A orillas del Támesis

Dominikus Stark ha transformado dos pequeños lofts adosados en una amplia casa familiar en Londres

Àngels Manzano / Fotos: Mikkel Photography

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Sofá negro LC2, de Le Corbusier, Pierre Jeanneret y Charlotte Perriand, editado por Cassina. Sofá blanco Victor, de Flexform. Lámpara Twiggy, de Marc Sadler para Foscarini.

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Junto al sofá, la silla Wassily, de Marcel Breuer, editada por Knoll.

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Aprovechando la doble altura, se ha habilitado en un altillo el estudio, equipado con la silla DCM Plywood, de los Eames, editada por Vitra.

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Los taburetes de la isla de cocina son los Pipe, diseño de Jasper Morrison para Magis.

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En el comedor, las sillas Eames Plastic Side Chair DSX, editadas por Vitra.

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En el suelo se han colocado lamas Douglas Fir, de 300 mm de ancho, de Dinesen.

 

En casa de Dinesen.

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La cama se ha tapizado con tejido de Sahco Elemento. Lámpara BL6, de Robert Dudley para Bestlite. Al fondo, el sillón LC4, de Le Corbusier, Pierre Jeanneret y Charlotte Perriand, editado por Cassina.

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La grifería es de Vola y el lavamanos, de Duravit. Toallas, de Vogue.

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Instalación cerámica, de Valeria Nascimento.

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Sobre el aparador, la figurita de madera L'Oiseau, de los Bouroullec para Vitra. La obra artística es de Monika Piatkowski.

Desde Nueva York, Kirsten Sittard-Contaroudas se trasladó a Londres, donde se instaló primero en un pequeño loft en el edificio Piper, llamado así por los coloristas murales que el artista vanguardista John Piper realizó en su fachada en la década de los años sesenta. El edificio se reconvirtió a finales de los años noventa en un conjunto de setenta lofts de diferentes tamaños. Kirsten ocupó primero uno muy pequeño, y al formar una familia compró el de al lado, de mayor tamaño, y los unió para conseguir esta amplia vivienda de 270 metros cuadrados que ahora comparte con su marido y sus hijos.

Para el proyecto de diseño contó con el arquitecto Dominikus Stark, quien ya se había encargado de su primera casa y conocía las preferencias de su clienta. El objetivo era convertir el espacio diáfano en una casa familiar en la que pudiera convivir la tipología loft con zonas privadas para el matrimonio y los niños.

El comedor, la cocina y el estar ocupan el centro de la vivienda, con ventanales que se asoman al río Támesis. Desde este espacio central se puede acceder a las zonas privadas adyacentes –por un lado, la zona de los padres con dormitorio, vestidor y cuarto de baño, y por otro los dormitorios de los niños y un baño, una sala de estar y un dormitorio de invitados–. El gran acierto fue optar por un diseño sencillo y claro, en el que las paredes y los muebles blancos permiten que en el suelo destaque la imponente madera de abeto Douglas, de 30 cm de ancho, de la firma danesa Dinesen.

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