Así es como se vive con vistas a la Ópera de Sídney

Iconos del diseño se dan cabida en este luminoso apartamento dotado de vistas inigualables e inmerso en un edificio catalogado, referente de la capital australiana.  

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Salón con librería a pared sobre mueble bajo, sofá de color ocre, alfombra gris sobre suelo de madera, silla de madera, acceso a cocina

Este coqueto apartamento, proyectado por Madeleine Blanchfield Architects, se emplaza en un edificio de 13 plantas, construido en los años 20 en la ciudad de Sídney.

 

Zona de maso con moldura en marco puerta y zócalos, suelo de madera, iibrería en salón, mesita auxiliar con planta y luminaria suspendida con esfera blanca

La vivienda cuenta ahora con un vestíbulo de entrada suavemente curvado que da paso a la zona de día en la que salón, comedor y cocina convergen en un mismo espacio diáfano.

 

Salón con dos sofás enfrentados sobre alfombra gris, mesita auxiliar en madera y mesa de centro circular cormada, estantería sobre estructura de módulos bajos

Bajo una estructura de hormigón armado y ventanas de acero inoxidable, el apartamento se ha reacondicionado para maximizar el patrimonio existente y sus increíbles vistas.

Sofá de salón de piel con cojín en ocre, jarrón de cristal sobre mesa de centro, luminaria de pie cromada, apertura de cristal con marcos cromados

El valor histórico del edificio se preserva con la restauración de elementos como zócalos o detalles en ventanas que se han combinado con el equipamiento de diseño vanguardista.

Detalle de mesa de centro de salón sobre alfombra en gris

A la hora de vestir el espacio se ha apostado por piezas de diseños depurados y materiales ricos en texturas que visten con elegancia y sobriedad los diferentes ambientes del apartamento. 

Mesa de centro cupuesta por dos partes, sofá de piel en tonos ocre, alfombra gris, mobiliario en tonos crudos

El equipo de diseño no pudo realizar grandes cambios estructurales, sino cuidadosas alteraciones con sensibilidad patrimonial.

Detalle de librería y mueble de salón

La carpintería empleada para vestir los diferentes espacios es sutil, sin artificios. Una medida que dota al conjunto de una estética serena y minimalista. 

Comedor junto a salón y cocina con mesa con sobre de mármol y sillas de madera y asiento tapizado en negro

La nueva distribución ha permitido integrar la cocina a la zona más social, dotarla de más superficie y darle un nuevo aspecto al cuarto de baño.  

Detalle encimera de cocina con grifería y fregadero cormados encastrados en el cuarzo

Tonos grises visten la encimera y el salpicadero de la cocina, equipada con armarios en blanco y dispuestos de forma funcional, con el fin de optimizar cada uno de los metros cuadrados de la estancia. 

Comedor con mesa circular blanca y sillas de madera con asiento de piel negro, luminaria suspendida con esferas de cristal azul

La zona de comedor incorpora piezas como una mesa Saarinen, con sobre de mármol y pie de metal pulido blanco, y sillas con asiento de piel, modelo CH20 Elbow, de Carl Hansen & Son

Banco con estructura de madera y tapizado en piel en rincón de lectura junto a ventanas de vivienda

El mobiliario es ecléctico pero cada pieza es una ejemplo refinado de diseño excepcional.

Sofá en forma de L frente a cocina, mesita auxiliar negra circular y luminaria a modo de aplique en blanco frente a cortinas blancas

Entre la cocina y el comedor se abre un espacio en el que descansa un sofá de formas envolventes. Junto a él, una escultural silla de madera de Henry Timi.

Zona de paso junto a salón hacia dormitorio, luminaria suspendida en estilo vintage

Todos los espacios se han dispuesto para favorecer la ventilación y la iluminación natural y se han unificado con suelos de madera y paredes blancas que se han vestido con obras pictóricas de ricos colores. 

 

Dormitorio con silla y mesillas de noche de madera, luminaria de sobremesa en acabado latón, ventanas de doble cristal hacia exterior, amarios encastrados en blanco

El dormitorio se ha equipado con un completo frente de armarios hechos a medida para habilitar una amplia zona de almacenaje y complementado con mobiliario de madera natural que otorga calidez a la estancia.

 

Detalle taburetes en diferentes alturas en madera y piel, ventanas con cerramiento vintage de doble cristal.

Las ventanas, de acero en el interior y de hormigón en la parte exterior, regalan vistas a la ópera, algo que, lejos de competir con el espacio habitable, lo enfatiza aún más.

Ducha de cuarto de bajo con mampara de cristal transparente y estructura de obra, revestimiento el porcelánico gris y grifería y perfilería en acabado latón

Entre las intervenciones llevadas a cabo por el estudio de arquitectura encargado del proyecto se encuentra la reforma del cuarto de baño que se ha unificado cromáticamente y se ha habilitado una ducha de obra, revestida de azulejos de diferentes formatos, con mampara de cristal transparente que favorece la sensación de profundidad y rematada con grifería y perfilería a juego de un elegante acabado en latón.

Viajamos hasta el otro extremo del planeta para adentrarnos en este luminoso apartamento, situado en el corazón de la capital australiana. Concretamente se emplaza en Macquarie Street, en un emblemático edificio de trece plantas, diseñado por Esplin & Mould en los años 20. El que fuera uno de los primeros rascacielos de hormigón del país y, hasta los años 60, uno de los edificios residenciales más altos de Australia es hoy patrimonio estatal y un referente de la ciudad.

El legado histórico del edificio ha llevado al estudio Madeleine Blanchfield Architects a diseñar el proyecto de reforma siendo muy respetuoso y cuidadoso con la estructura originaria. El objetivo que se buscaba era actualizar la distribución del apartamento, maximizar el patrimonio existente, incluidas las envidiables vistas del puerto de Sídney, y optimizar los metros cuadrados disponibles. Para ello, se ha abierto la cocina, se ha reacondicionado el cuarto de baño y se ha habilitado un discreto lavadero. Todo ello, acompañado de la restauración de zócalos y molduras de puertas, así como del propio suelo de madera teñido. La estructura de hormigón armado existente dificultaba cualquier intervención, pero el equipo de Madeleine Blanchfield Architects ha podido desarrollar con éxito el proyecto de iluminación y la carpintería integrada que, gracias a sus formas puras y livianas, aprovecha al máximo cada metro cuadrado de almacenamiento disponible.

La gran entrada de luz natural procedente de los amplios ventanales que se abren en la fachada fluye con comodidad por todo el espacio interior gracias a la cómoda y diáfana distribución de los ambientes. Una cuidada selección de piezas de diseño moderno y vanguardista visten las diferentes zonas dotándolas de estilo personal y elegancia que brillan gracias a un renovado sentido de distinción, a la vez que conservan la herencia histórica.

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