Una casa a medio camino entre el arte y el paisaje

La reforma de esta casa de Madeleine Blanchfield Architects ha girado en torno a la eliminación de paredes superfluas, la apertura a patios exteriores y a las espectaculares vistas de la bahía de Sidney y, de manera especial, la búsqueda de sitios no convencionales para la exhibición de las numerosas obras de arte que coleccionan los propietarios.

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Casa moderna con fachada blanca y piscina

El proyecto ha consistido en la rehabilitación de una casa de los años cincuenta en un una zona suburbana del este de Sídney. La vivienda presenta un diseño arquetípico con tejado a dos aguas.

salon con vistas a la playa

Una de las zonas de estar se abre a una soleada terraza asomada a la cercana playa. La mesa auxiliar, realizada con madera de palo de rosa de Nueva Guinea, es el modelo Chunky Round, de Robert Plumb.

Salon de casa moderna abierto con cesped y banco de obra

La sala de música, que es también estudio, se abre a la luz y a la zona de la piscina a través de un gran ventanal que queda escondido en los muros y permite la total conexión entre interior y exterior. El amplio alféizar forma un banco donde sentarse o tumbarse. El sillón es el Ro, diseño de Jaime Hayón para BD Barcelona Design.

Comedor con sillas de plastico blancas y jarron con flores

En esta zona de estar, junto a la cocina, se ha creado un rincón que sirve de comedor informal, con la mesa y las sillas Tulip, de Eero Saarinen para Knoll. Lámpara de suspensión, de Lindsay Adelman. Las obras de arte en la pared son del pintor indonesio Eko Nugroho.

Salon con sofa gris

Sofá de ocho metros de longitud diseñado por Madeleine Blanchfield, con base de madera de roble americano y tapicería de lino gris, realizado por Madden Interiors. Dos butacas Gray 07 y mesa Gray 46, de madera de roble, diseño de Paola Navone para Gervasoni.

Cocina con frontal de piedra y silla alta de color blanco

La cocina es el corazón de la casa, el espacio preferido de la familia. Taburete About a Stool, de Hee Welling para HAY. La lámpara de suspensión, de bronce, y la isla son un diseño de Madeleine Blanchfield Architects. Al fondo, la pared se reviste con mármol de Calacatta.

salon con puertas correderas

Adyacente al salón, una sala de música-estudio con puertas plegables de madera que dividen el espacio. En la pared del fondo, la obra de Peter Atkins titulada Naga or Skull Rack, 1993. El taburete Julia, de madera tallada, procede de Pop & Scott, al igual que la lámpara Dreamweaver. La silla Safari es una pieza vintage. La alfombra es de la colección Galaxy, del fabricante B.I.C.

Baño con puertas correderas de color dorado

El baño se comunica con el dormitorio a través de puertas correderas que se ocultan en el muro. El baño es puro lujo, con el lavamanos de mármol de Calacatta y, al igual que el dormitorio, tiene vistas del océano y una claraboya que filtra la luz natural cenital.

Dormitorio con vistas a la playa

La habitación principal se abre a una terraza y a las espectaculares vistas de la bahía a través de amplias aberturas acristaladas. La lámpara de lectura es el modelo W102 Chipperfield, de cobre cepillado y lacado mate, diseñada por David Chipperfield para Euroluce.

Dormigorio con cortinas blancas y puertas correderas de color dorado

Otra perspectiva del dormitorio principal en la que se aprecia el cabecero diseñado por Madeleine Blanchfield Architects. La butaca Nepal, en el rincón, es un diseño de Paola Navone para Baxter, adquirida en Criteria. La fotografía es de la serie Civilised, de Michael Cook, 2012.

Amantes del arte, los propietarios de la casa sintetizaron su ideal de vivienda mostrándoles a los arquitectos del estudio Madeleine Blanchfield una litografía del siglo xvii titulada Maravillas de las cosas creadas y aspectos milagrosos de las cosas existentes, con la imagen de cinco peces pequeños con rostro humano, nadando. Los encargados del proyecto comprendieron que su misión consistiría en la creación de una casa serena, inspiradora, algo caprichosa, peculiar y profundamente personal. A partir de una construcción de los años cincuenta del siglo pasado, situada en los suburbios de Sidney (Australia), el proyecto ha tendido a “vaciarla” de zonas oscuras y desconectadas, dejando solo las columnas y las vigas estructurales. Eliminadas paredes superfluas y abiertas grandes ventanas a los patios, la luz se difunde ahora raudamente por toda la casa. Al despejar los interiores y dirigirlos hacia las vistas, a la cocina le ha tocado la suerte de ocupar el centro de una variedad de espacios abiertos. Las numerosas obras de arte que coleccionan los propietarios han encontrado ubicación (disminuida la existencia de paredes) en diversos lugares, esmerándose los diseñadores en esta tarea de modo creativo. Los diversos patios fueron concebidos como “cajas de arte” y cada pieza ha hallado, en todas las estancias, su propio sitio. Los arquitectos remarcan el hecho de que, en realidad, el proyecto es una obra compartida con los propietarios, y que la manifiesta cohesión y los contenidos de la casa “les pertenecen”. El diseño explora formas de vivir en medio del arte y del paisaje. Los espacios encarnan el carácter, las pertenencias, las ideas, las historias y los recuerdos de la familia. Y propician escenarios para la paulatina formación de nuevos contenidos. Las “maravillas” de la antigua litografía –felices
y humanizados peces en el agua– parece haberse realizado.

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