Blanca de día, flúor de noche

El arquitecto Miguel Ángel Aragonés lleva el lenguaje minimalista a otro nivel con la ayuda de neones que, al caer la noche, tiñen los inmaculados interiores con una llamativa explosión de color

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Exterior vivienda con grandes cerramientos de cristal, esfera de piedra, módulos inclinados, vista desde exterior el comedor y el salón interior, vegetación sobre fachada

El proyecto a cargo del arquitecto Miguel Ángel Aragonés consiste en un espacio privado con tres viviendas y un estudio, emplazado en Bosques de las Lomas, una zona céntrica y arbolada de Ciudad de México

Estructura blanca, grandes aperturas a exterior, altos techos, paredes blancas, cerramientos de cristal, exterior con árboles

Con una estructura esencialmente moderna y un diseño basado en las formas simples y depuradas, la vivienda presume de una gran luminosidad, gracias a los grandes cerramientos de cristal que van de suelo a techo.

Cerramientos de cristal, estructura de marcos en blanco, salón abierto, sofás blancos en combinación con conjines y módulos crema, mesitas de madera, exterior con vegetación

El exterior se encarga de resguardar la privacidad que buscaban los propietarios de la casa. De este modo, ajena a miradas indiscretas y al bullicio de la ciudad, la casa permite habitarse con total libertad.

Comedor con estructura rígida en extremo y sillas a juego en blanco, iluminación de techo, esfera de piedra, pasarela decorativa con sobre en negro, salón con sofás en blanco

Salón y comedor comparten un mismo espacio de generosas dimensiones, presidido por una plataforma cuyo color oscuro y superficie reflectante emulan el efecto del agua. Una recreación capaz de estimular los sentidos a todo aquel que transita por el lugar.

Paredes blancas, suelo de gresite, mesa alargada en blanco, silla negra, base de auga, apertura al exterior con vegetación

A través de un diálogo constante con la luz natural, el agua y los elementos naturales, los espacios se vuelven complejos, jugando con las formas geométricas y los diferentes planos.

Sala con suelo de marmol, sobre de mesa negro, paredes en blanco, superficie de agua, esfera de mármol

Caracterizada por líneas limpias, superficies duras de piedra de mármol y paredes de cristal expansivas, la vivienda se concibe en parte como un refugio de lujo y sofisticación, y en parte como una galería de gran impacto visual.

Piscina-en-azotea,-estructura-blanca-recortada,-densa-vegetación-y-árboles-

El último piso está presidido por una piscina en la azotea, rodeada de vegetación y protegida por muretes recortados que aportan mayor privacidad y sombra durante el día.

Hueco escalera con hilos tensores, iluminación bajotecho de neones, pufs asientos en zona central de paso, motivo circular en bajotecho

El arquitecto Miguel Ángel Aragonés estableció un sistema de iluminación para dar al edificio un singular ambiente colorista, con resultados muy efectistas.

Detalle pasarela central con sobre el negro sobre espacio en blanco, frente cerramiento acristalado con vegetación exterior.

Al caer la noche, la vivienda se transforma dejando a un lado su inmaculado y sobrio interior diurno para dar paso a estallidos de luces de neón que invaden sus holgados ambientes.

Vista exterior de interior con iluminación con neones, aperturas geométricas, paredes en blanco con reflejos de colores

Las variables combinaciones de colores que bañan la arquitectura e interiores de esta vivienda de película recuerdan a artistas como James Turrell y Dan Flavin, cuya exploración fundamental del espacio y la luz nunca deja de sorprender.

Cubículo-en-primer-piso-en-voladizo-sobre-planta-baja-con-cerramientos-de-cristal,-cerramientos-correderos-hacia-exterior,-color-amarillo

Las luces de diferentes colores inundan las habitaciones cuando se encienden, especialmente de noche, emitiendo un resplandor prismático que se filtra en los pasillos y fuera de las ventanas.

Apuesta ganadora y siempre efectista, el minimalismo llegó para imponerse con fuerza y convertirse en un gran aliado de arquitectos e interioristas, afines a la elegancia y sofisticación atemporal que brinda. Basada en líneas puras, espacios despejados y a menudo bañados por el blanco, la simplicidad funcional que caracteriza a esta tendencia puede llegar a resultar aséptica. El estudio de arquitectura Miguel Ángel Aragonés, con sede en la Ciudad de México, se aleja de esta última noción aportando un toque de irrupción sobre esta vivienda de moderna arquitectura que rompe con los estándares más puristas y llena de color y desenfado todo el espacio tan pronto cae la noche.

El proyecto se compone de cuatro cuerpos ensamblados (tres viviendas y un estudio) y situados en Bosques de las Lomas, una zona céntrica y con rica vegetación de la capital mexicana. Organizado en tres pisos, los espacios fluyen uno dentro del otro con una variedad de recortes geométricos que facilitan amplias líneas de visión y permiten conexiones visuales entre las habitaciones a través de los diferentes niveles, al mismo tiempo que otorgan una sensibilidad cubista. En este sentido, el empleo de recortes y aberturas en los diferentes volúmenes geométricos, así como el de esferas decorativas en piedra, hacen que el proyecto se conciba como una escultura habitable. Algo a lo que contribuye también, el juego que se crea a base de reflejos y materiales como estanques de agua y acabados pulidos a espejo.

La planta baja está dominada por la agrupación de los espacios comunes. Salón y comedor comparten un área de generosas dimensiones y abierto al exterior a doble altura, presidida por una plataforma reflectante que evoca a un estanque de poca profundidad. La planta, además, se prolonga hacia el exterior, concretamente hacia un patio triangular rodeado de densa vegetación, la misma que se dispone a lo largo de todo el perímetro de la vivienda para llenar de luz natural y verdor los espacios interiores. En la primera planta están situados los dormitorios, con la estancia principal sobresaliendo sobre el patio triangular, mientras que los otros dos dormitorios se abren a una terraza con vistas a un estanque triangular situado en la parte superior del garaje. Finalmente, el último piso cuenta con una piscina en la azotea, delimitada por una serie de delgados recortes y rodeada de vegetación para una mayor privacidad.

Una vez anochece y la oscuridad se impone, los interiores transforman su original blancura en un lienzo multicolor a base de luces de neón. Los diferentes colores se mezclan de forma equilibrada entre sí, generando un gran efecto visual que va allá de los límites de la propia vivienda.

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