¿Te apetece una cata de vinos inmersiva en pleno Valle de Napa?

Los Pabellones Quintessa, obra de Walker Warner Architects, ofrecen una experiencia única. Tres módulos de unos 25 m2 se reparten en la basta extensión de una bodega de Napa Valley, para que el visitante disfrute de una degustación de vinos en pleno viñedo, resguardado y con todas las comodidades

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Una experiencia inmersiva y privada. Esto es lo que principalmente ofrecen estos pabellones, ubicados en puntos estratégicos de la finca Quintessa, con más de 280 acres de terreno de viñedos en Napa Valley. 

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Cada pabellón refleja el deseo de una arquitectura que armonice con su entorno natural. En consecuencia, cada una de estas estancias está cuidadosamente ubicada para proteger a los visitantes de las condiciones climatológicas, entre robles centenarios. El resultado es una experiencia única de cata de vinos que se puede utilizar durante todo el año.

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A su llegada, los visitantes de la bodega Quintessa son guiados a través de un sendero peatonal boscoso, a un pabellón privado de degustación, donde pueden disfrutar del entorno sereno y las amplias vistas de los viñedos y el lago.

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Cada pabellón es elegante y discreto y ofrece una experiencia inmersiva de cata de vinos, en contacto directo con la tierra donde se origina todo. Sus paredes de cristal son grandes ventanas que pueden abrirse por completo, girar y dejar el espacio abierto al paisaje. 

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Por un lado, podrás ver la gran extensión de viñas ante tus ojos. Por el otro, el lago que posee la propiedad. Mires por donde mires, la experiencia de cata de vinos será algo más que gustativa, gracias a la arquitectura. 

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El diseño de los pabellones se hace eco de la sensibilidad medioambiental de la bodega. Los materiales empleados para su construcción son duraderos y sostenibles, escogidos para que envejezcan bien y resistan el clima.  Para ello, el estudio Walker Warner Architects ha realizado un estudio exhaustivo de la zona, tanto a nivel topográfico como climatológico. 

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Los interiores son confortables, modernos y diáfanos. Una amplia mesa de madera maciza es el centro donde se realizan las catas privadas, favoreciendo la interacción entre los participantes y creando un ambiente óptimo de comunicación. 

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La intensa luz natural que se cuela al interior del pabellón puede regularse gracias a un gran panel corredero de lamas, el cual origina sombras de lo más bellas. 

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Aquí, la experiencia de la cata de vino se eleva a otro nivel. Porque no es lo mismo disfrutar de los caldos en un entorno como este, que hacerlo encerrados en una gran nave sin estas vistas. En estos pabellones todos los sentidos participan: vista, oído, tacto, gusto y olfato. 

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La estructura de acero prefabricada crea largos voladizos en el techo que protegen a los visitantes de los elementos, mientras que las paredes expansivas de las puertas operables ayudan a maximizar la apertura para la luz, las vistas y la ventilación cruzada. Cada uno de los tres pabellones existentes en la finca Quintessa está pensado para acomodar hasta 12 invitados. 

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Los muros de contención bajos están hechos de piedra Napa syar y la superficie de la terraza, así como los suelos del interior, son adoquines de hormigón prefabricados localmente. La carcasa y los techos están hechos de ciprés Sinker recuperado, elegido por su durabilidad y calidez.     

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Cada pabellón está amueblado con piezas hechas completamente a medida. Los muebles personalizados, hechos de Afromosia certificada FSC, están diseñados para poder acomodar a una gran variedad de grupos.

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Esta imagen es la primera de una secuencia en la que se puede ver cómo el pabellón se abre por completo al paisaje, mediante una serie de sencillos pasos. Aquí, el módulo para las catas está cerrado, para los momentos en que el tiempo lo precise. La puerta corredera de lamas cierra la gran ventana principal. 

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En esta segunda imagen de la secuencia puede verse cómo se abre dicha corredera de lamas, hasta encajar en la estructura de acero que enmarca una terraza. 

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En este tercer paso, el pabellón queda abierto en su parte frontal gracias al desliz de la pared de cristal más grande, que queda encajada en la misma estructura de acero que las lamas para tamizar la entrada de luz natural. 

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El cuarto paso es abrir los laterales, rotando las puertas de cristal sobre un eje que las deja en perpendicular. Esto permite la ventilación cruzada del espacio, así como la sensación de estar en pleno viñedo sin perder el resguardo. 

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En esta vista nocturna se aprecia el pabellón abierto desde el lado que da al lago. Las paredes de cristal giran sobre sí mismas para dejar pasillos que llevan a la terraza. Imaginarse aquí, con una copa de vino en la mano es otro nivel. 

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Las plantaciones circundantes son pastos nativos resistentes a la sequía, destinados a suavizar la transición de los pabellones a los viñedos.

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En general, el enfoque del proyecto fue una intervención mínima para garantizar la preservación de los robles centenarios existentes en la finca, los cuales proporcionan sombra para el área que rodea cada pabellón. El resultado es una experiencia única e íntima de degustación de vinos.

El estudio Walker Warner Architects firma la arquitectura de estos pabellones situados en puntos estratégicos de la Finca Quintessa, en el Valle de Napa (California). Estos módulo de degustación de vinos han sido cuidadosamente diseñados, construidos de forma sostenible y en comunidad con la naturaleza.

Bajando desde el sendero que recorre la colina encontramos un muro de hormigón robusto, con las marcas de los entablados del encofrado grabadas en sus caras, para acceder a una terraza de observación del valle y la viña. A un lado se extiende el pequeño pabellón: una fina cubierta en voladizo con cerramientos de cristal y de celosías completamente practicables. La cubierta se apoya en finas columnas de acero y en un pequeño tramo de muro perpendicular al muro del acceso tras el cual se oculta. El resultado es un espacio que se ajusta a las condiciones que puede ofrecer el clima y que da cobijo y protección a la degustación.

Y es que el diálogo entre interior y exterior es tan fluido que deja ver la intención más intrínseca del proyecto: construir más que un espacio, una experiencia.

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