Aviso para amantes de la montaña: esta casa puede causar flechazo a primera vista

En plena corazón de los Cárpatos, el estudio Pavel Míček Architects ha proyectado esta casa enla que desconectar durante el fin de semana en plena naturaleza 

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Casa en medio del campo entre zona arbolada

En un enclave natural, en medio de un paisaje montañoso de Beskydy, en la República Checa, se emplaza esta vivienda unifamiliar de fin de semana.

La parte superior de la fachada está revestida de madera, con terraza exterior semi-cubierta

El estudio Pavel Míček Architects, con sede en la ciudad checa de Zlín, ha sido el encargado de dar forma a la vivienda recordando las geometrías tradicionales de los edificios locales.

Vista cenital de la vivienda rodeado de campo verde, con camino marcado con piedras y ventanas a modo de lucernarios en el tejado

La parcela limita con la carretera por la parte superior y está formada por una salvaje pradera montañosa que desciende hasta un barranco boscoso y sombrío con un arroyo que fluye.

Detalle de tejado de la vivienda con salida de chimenea y ventana a modo de lucernario

La construcción, inmersa en un entorno primitivo y protegido de Beskydy, ha debido ajustarse a las rígidas normas de construcción, lo que ha complicado el enfoque creativo o innovador de la misma.

Vista de la vivienda desde el exterior con techo a dos aguas y entorno natural con pendiente

El hormigón se ha utilizado en la parte inferior de la construcción, parcialmente enterrada en la superficie del terreno, lo que contribuye a crear “una atmósfera casi de cueva”, tal y como describe el propio estudio responsable del proyecto.

Aperturas de la estructura de la vivienda en cristal transparente con tabiquería de hormigón y acabados en madera

El diseño de la casa se ha impulsado fundamentalmente por su materialidad, en un acertado equilibrio entre pesadez y ligereza, entre hormigón y madera de alerce.

 

Escaleras entre los dos niveles de la casa, paredes blancas, parte superior y cubierta revestidas de madera, luminaria a modo de riel en el suelo

Esta base desencadena una vez dentro en dos niveles, separados entre ellos por una escalera de acero de diseño minimalista de gran peso visual que contrasta con la paleta de tonos neutros de la planta baja.

Espacio diáfano recubierto de madera con zona de cocina abierta y salón, mesa de centro en madera, sofá en gris y luminaria suspenda en gris claro

En el nivel superior se abre un amplio espacio diáfano destinado a ser la zona pública y social de la casa, compartido entre sala de estar, comedor y cocina.

Cocina abierta equipada con isla de trabajo revestida de madera natural, fregadero integrado de acero y armarios de almacenaje en negro

La cocina presenta una disposición abierta, provista de una generosa isla de trabaja recubierta de madera y acompañada de una zona de almacenaje con frentes de armarios en negro a juego con los electrodomésticos integrados a pared. 

Taburetes de cocina con estructura en madera y asientos del mismo tono que el mobiliario de la cocina y el revestimiento de la sala

Los interiores se mantienen minimalistas, con materiales que imitan los exteriores para crear una atmósfera armoniosa en todo momento y acogedora, gracias al empleo de madera en paredes, techos, suelos y mobiliario.

Zona de comedor junto a cocina y salón, con sofá modular en gris oscuro y mesa de centro en madera, a juego con el parquet del suelo

La cubierta a dos aguas de la construcción caracteriza a esta zona de día, revestida de madera y abierta al exterior a través de grandes ventanales que favorecen la entrada de luz natural al interior y optimizan la sensación de amplitud de la planta.

Salón con sofá en gris oscuro, mesa de madera y todo revestido de madera natural. techo inclinado a dos aguas y ventana vertical en apertura al techo

Los tragaluces cortan y perforan las paredes inclinadas, además de las puertas de cristal de la sala de estar que dan a una terraza con vistas.

Hueco de escalera con suelo de cristal, techo abuhardillado

A pesar de sus techos inclinados, la casa proyecta una sensación de calidez y recogimiento en lugar de resultar estrecha, una hazaña difícil que fue llevada a cabo con éxito por el equipo de arquitectos responsable del proyecto.

Escaleras con zona de almacenamiento hacia buhardilla revestidas de madera

La vivienda, de unos 185 m2 de superficie útil, logra homogeneizar los interiores a base de madera, hormigón, acero y cristal y forma un monolito compacto de gran pureza formal.

Cuarto de baño con suelo de madera, revestimiento en gris y techo de hormigón, hoja de cristal transparente en ducha

Simplicidad y máxima funcionalidad son las máximas del cuarto de baño, provisto de ducha realizada a medida y cerrada con una hoja transparente que delimita el área sin romper la visión global del conjunto de la estancia.  

Puerta de acceso desde calle con cerramiento acristalado y revestimiento de madera

Los interiores están impregnados de calidez pese al diseño interior minimalista imperante que permite, gracias a los grandes ventanales, que el paisaje circundante sea el protagonista.

Vista lateral desde el exterior de la vivienda con iluminación interior

Cerramientos a base de cristal y madera copan la parte superior de la vivienda, que está provista de un entrante en la fachada que da lugar a una terraza exterior parcialmente cubierta. 

 

 

Vista al atardecer de la vivienda, semioculta entre las laderas

El paisaje circundante ininterrumpido alrededor de la casa continúa fluyendo casi sin ser percibido pero dejando que los cambios de luz a lo largo del día transforme por completo los reflejos y color del paisaje.

En un icónico enclave al sur de las montañas de Beskydy, en las regiones checas Moravia y Silesia, es donde se alza esta vivienda proyectada por el estudio Pavel Míček Architects. La casa, de 185 m2 de superficie, presenta una disposición en dos niveles con una característica cubierta a dos aguas. Entre las particularidades del proyecto está la dicotomía de elementos pesados y ligeros, que se materializa en el hormigón y la madera de alerce, respectivamente.

Un grueso y hueco volumen de hormigón, parcialmente excavado en la tierra, da forma a la base de la construcción proyectada por el arquitecto Pavel Míček. En ella se dan cabida a los principales dormitorios y a los espacios de servicio, rematados por en madera de alerce. Arriba, dos elementos de madera ligera forman un marco en forma de A que fluye libremente con vistas abiertas al paisaje montañoso. En este nivel, comedor, salón y cocina comparten un mismo espacio abierto, revestido totalmente de madera y provisto de ventanas en cubierta y fachada que iluminan el interior, optimizan el espacio disponible y al mismo hacer, regalan de panorámicas del entorno montañoso que rodea a la vivienda. Con el tiempo, está previsto que el hormigón se cubra de musgo, la madera de alerce adquirirá una pátina grisácea-plateada y el camino de acceso a la vivienda a base de piedras de arenisca se esconderá entre la hierba de la pradera.

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