Una casa en Ibiza que reinterpreta la arquitectura tradicional de la isla

Esta casa del estudio Jairo Arquitecto nace con la intención de integrarse en la Naturaleza y proponer una interpretación moderna de la arquitectura tradicional ibicenca.

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casa jairo arquitecto piscina

Los volúmenes rectangulares de una sola planta se adaptan a los antiguos bancales fragamentando y escalonando la edificación sobre el terreno. Junto a la piscina, tumbonas de la colección Panarea y parasoles de la colección Lipari, del fabricante Unopiù.

casa jairo arquitecto terraza mobiliario de exterior toldo

El salón de verano se protege de la inclemencia del sol bajo una vela de Unopiù. Los cojines son de esta misma marca y también de Teixidors. Sobre las mesas de centro, objetos decorativos y cerámicas, en Sluiz Ibiza.

casa jairo arquitecto terraza mobiliario de exterior

En este patio en el que la vida en el exterior se cruza con la del interior, y donde el toque de color lo dan las flores de la buganvilla, se han dispuesto bancos y mesas de madera que el propietario ha realizado inspirándose en la tradición de la isla.

casa jairo arquitecto terraza pergola comedor exterior

Bajo la pérgola con estructura metálica y sombra de fibra vegetal, el comedor exterior, amueblado con una mesa de madera realizada por el propietario y sillas de director de Amsterdam Modern. Jarrones y complementos textiles, de Sluiz.

casa jairo arquitecto microcemento

La arquitectura de líneas esenciales deja que se expresen los materiales naturales que dan forma a los interiores: microcemento en los suelos, mortero de cal en las paredes y madera vieja reciclada procedente de vagones de trenes holandeses en la carpintería.

casa jairo arquitecto salon chimenea

En el salón, una composición de sofás, modelo Extra Soft, diseño de Piero Lissoni para Living Divani. Mesas de centro, en De Fabriek (Holanda). Sobre ellas, objetos de cerámica comprados en Sluiz Ibiza. En la pared, una obra del artista Luís Claramunt.

casa jairo arquitecto salon

Los tonos neutros y tierra y las texturas naturales crean una atmósfera serena en el estar. La alfombra se ha comprado en Paul Lelieveld Interior. La lámpara de lectura es vintage. Sobre el sofá, cojines, de Teixidors, adquiridos en Matèria.

casa jairo arquitecto cocina con office

La cocina, diseño de Ronald Hooft by Prast & Hooft y del propietario, combina madera frondosa de Amazonas y piedra azul belga.

casa jairo arquitecto comedor alfombra lampara colgante

En el comedor, mesa Slim, de Arco, sillas, de Sol y Luna, y lámparas de techo Muffin, de Brokis. Los complementos de mesa, en Sluiz Ibiza.

casa jairo arquitecto dormitorio

En el dormitorio principal, la cama, comprada en Holanda, se ha revestido con una colcha artesanal procedente de Paul Lelieveld Interior. Los cojines son de Teixidors y la alfombra, de Tanis Ibiza. Lámpara vintage adquirida en Ibiza Troc.

casa jairo arquitecto baño bañera

El lavabo es de piedra natural, del fabricante Pibamarmi. La grifería monomando es de Vola, de cobre. El mueble-escalera se ha adquirido en Ksar Living Ibiza. Las toallas son de Sluiz. La bañera, de mármol travertino, es un diseño del propietario de la casa.

casa jairo arquitecto mobiliario de exterior

La arquitectura propicia espacios exteriores como este, sombreado y con vistas, donde pasar horas de contemplación o lectura. El suelo es de mármol travertino. Mesitas y asientos adquiridos en Tanis Ibiza.

Buganvillas floridas y apretadas matas de lavanda recrean un paisaje mediterráneo esencial en el jardín cercado por muros de piedra, en el porche y alrededor de las piscinas. La integración de la Naturaleza (estamos en la isla de Ibiza) y una interpretación moderna de la arquitectura tradicional han sido las premisas de esta casa proyectada por Jairo Arquitecto y disponible en la plataforma de alquiler vacacional White Ibiza.

Pautas conceptuales que han tenido que laborar en la realidad topográfica ineludible y también inspiradora de aciertos espaciales. Las condiciones de la parcela han generado un juego de geometría limpia, con volúmenes rectangulares de una sola planta que, adaptados a los antiguos bancales, fragmentan y escalonan el edificio sobre el terreno. Un juego, también, entre la pureza lineal de los volúmenes y la rudeza de la piedra.

Abierta al exterior, los patios se asoman al interior y las cubiertas se transforman en terrazas. Los porches, los pavimentos de piedra natural, las plantas y el ruido del agua que discurre entre las dos piscinas realizan una secuencia de transición e interpenetración entre el interior y el paisaje. Así, el proyecto logra la frescura de un diálogo con la Naturaleza, a través de un impacto mínimo, no perturbador, sobre el entorno.

Pero existe un impacto benéfico sobre los sentidos del visitante que recorra, sin prisa, contagiado de la atmósfera casi pastoral de este enclave, tanto los jardines como las estancias de una pureza alegre y austera. Contra un fondo de laderas verdes, un volumen principal horizontal y blanco, muros de piedra, dos piscinas en línea perpendicular y a distinto nivel, que salva una escalera blanca. El agua, los muros tradicionales, el dominio del blanco (connotación tanto mediterránea arcaica como de modernidad) y la perfumada y proliferante vegetación.

El recorrido por los distintos niveles y zonas de la vivienda ofrece un paisaje interior en tonos neutros (los ocres intensificados por el marrón, acompañados por grises), con muebles y puertas de maderas recuperadas. La misma frescura, en el área pública (salón, comedor, cocina) y en los dormitorios y amplios baños. Y el mismo perfume a espliego.

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