Una casa de vacaciones de hormigón elevada

El arquitecto Luciano Kruk invita a relajarse en esta casa próxima al mar partiendo de dos volúmenes superpuestos que dan entrada al paisaje natural argentino.

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Vista exterior vivienda sobre zona ajardinada, primera planta en voladizo sobre base rectangular

La vivienda, situada sobre un terreno inclinado próximo al mar y proyectada por el arquitecto argentino Luciano Kruk, se organizo en dos volúmenes rectangulares dispuestos a diferentes niveles, en forma de L.

Exterior con vistas a los diferentes niveles de la casa hecha de hormigón y acristalamiento transparente

De líneas rectas y puras, y bajo un aspecto industrial, se alza la construcción que, si bien queda integrada en el espacio natural se mantiene al margen de él, favoreciendo la inclusión de otros elementos como la zona de estacionamiento, situada bajo el voladizo del nivel superior, o la piscina, continua a la planta baja.

Detalle cubierta exterior con suelo de madera y estructura de hormigón, con rincón a modo de mirador

En la cubierta de la casa se ha adaptado un mirador elevado al que se accede tras subir unas escaleras y que cuenta con un pequeño asiento, todo ello de hormigón, en línea con la estética general de la estructura, desde el que poder divisar panorámicas con el mar de fondo.

Piscina junto a vivienda, estructura de hormigón, plataforma de madera, cerramientos de cristal

La piscina, recubierta de hormigón e integrada totalmente en la estructura de la vivienda, es la guinda a una zona de estar exterior, que hace las veces de solarium y de comedor para comidas informales y parrilladas. Toda esta zona está rematado con entarimado de madera que aporta calidez al conjunto.

Exterior con estructura de hormigón en forma de L con los dos niveles de la vivienda, asentada en zona ajardinada

Se trata de una casa de vacaciones situada a unos 360 kilómetros de Buenos Aires (Argentina), cuyos 230 m2 de superficie se organizan bajo una estructura predominantemente de hormigón y con cerramientos de cristal que favorecen la conexión con el paisaje natural circundante.

Zona salón con mueble bajo televisión en negro, mesa de centro escultural de madera, luminaria de pie, sofá gris, paramentos acristalados

Un mobiliario austero a la vez que acogedor viste la sala de estar de la casa, flanqueda a ambos lados por cerramientos de cristal transparente que se abren al paisaje natural exterior que la rodea. De este modo, la vegetación parece penetrar dentro de la casa sin apenas formar parte de ella.

Zona de estar con sofá gris, cojines y manta pistacho, estructura de hormigón con cocina abierta al fondo

Apenas la escalera de hormigón que comunica con el nivel superior separa la sala de estar de la cocina, ocupando gran parte de la planta baja destinada a zona de día. El mobiliario parece fusionarse con el armazón de hormigón, acero y cristal de la casa empleando materiales y colores análogos.

Escaleras de hormigón a nivel superior, luminarias encastradas, cocina de obra abierta a la zona de salón, cerramientos de cristal

La cocina, abierta y con una gran isla de trabajo, está realizada a medida con encimera y estructura de hormigón y armarios encastrados. Junto a ello, una amplia mesa rectangular de madera aporta la dosis adicional de calidez y recogimiento al ambiente.

Detalle cocina con estructura de obra en hormigón, con vistas a zona boscosa

Los dos volúmenes que conforman la vivienda, acristalados de suelo a techo, miran por un lado al mar y por el otro al jardín privado con el que cuenta la casa. Asimismo, la situación de la vivienda, ha hecho necesario contar con cerramientos capaces de protegerla de los vientos fríos provenientes del mar.

Dormitorio con paredes, suelo y techo de hormigón, gran ventanal al exterior, ropa de cama en blanco y verde pistacho

El espacio principal de la casa se ubica en una posición elevada, a tres metros sobre el suelo, y en él se emplaza el dormitorio principal que conecta con el área más social de la vivienda. Frente al hormigón dominante de la estancia se imponen la fuerte entrada de luz natural y las vistas al exterior.

A poco más de 350 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, concretamente en la ciudad de Cariló, se levanta esta vivienda compuesta de dos volúmenes rectangulares inmersos en el paisaje natural argentino que la rodea. El proyecto, una casa de vacaciones obra del arquitecto local Luciano Kruk, presenta una distribución de espacios y usos domésticos que sitúa la principal zona de estar a tres metros de altura, en una estructura de hormigón que parece estar flotando sobre la zona de aparcamiento exterior habilitada en medio del entorno arbolado.

Con una superficie de 230 m2, los dos bloques recubiertos de hormigón que le dan forma a la vivienda se disponen en forma de L, se articulan mediante circulación vertical y se emplazan en la parte más alta de un terreno inclinado próximo al mar. Una vez dentro, las áreas principales de la casa se sitúan en el nivel superior, mientras que la planta situada a ras de suelo se emplea como casa de huéspedes independiente. De este modo, las zonas propiamente de día como salón, comedor y cocina se disponen en un espacio diáfanp, solo delimitado por elementos estructurales como escaleras y muretes hechos de obra en hormigón. Junto a ella se ubica el dormitorio principal que, al igual que el resto de la vivienda, presenta una decoración austera, basada en materiales y colores afines a la propia vivienda y al paisaje natural de los alrededores. El entorno es precisamente un elemento clave en el proyecto llevado a cabo por Luciano Kruk, dado que penetra en la casa a través de grandes paneles acristalados que van de suelo a techo. Asimismo, el exterior se concibe en ciertos momentos como una extensión de los interiores de la casa. Ese es el caso de la terraza situada sobre el nivel inferior, concebida como una prolongación de la zona de estar del módulo superior y rematada por una piscina. Se trata de un espacio abierto, que hace las veces de solárium y de punto de encuentro para comidas entre amigos y familiares junto a la barbacoa.

El nivel superior, de doble orientación, mira por un lado hacia el mar y en el otro hacia un jardín privado. Por su parte, la planta baja, si bien disfruta de vistas al espacio verde, éstas no son tan imponentes, en parte, para favorecer su privacidad y optimizar el control térmico. Asimismo, sobre el volumen principal se ha proyectado una terraza exterior desde donde se puede divisar el paisaje de la zona por encima de los techos de las casas vecinas. Algo más elevado y tras subir por una escalera descubierta contenida por muros de hormigón se accede a un pequeño mirador ocupado por un banco de hormigón que regala panorámicas hasta alcanzar el mar.

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