Un museo que es un homenaje a la relojería suiza

Paredes de cristal y un diseño en espiral simulando un reloj, así es el nuevo museo de Audemars Piguet diseñado por el estudio danés de Bjarke Ingels.

Hace seis años Bjarke Ingels Group (BIG) ganó un concurso de arquitectura para expandir las instalaciones históricas de la firma relojera Audemars Piguet en la localidad suiza de Le Brassus. Ingels y su equipo diseñaron un pabellón de vidrio en forma de espiral para complementar el edificio más antiguo de la compañía, donde Jules Louis Audemars y Edward Auguste Piguet establecieron su taller en 1875. Destinado a ser el nuevo museo de la manufactura, este singular edificio de paredes curvas de suelo a techo con espectaculares vistas del valle en las montañas del Jura está previsto que abra sus puertas el próximo 24 de junio.

El diseño de BIG se integra en el paisaje suizo circundante que ha inspirado a generaciones de relojeros. La cubierta verde del edificio ayuda a regular la temperatura del interior.

Integrado con el paisaje, el acristalamiento curvo soporta completamente el techo de acero, mientras que una malla de latón reviste la superficie exterior y la superficie verde que ayuda a regular la temperatura, mientras absorbe el agua. Por dentro, el edificio está dividido en diferentes niveles que se adaptan al terreno natural. Las paredes de vidrio curvo estructural del pabellón en espiral se alzan en sintonía con el entorno y convergen en sentido horario hacia el centro de la espiral y hace que los visitantes viajen a través del edificio como lo harían durante la el interior de un reloj. “La relojería, como la arquitectura, es el arte y la ciencia de infundir a los metales y minerales energía, movimiento, inteligencia y medida con objeto de darles vida en forma de indicación de la hora”, asegura Bjarke Ingels, fundador y director creativo de BIG.

El museo

Conectada con la espiral de vidrio, la casa histórica recibe a los visitantes en un universo de materiales como la madera y la piedra con ecos de antaño. Gracias a una respetuosa intervención tanto en el diseño como en la construcción, el taller se ha reubicado en el piso superior del antiguo edificio, donde comenzó la andadura de Audemars Piguet. Allí, unos pocos relojeros altamente especializados perpetúan el arte ancestral y singular de restaurar las piezas antiguas a su condición primigenia. Con la idea de preservar la artesanía tradicional, los bancos de los relojeros y demás mobiliario han sido recreados por completo por artesanos locales. Los visitantes tendrán la oportunidad de explorar la presencia universal de la marca mediante una serie de experiencias inmersivas en el sótano abovedado de la casa histórica.

En el centro de la espiral, el taller de Grandes Complicaciones y las piezas de sonería, astronómicas y de cronógrafo giran en torno al modelo Universelle (1899), el reloj de bolsillo más complicado que ha producido nunca Audemars Piguet.

145 años de exposición

El estudio alemán de arquitectura Atelier Brückner ha sido el encargado de diseñar los espacios expositivos, que acogerán 300 relojes de la colección de la marca en un recorrido por sus 145 años de historia de innovación tecnológica combinada con artesanía de alta precisión.

Cada uno de los relojes se expone en esferas que parecen flotar por el espacio, sujetos por una delgada columna de metal que emerge del suelo. Inspirados en el sistema solar, los expositores esféricos de esta sección evocan los ciclos astronómicos del tiempo en el corazón de la relojería. En el centro de la espiral se encuentra el reloj de bolsillo ultracomplicado Universelle, ideado por Audemars Piguet en 1899.

En medio del paisaje suizo, el nuevo Musée Atelier Audemars Piguet combina arquitectura contemporánea, escenografía innovadora y saber hacer tradicional.

También se mostrarán esculturas y modelos en movimiento que desvelan el funcionamiento interno de los relojes, así como dos talleres, donde se puede observar a los relojeros trabajando. En uno de ellos, el de Grandes Complicaciones, se ensambla un único reloj cada ocho meses. Consta de 648 piezas trabajadas por las manos de un único relojero. El segundo taller engloba los oficios artísticos, donde se conciben, engastan y graban los diseños de Alta Joyería. “Queríamos brindar a los visitantes la oportunidad de experimentar nuestro patrimonio en términos de legado, saber hacer, orígenes culturales y apertura al mundo, y hacerlo en una edificación que reflejara a la vez las raíces históricas y la actitud vanguardista de la compañía”, asegura Jasmine Audemars, presidenta del consejo de administración de la manufactura. “Pero ante todo, deseábamos rendir un tributo a los relojeros y artesanos que, generación tras generación, han hecho posible lo que hoy es Audemars Piguet”.

Junto al nuevo edificio de la manufactura, en Le Brassus, BIG ha diseñado el Hôtel des Horlogers, que tiene previsto abrir sus puertas en verano de 2021.

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