Díalogo entre volúmenes en Lisboa

Esta vivienda unifamiliar, obra de Fran Silvestre Arquitectos a las afueras de la capital portuguesa, juega con la dualidad entre estar protegido y abrirse al paisaje

Txell Moreno

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Exterior de fachada blanca, en pendiente, parte inferior de mármol. La imponente vivienda, obra del estudio de arquitectos Fran Silvestre Arquitectos, está situada en la colina de un campo de golf próximo a la capital portuguesa.

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La imponente vivienda, obra del estudio de arquitectos Fran Silvestre Arquitectos, está situada en la colina de un campo de golf próximo a la capital portuguesa.

Exterior fachada, jardín, cubo revestiminto mármol. Dos volúmenes blancos superpuestos, que juegan con la recta y la curva, se asientan sobre suelo lisboeta para proyectar esta casa unifamiliar de geometría triangular.

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Dos volúmenes blancos superpuestos, que juegan con la recta y la curva, se asientan sobre suelo lisboeta para proyectar esta casa unifamiliar de geometría triangular.

Zona exterior, junto al jardín, anochecer, flachada blanca, grandes aperturas. Una zona de estar al aire libre se extiende a modo de prolongación de la vivienda sobre el terreno. De este modo, el paisaje entra a formar parte del proyecto, especialmente en las áreas de día.

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Una zona de estar al aire libre se extiende a modo de prolongación de la vivienda sobre el terreno. De este modo, el paisaje entra a formar parte del proyecto, especialmente en las áreas de día.

Cocina, totalmente blanca, zona de office con taburetes en península. Imperantemente blanca, la cocina está equipada con una amplia zona de almacenaje que enmarca la superficie de trabajo. Además se acompaña de una península que hace las veces de office.

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Imperantemente blanca, la cocina está equipada con una amplia zona de almacenaje que enmarca la superficie de trabajo. Además se acompaña de una península que hace las veces de office.

Amplio salón, mucha luz natural, zofas enfrentados, zona de lectura. Piezas monocromáticas de grandes dimensiones visten la sala de estar que se abre al exterior a través de grandes ventanas horizontales.

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Piezas monocromáticas de grandes dimensiones visten la sala de estar que se abre al exterior a través de grandes ventanas horizontales.

Zona de trabajo con dos mesas en paralelo, todo blanco, sillas grises. Allí donde convergen los dos volúmenes que dan forma a la vivienda se sitúa la zona de trabajo, equipada con piezas etéreas y neutras.

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Allí donde convergen los dos volúmenes que dan forma a la vivienda se sitúa la zona de trabajo, equipada con piezas etéreas y neutras.

Interior dormitorio, cama tipo tatami, cabecero madera con mesilla integrada, butca blanca. Los dormitorios se sitúan en el segundo volúmen de la casa, orientados hacia una zona boscosa con el fin de preservar la privacidad de sus propietarios.

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Los dormitorios se sitúan en el segundo volúmen de la casa, orientados hacia una zona boscosa con el fin de preservar la privacidad de sus propietarios.

Cuarto de baño con divisiones en cristal translúcido, mobiliario blanco, revestimiento marmol blanco. El interior de la vivienda se mantiene brillante y minimalista, como este cuarto de baño con cerramientos translúcidos y acabados en marmol blanco.

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El interior de la vivienda se mantiene brillante y minimalista, como este cuarto de baño con cerramientos translúcidos y acabados en marmol blanco.

Planta inferior diáfana, todo en blanco, iluminación indirecta. Espacios diáfanos y elementos estructurales realizados a medida, totalmente integrados, caracterizan a este proyecto de Fran Silvestre Arquitectos.

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Espacios diáfanos y elementos estructurales realizados a medida, totalmente integrados, caracterizan a este proyecto de Fran Silvestre Arquitectos.

Dos volúmenes blancos superpuestos, de geometrías puras, dan forma a este singular proyecto, obra del arquitecto español Fran Silvestre Arquitectos. El proyecto responde a una vivienda unifamiliar, construida sobre una superficie longitudinal de planta triangular, que parece emerger en la parte alta de un campo de golf con vistas hacia la ciudad de Lisboa. Su emplazamiento ha jugado un importante papel a la hora de proyectar la vivienda, sumado a los deseos y necesidades de su propiedad. El objetivo de la obra era crear una casa abierta al paisaje que, a su vez, dispusiera de un espacio más privado en el que poder disfrutar del exterior. Un reto para el estudio con sede en Valencia al que se da solución a partir de un juego de espacial de líneas puras.

Se plantean dos piezas que se extienden sobre el terreno individualmente hasta confluir en un punto. Justo aquí es donde se ubica el acceso y los estudios. Una de las piezas longitudinales se inserta en el terreno, con una proporción que maximiza el perímetro de la arquitectura, en este espacio está la zona de día de la casa, que alberga una sala de estar abierta con espacios polivalentes y un área cocina. Un segundo cuerpo se desdobla desde el punto de contacto, destinando su espacio interior a la zona más privada de la casa, cuatro habitaciones con baño que miran hacia una zona boscosa. Tal y como reconocen los propios autores del proyecto, “ambas piezas responden a un esquema de recta y curva“, para el que se han inspirado en la fascinante la obra de Álvaro Siza y Andreu Alfaro“, reconocen los propios autores del proyecto.

La disposición de la vivienda permite que ambos volúmenes asuman sus funciones con las mejores condiciones. El primer volumen, destinado a la zona de día, disfruta de una imponente entrada de luz natural gracias a los grandes ventanales panorámicos que conectan física y visualmente con el exterior. El segundo volumen, por el contrario, menos expuesto y protegido por la vegetación del lugar, brinda a las habitantes un mayor nivel de privacidad. Ambos, unidos, establecen una conexión perfecta y en sintonía, que se hace extensible también en los inmaculados espacios interiores.

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