El garaje que se convirtió en un loft

El arquitecto Davidson Rafailidis transforma un viejo garaje en Estados Unidos para convertirlo, con la mínima intervención, en una flexible vivienda

Txema Ybarra / Fotos: Florian Holzherr

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Big Space, Little Space, por Davidson Rafailidis.

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Big Space, Little Space, por Davidson Rafailidis.

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Big Space, Little Space, por Davidson Rafailidis.

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Big Space, Little Space, por Davidson Rafailidis.

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Big Space, Little Space, por Davidson Rafailidis.

Seguro que nadie daba ni un duro por este viejo garaje construido en 1920 con suelo de baldosas de terracota. El arquitecto Davidson Rafailidis y su esposa, en cambio, sí creyeron en este edificio adosado a un bloque residencial en la ciudad de Buffalo (Estados Unidos). Como están acostumbrados a trabajar con presupuestos ajustados, supieron verle el partido a cada esquina para no hacer solo del proyecto un ejercicio de estilo sino una vivienda con proyección a largo plazo, bautizada con el nombre Big Space, Little Space. Su sensibilidad les llevó a conservar cada vestigio del pasado que fuera aprovechable y añadieron solo lo mínimo, dejando expuesta la memoria en crudo. Y lo han hecho de tal forma que ambos tiempos, pasado y presente, diluyen sus fronteras y no se sabe muy qué corresponde a cuándo.

"Con el tiempo, los edificios se alejan de sus programas originales y desarrollan vidas propias", explican desde el estudio. "Incluso en el lapso de tiempo de un solo año, los espacios pueden ofrecer cualidades cambiantes que requieren que los usuarios se involucren con ellos de diferentes maneras". Big Space, Little Space toma como base la naturaleza transformista del espacio y, en lugar de dictar funciones específicas, el proyecto ofrece una variedad de estancias que pueden desencadenar usos inesperados.

Conservaron un área particionada del garaje, utilizada por el anterior dueño como oficina. Se abre al jardín, tiene una cocina y aquí pueden suceder actividades inesperadas. El jardín es amplio y "provoca" que la casa se expanda hacia fuera con el buen tiempo; de ahí el nombre Big Space, Little Space. Unas nuevas escaleras metalizadas, muy livianas, conducen al sótano, que funciona como una suerte de taller y donde la intervención sí que ha sido mínima. El propio dormitorio principal, con retirar la cama, podría ser rápidamente otra cosa.

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