeste para sacar el máximo provecho a este espectacular paraje que corta la respiración.

El proyecto de construcción de esta vivienda fue una carrera de obstáculos de campeonato, el primero, que ya en sí parecía suficiente, era el de asentar la estructura de la vivienda sobre una pendiente de 55º, una tierra de baja calidad y frente a un viento constante de entre 15 y 25 nudos. Está situada en medio de un territorio tan hostil como fascinante y nos invita a reflexionar sobre la mejor forma de habitar esta costa.

Estructurada con un sistema mixto de muros de carga de hormigón en tres niveles que encajan en el cerro, y elementos de acero; la combinación de lo anterior hace que la casa parezca suspendida y le permite tener grandes ventanales en su fachada. El proyecto consiste en dos volúmenes situados en niveles superpuestos y divididos visualmente por una línea roja que recorre más de 40 metros. Este gesto permite que el edificio pueda tener dos fachadas, orientadas cada una de ellas hacia las mejores vistas que podían tenerse desde su respectiva altura. 

El nivel superior alberga la entrada principal, un hall organizador que lleva a un dormitorio, un baño, una área común que sirve de cocina, comedor y a salón así como de unas escaleras que conducen a los otros niveles. La chimenea fue pensada y diseñada como elemento escultural, en acero negro y con dos lados de cristal, fue ubicada en posición central en un gesto muy humano y ancestral, que todo gire al rededor del fuego y del calor. 

Desde la terraza norte es fácil acceder al tejado, cosa que provee al edificio de un tercer nivel desde el que las vistas completas de la casa pueden ser apreciadas. Una parte de este tejado se ha dejado descubierta permitiendo así al sol filtrarse indiscreto a los niveles inferiores. Esa misma apertura invita, de noche, a que los impresionantes cielos estrellados de Matanzas puedan ser contemplados desde la comodidad del interior.

La fachada exterior es una estructura alveolada de madera que sirve tanto para dar intimidad a la vivienda como para parar los fuertes vientos. AL mismo tiempo, genera en el interior un interesante juego de luces y sombras que cambia de hora en hora y de estación en estación. Cuando la mañana avanza en Panal House, este caparazón permite que los rayos del sol se cuelen en las estancias de la vivienda, vertiendo la luz en todas partes según el sol se levanta. De noche, es la propia casa la que actúa como linterna en medio del paisaje.

Panal House es una experiencia radical del habitar, tanto por su ubicación como por su arquitectura. Ha sido diseñada enteramente para conectar, de golpe, a quien la resida, con las raíces salvajes de quien somos como especie. Una casa que muestra al hombre que, si algo es, es parte de la naturaleza, de la tierra, del mar, del cielo.

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La Casa Panal está situado en lo alto de un impresionante acantilado frente al mar, sus dos volúmenes miran en direcciones diferentes alcanzando así la totalidad de las vistas. Una linea roja nos marca el recorrido desde abajo de todo del paisaje hasta el interior del edificio. 

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De noche, la casa se convierte en un faro frente al mar, y la textura de panal de madera da a la luz una espectacular trama que podrá ser admirada desde lo lejos.

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Desde el interior de la Casa Panal parece que puedas tocar el mar, las alturas te regalan el don de la vista de pájaro y todo toma otra perspectiva. Estar frente a la inmensidad vuelve pequeñas las preocupaciones.

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Las superficies del cálido color natural de la madera son delimitadas por márgenes del mismo material pintado de negro, las lineas se repiten en todas direcciones, presididas por la chimenea central con cristal a dos lados, para que casi desde cualquier lado se pueda ver el fuego. El color que se repite a lo largo de la vivienda es el rojo, aquí en una de las sillas, fuera en la linea que nos guía desde la base del acantilado hasta la casa.

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La azotea, de fácil acceso, se convierte en la tercera planta de la vivienda, subirse es sentirse domador de los vientos y rey del mundo en medio de la inmensidad natural del paisaje.

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La madera, en diferentes tonos, es el material básico de este diseño, lo encontramos en los rústicos parqués, en los techos, en los marcos de las ventanas, en la estructura de panal exterior y en el mobiliario. El tacto de este material aporta calidez y vuelve más acogedor un espacio que tal vez sería abrumador de otro modo por la impactante presencia de los elementos naturales.

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El dormitorio tiene unas escaleras que lo llevan directamente a la azotea. Está protegido de las miradas con la estructura de panal de la pared lateral y, por supuesto, se abre al mar por la cara frontal. Imagina despertar con estas vistas.

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