El arte urbano se cuela en este apartamento en el barrio más de moda de París

Partiendo de la unión de dos pisos del siglo XIX, la arquitecta francesa Sophie Dries crea una vivienda funcional en el que fusiona elementos clásicos con obras de arte callejero

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Comedor con mesa circular blanca, sillas tapizadas crudas con estructura de madera, aparador de madera

La arquitecta francesa Sophie Dries ha fusionado dos pisos de mediados del siglo XIX, del barrio de Le Marais de París, para los que ha preservado su esencia clásica y ha añadido pinceladas de color y arte callejero.

Zona comedor con puerta de cristal y marcos de madera en blanco, sullas y butaca de madera, mesa de centro blanca

Piezas clásicas de mediados del siglo XX, como la mesa de mármol de Eero Saarinen y la butaca CH07, diseñada por Hans J. Wegner, visten un comedor amplio y luminoso conectado directamente con el salón. 

Comedor a salón con mesa circular, sillas de madera, sofá verde, cortinas color teja, suelo de madera

La colección de arte callejero de los propietarios, con obras de Banksy, Jon One, Space Invaders y Obey, entre otros, contrarresta con los espacios clásicos de la sala de estar doble.

Salón con dos mesas de centro de madera, alfombra granate, suelo de madera, chimenea con espejo superior de marco dorado

Para este proyecto, la arquitecta Sophie Dries emplea materias primas como lino, alfombras de lana natural y luminarias de cerámica y plata entre suelos de madera en forma de espiga, chimenea de mármol y molduras florales.

Zona de paso con espejos en pared y detalle sobre marco con greite con fantasmas comecocos

Se han eliminado todas las puertas redundantes y se han simplificado las conexiones entre las diferentes estancias, optimizando los metros cuadrados disponibles.

Zona office con bancada, mesa de forma poligonal con sobre de madera, silla escultural, marco puertas abovebado

A lo largo de toda la vivienda se emplea una variada paleta de colores. Cada estancia se tiñe con unas tonalidades concretas que le otorgan entidad propia, a la vez que se crea un contraste entre los colores dominantes (ya sea azul, amarillo, naranja o rojo) y el blanco, empleado en los detalles de época.

Cocina en forma de U con revestimiento y pavimento en tono teja, mobiliario en gris antracita, ventana frontal

La cocina se caracteriza por un atrevido contraste de colores. Los armarios de color gris oscuro destacan sobre un fondo rojo suave, que se extiende a través de las paredes, el suelo, el techo y las encimeras.

Marco abovedado junto a zona de office y cocina al fondo

Una puerta en arco situada junto a la zona de office de la cocina crea un detalle geométrico que se refleja en la forma de un escultal taburete lacado en gris.

Dormitorio con biombo en tonos verdes, azules y marrones, pared en verde, cabecero negro y ropa de cama en gris y amarillo

En algunas zonas, los destellos de color los proporcionan los textiles, como cortinas y alfombras, mientras que en algunas habitaciones las paredes son de colores brillantes. Pero en cada caso, los colores se eligen para que coincidan con las obras de arte que se exhiben en el espacio, como en este caso donde la pared de color azul combina con la pintura de Andrea Andreani.

Dormitorio con pupitre vintage de madera frente a mapa en pared

La vivienda cuenta con dos habitaciones para niños, para las cuales Dries eligió una fuerte tonalidad amarilla. Aquí hay muebles de madera, incluyendo un escritorio antiguo y un pequeño sillón de ratán.

Cuarto de baño con encimera de granito negro, mobiliario en madera, baldas en blanco

La edificación antigua del edificio no escatima en funcionalidad. La distribución interior de la vivienda responde a parámetros actuales, lo que le otorga un carácter práctico a la vez que refinado.  

En pleno barrio de Le Marais, en París, la arquitecta francesa Sophie Dries ha reformado una vivienda de 100 m2 de superficie en el que combina los elementos clásicos originales con obras de arte urbano. Para ello, ha juntado dos pisos de mediados del siglo XIX, construidos durante la mayor reconstrucción de Haussmann de París, cuya distribución interior da respuesta a las necesidades de una familia de cuatro personas. El nuevo diseño cuenta con un vestíbulo de entrada y sitúa a la cocina en el centro de la planta. Se ha reducido el número de particiones, incluso la presencia de puertas, para simplificar espacios y optimizar al máximo cada metro cuadrado. Asimsimo, con la voluntad de mantener el espíritu haussmanniano de la vivienda, se han respetado las molduras, la chimenea y el parquet, pero con un diseño contemporáneo y novedoso, afín a las necesidades y gustos de la familia que la habita.

Una de las particularidades del proyecto radica en su variada paleta cromática. Cada estancia se identifica con uno o varios colores dispares que tiñen paredes, mobiliario y elementos decorativos, dejando la zona más pública en una dominante neutra, para enfatizar los elementos originales. A la hora de vestir los diferentes espacios, se han combinado clásicos del diseño del siglo XX como la butaca CH7 de Hans J. Wegner o la mesa Tulip de Eero Saarinen, con piezas vanguardistas. Y todo ello acompañado por la exclusiva selección de obras de arte urbano de los propietarios, entre la que sobresalen nombres de referencia como Banksy, Invader y JonOne, entre otros.

Con esta vivienda, la arquitecta Sophie Dries suma un nuevo proyecto al frente de su estudio, creado en 2014 con tan solo 28 años. Durante este tiempo, ha sabido compaginar sus encargos de arquitectura e interiorismo en diferentes ciudades europeas con sus colaboraciones con otros estudios como Ateliers Jean Nouvel, Pierre Yovanovitch o Christian Liaigre, y sus diseños de mobiliario y complementos. Todo ello, se enmarca en un estilo personal en el que Dries conjuga con delicadeza y acierto tradición y modernidad, tal y como se evidencia en este proyecto parisino, tan funcional como genuino.

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