Una casa moderna perfecta para la nueva convivencia

La casa de Jeremy Bull, al frente del estudio Alexander & Co, refleja una arquitectura al servicio de la peripecia vital de las personas. Sucesivas renovaciones han hecho de esta construcción de comienzos del siglo xx un lugar capaz de encajar con modernidad y funcionalidad los cambios familiares y las nuevas necesidades. Un proceso que ni mucho menos ha llegado a su fin.

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Casa con patio interior fachada de color blanco cocina

El proyecto de reforma de esta casa victoriana de comienzos de 1900 se inspira en la arquitectura de Alvar Aalto y Louis Kahn. De filosofía vagamente modernista, la estructura de pino y la piedra de Carrara transmiten una sensibilidad escandinava.

Salon estar con chimenea sofa azul y moqueta de color verde

Sofá Togo, de Michel Ducaroy para Ligne Roset. Mesa de centro triangular Meso, de Atelier de Troupe, en Spence & Lyda, al igual que la alfombra verde. Sobre la mesa, el bol de vidrio champagne Margot, de Ferrone. Obra pictórica Matriarch, de Henrik Godsk.

Salon con sofa de color azul y moqueta verde techo con vigas de madera

Cada cambio que se ha producido en la arquitectura de esta casa, ya sea de adición o modificación de los espacios, corresponde al nacimiento de un nuevo hijo, hasta llegar, por ahora, a cuatro. Y cada giro del proyecto (cuentan los arquitectos) representa otro punto final provisional.

Salon junto a la cocina con sofas de obra con tapiceria de piel marron familia

Cocina, comedor y zona de estar comparten un espacio diáfano en el que se reúne la amplia familia con cuatro hijos. El sofá es una pieza vintage, con tapizado de cuero. La mesa auxiliar es el modelo Os, diseñada por Atelier De Troupe, adquirida en Spence & Lyda.

salon con dos alturas escalera de madera y techo con vigas

La casa explora todas las escalas posibles, dentro del bloque compacto, con techos de cinco metros en algunas estancias, como la zona de estar, y una paleta material que abarca el yeso pulido, el estuco, la madera y la piedra en formatos y tamaños diferentes.

cocina abierta con techos con vigas mesa de comedor redonda con sillas de madera

En el comedor, la mesa Tulip, con sobre de mármol, de Eero Saarinen para Knoll. A su alrededor, la silla Elliot, tapizada de color mostaza, diseñada por Jason Miller para La Espada, y la silla Beetle, de GamFratesi para Gubi. Sobre la mesa, botella de cristal rosa y platos de cerámica, de KH Wurtz, en Ondene Double Bay. La obra de arte titulada In-Xcess es de Isabelle De Kliene, de Curatorial and

comedor con mesa redonda de marmol y sillas de madera

El suelo de la zona abierta al jardín en la que se distribuyen la cocina, el comedor y el estar se ha revestido con losas de mármol de Carrara que dialogan con el sobre de la mesa Tulip, alrededor de la cual se reúne la familia para las comidas informales.

Chimenea en la pared

Para Jeremy Bull, "la casa tiene que mostrar las imperfecciones y la humanidad de su construcción". En el estar, la chimenea cerrada añade una nota de calidez a la vez que un confort más eficiente.

Habitacion infantil con ventilador y camas de madera blanca

Taburete tapizado Ilot, diseñado por Amaury Poudray para Ligne Roset. La alfombra Scott es de Wallace + Sewell. Sobre la cama, una obra de la artista Gemma Avery, de la galería Curatorial and Co. Mesita auxiliar Zeus, de Prospero Rasulo para Zanotta.

Esta casa parece una representación de la idea de "lo inacabado": la noción de una casa que está siempre en construcción, buscando su mejor figura. Tenemos, por un lado, una vivienda de estilo victoriano datada hacia 1900, en los suburbios de Sídney. Y tenemos, por otro lado, una familia en crecimiento que deseaba habitar espacios holgados, con expresividad en los materiales y el arte de la arquitectura como estímulo para la educación. Para los niños pequeños la casa debía ser capaz de contar cómo ha sido construida, mostrar sus claves estructurales y cuánto los materiales pueden potenciarse entre sí, ofreciendo espacios claros y sorprendentes.

Inspirada en Alvar Aalto y Louis Kahn, la casa tiene una filosofía ligeramente modernista, y la estructura de pino y la piedra de Carrara transmiten una sensibilidad escandinava. Con tres renovaciones en siete años, la Bondi Junction House ha aumentado paulatinamente el tamaño de las habitaciones en perjuicio del número de pasillos, que, por lo demás, sirven como espacios de pausa con vistas al jardín. El proyecto favorece la función de la arquitectura como instrumento de renovación. Cada cambio (de adición o modificación de los espacios) corresponde al nacimiento de un nuevo hijo, hasta llegar, por ahora, a cuatro. Y cada giro del proyecto (cuentan los arquitectos) representa otro punto final provisorio.

El hogar es un soporte para el cambio continuo, justo como deseaba la familia: los espacios se alteran, los acabados varían, los materiales y el mobiliario evolucionan según las necesidades de la familia. Los viejos suelos de madera de la primera renovación han sido reemplazados por baldosas y zócalos de piedra. Las habitaciones han recibido acabados robustos, capaces de sobrevivir a las escaramuzas de los niños. La casa, dinámicamente, explora todas las escalas posibles, dentro del bloque compacto, con techos de cinco metros, yeso pulido, estuco, madera de pino, piedra en formatos y tamaños diferentes. Una escalera iluminada por la luz que llega desde el jardín. Una jirafa de paño asoma por la ventana de los niños, quizá preguntándose si ha de cambiar de sitio. Desafíos de diseño y de ritmos de resolución.

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