Si los del tobogán de Estepona viesen esta casa...

Amey Kandalgaonkar sigue explorando la relación entre arquitectura y naturaleza extrema con esta propuesta llamada 'Rock House 3'. Una casa de hormigón elevada sobre robustos pilares y cuyas formas curvas se van adaptando al paisaje

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Ubicada en un paraje desértico, esta escultural casa es un proyecto por el cual el arquitecto investiga cómo ejercer un impacto mínimo sobre el terreno, mediante una estructura de hormigón habitable, con diferentes niveles descritos por curvas y hasta con una piscina.

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Cada una de las estancias de la casa se conectan mediante pasillos y escaleras curvas que, en ocasiones, llevan a habitaciones cerradas y otras a patios interiores, que no se perciben a simple vista desde fuera, lo que preserva la imagen de volumen homogéneo y enredado. 

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En este proyecto puede vislumbrarse cierta influencia de la red elevada de carreteras y autopistas que hay en Shangai, las cuales han inspirado una casa con una distribución fluida. El terreno se explora a base de curvas y distintos niveles a lo alto para incidir lo mínimo posible en las rocas. 

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Las formas sinuosas se superponen, creando espacios en sus intersecciones. Protegiéndose de los fuertes vientos del desierto, la casa se cierra en un patio central sobre el que giran la mayor parte de las aberturas. De este modo, se convierte en una ruta, en la que rampas y escaleras se superponen, en ocasiones con el único techo del cielo azul de Madain Saleh. 

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Los pilares que sustentan la estructura no son pesados visualmente, haciendo que parezca que la casa esté literalmente flotando sobre las rojizas rocas del desierto. 

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El contraste de colores es un tema destacable en esta arriesgada propuesta. Los tonos tierra del desierto toman aún más fuerza si cabe junto con el tono natural del hormigón sin tratar. Una yuxtaposición que no es más que la metáfora entre natural y artificial. 

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Las formas dibujadas por la casa reproducen las líneas del paraje que la acoge. Así pues, las curvas son un fiel reflejo del lugar donde se asienta la 'Rock House 3'; un proyecto arquitectónico que no deja indiferente. 

Amey Kandalgaonkar sigue explorando el terreno de las geometrías orgánicas naturales reinterpretadas por la arquitectura, lanzando esta innovadora propuesta. Este estudio de arquitectura y fotografía con sede en Shangai arriesga con la formulación de la hipótesis de cómo sería una casa en pleno desierto, con el mínimo impacto ambiental y con todas las comodidades.

Inspirándose en la rocambolesca red de carreteras elevadas de Shangai, Kandalgaonkar aprovecha el espacio con un interesante juego de niveles que forman una estructura de lo más peculiar. De dicha inspiración tan urbana, surge una casa que se implica en su contexto natural, reproduciendo la geometría orgánica de la propia naturaleza.

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