Vida y disfrute en Menorca con el paisaje mediterráneo abierto de par de par

El arquitecto Gabriel Montañés ha diseñado esta vivienda en la costa sur de Menorca abierta al paisaje natural sin artificios y con clara reminiscencia a la arquitectura propia de la isla.

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Vista general de la casa desde el jardín

El estudio de arquitectura de Gabriel Montañés, con sede en Maó, ha sido el artífice de esta vivienda situada en Binidalí, al sudestes de la isla de Menorca.

Salón exterior e interor abiertos a la terraza con escaleras que salvan el desnivel hacia piscina

La vivienda, de 617 m2 de superficie, se ha planteado como una arquitectura sin grandes pretensiones ni artificios, pero sí apostando por la funcionalidad y las soluciones más prácticas para las dinámicas del día a día.  

Cerramientos correderos con listones de madera, piscina rectangular y vista al mar

Abierta al entorno Mediterráneo que la acoge, la casa presenta grandes huecos en fachada para dejar entrar la luz natural al interior, favoreciendo al mismo tiempo una ventilación natural.

Vista general de fachada desde picina con frentes cerrados y hueco entre los módulos

Inmersa en la naturaleza, la construcción se compone de dos unidades habitacionales situadas en una misma planta, y contenida en dos forjados mínimos cuya relación es radical, alcanzando los 42 metros de largo por los 3 metros alto.

Detalle de apertura en fachada con suelo cubierto de piedras de canto rodado

En medio de las dos unidades que dan forma a la construcción,  se abre un hueco frente a la piscina que se aprovecha para abrir la fachada y dejar penetrar la luz natural en el extremo opuesto de la casa. 

Exterior de vivienda con piscina y escaleras revestidas de porcelánico, fachada de yeso, hormigón y madera

A la hora de llevar a cabo el proyecto, se ha querido apurar las dimensiones de la parcela. Es por ello que los 42 metros de fachada recta han permitido distribuir todo el programa principal en dirección sur, dejando en el lado norte los servicios con aberturas mínimas.

Lucernario en zona de paso con suelo de madera y olivo en la parte central

La casa cuenta con un patio abierto cuya función principal es generar corrientes de vientos cálidos, reduciendo el consumo energético y aprovechando la climatología de la isla.

Comedor con suelo, paredes y techo recubiertos de madera, en zona semiabierta junto a cocina

Este espacio semicubierto, revestido de listones de madera, se aprovecha para habilitar zonas de estar y comedor en los que disfrutar gran parte del año del exterior y del buen clima que regala el lugar.

 

Vista del salón desde el exterior, cubierta de hormigón, suelo exterior de madera y pavimento porcelánica hacia piscina

Para evitar la sobreexposición de la casa en el entorno se ha rebajado el nivel de la planta y se ha creado un forjado de cubierta de losa inclinada de hormigón con sección cambiante en el eje norte-sur.

Apertura del interior hacia la terraza exterior con piscina rectangular y tumbonas de madera

La distribución del programa en una sola planta ha permitido al estudio de Gabriel Montanés flexibilizar los usos de la vivienda, pudiéndose separar la casa principal de la casa de invitados con el patio como nexo de unión.

Bañera ovalada exenta con grifería encastrada en suelo, hornacina revestida de madera

El interior de la vivienda, muy luminoso, se ha equipado con materiales nobles, como la piedra y la madera, y bajo una paleta de colores naturales, acordes con el entorno.

Frente de vivienda desde zona ajardinada con tumbonas junto a piscina

La zona ajardinada que rodea la zona sur de la casa, junto a la piscina, progresivamente va convirtiéndose en un paisaje propiamente mediterráneo con nulo consumo de agua.

Frente de vivienda con cerramientos alistonados abiertos

El blanco del yeso, el hormigón, las celosías de madera y el cristal empleado en ventanas y cerramientos dibujan el conjunto de fachadas en la planta baja.

Detalle estructura con saliente de hormigón, cerramiento de madera y apertura hacia interior de vivienda

La tecnología actual en cuanto a cerramientos ha permitido la ambivalencia de ocultar todos los vidrios tras paredes cuando la casa está en uso. De este modo se establece una comunicación directa entre los espacios interiores y el exterior.

Exterior de la vivienda con cerramientos de cristal y listones de madera, base revestida de madera

Según las necesidades y deseos de cada momento, los cristales pueden mantenerse cerrados para preservar mayor privacidad, sin prescindir de las panorámicas que regala el lugar. 

Cerramientos de fachada corridos ocultando interior de vivienda

El mismo sistema de cerramientos, a su vez, permite cerrar la casa, aislar la casa y convertirla en una especie de fortín cuando se desee mediante el empleo de persianas correderas.

Vista exterior de la vivienda con piscina, estructura de vivienda en hormigón con listones de madera,

A un nivel inferior al de la planta baja de la vivienda se ha proyectado la piscina rectangular y de grandes dimensiones, que ejerce de límite entre el pavimento duro que reviste la zona de terraza y el jardín propiamente dicho.

Acceso a garaje en la planta inferior de la vivienda con fachada de piedra en la base

Además del nivel principal, el poyecto se complementa con un gran sótano que ocupa el 50% del edificio y al que se accede por una rampa posterior desde la que llega al garaje de la casa.

Parte trasera de la vivienda con vegetación sobre piedras de cantos rodadeos y combinación de madera, hormigón y piedra para estructura

La totalidad del agua que cae de la lluvia en la cubierta del edificio se recupera acumulándose en un aljibe de 40 toneladas que se sitúa a nivel del gran sótano.

Acceso principal con entrada de madera y zona de acceso con rampa y escalera

La pared seca, técnica muy habitual en la arquitectura tradicional menorquina, se convierte en la protagonista del muro exterior que rodea a la vivienda, así como parte de la fachada norte.

Vista exterior nocturna vivienda con tumbonas y salón exterior

Desde el exterior, la casa se mantiene lo más discreta y respetuosa con el entorno y, por ello, se iluminan sólo las zonas donde resulta funcionalmente necesario.

En la costa sur de Menorca, concretamente en la cala Binidalí, a escasos nueve kilómetros de Maó, se encuentra esta vivienda proyectada por el estudio de arquitectura liderado por Gabriel Montañés. El encargo llegó al estudio a modo de concurso cuyo resultado final es muy similar al planteado en origen. La vivienda de 617 m2 ocupa una parcela donde se ha aprovechado al máximo el espacio disponible. El resultado es una construcción de 42 metros de fachada, que se extiende horizontalmente para captar mejor el entorno que la acoge.

Con el objetivo de potenciar mejor esa relación con el paisaje y disfrutar de las panorámicas al Mediterráneo que regala el lugar, la fachada sur cuenta con numerosas aperturas que extienden los límites del interior de la vivienda hacia el exterior, y desdibujan la frontera entre ambos. Todo ello gracias a un avanzado sistema de cerramientos que, en función de los deseos y necesidades del propietario, permite ocultar toda los frentes acristalado tras paredes y dejar el espacio abierto. Asimismo, una vez se quiera preservar la intimidad y la seguridad de la casa, éstos se cierran y quedan protegidos por cerramientos correderos que convierten a la vivienda en un bloque compacto.

Las referencias al entorno, se materializan en el propio proyecto cuya fachada en blanco, responde a la tradición menorquina de paredes y cubiertas inclinadas encaladas. Lo mismo ocurre con la pared seca, en clara alusión a los muretes que se alzan en los campos menorquines para proteger los cultivos de la tramontana.

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