Nueva espiritualidad

El estudio Moneo Brock inaugura la elegante iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México)

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Iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México), de Moneo Brock

La iglesia se levanta en un nuevo barrio de la ciudad de Monterrey (México)

Iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México), de Moneo Brock

Su geometría puntiaguda tiene razón de ser en el perfil de las montañas circundantes

Iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México), de Moneo Brock

La luz natural procedente de un lucernario ilumina la gran cruz latina tras el altar

Iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México), de Moneo Brock

Un detalle de la iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México), de Moneo Brock

Iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México), de Moneo Brock

La entrada se orienta a una plaza para poder organizar celebraciones multitudinarias. Sobre el frontón se pueden emitir proyecciones

Iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México), de Moneo Brock

El brutalismo vuelve por sus fueros

Iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México), de Moneo Brock

La vidriera es un punto culminante de la fusión tan buscada entre tradición y modernidad

Iglesia brutalista de El Señor de la Misericordia en Monterrey (México), de Moneo Brock

La luz natural se refleja en el estanque creando un juego de luces al compás del paso del tiempo

Que Belén Moneo es hija de su padre, Rafael Moneo, no lo ha podido demostrar mejor que en la nueva parroquia de El Señor de la Misericordia, en Monterrey (México), donde son evidentes los ecos de la iglesia del Iesu, en San Sebastián (Guipúzcoa). Los ingredientes son muy similares: espacios generosos, modestos materiales, limpieza en la fachada, clara expresión contemporánea y respeto por la tradición. Además, confirma una tendencia en el mundo de la arquitectura: que el brutalismo ha vuelto, aunque más estilizado o suavizado para no herir sensibilidades.

Diseñada junto a su marido Jeffrey Brock, con quien forma el estudio Moneo Brock, con oficinas en Madrid, Nueva York, Monterrey y Santo Domingo, la iglesia tiene una geometría cristalina y como referencia exterior un campanario de 43 metros de altura, el cual emerge entre aristas que hacen referencia a las montañas de los alrededores. Una bella imagen para un tipo edificio que nació para estar cargado de simbolismo. Para los arquitectos, "el concepto volumétrico de la iglesia y su organización en planta son derivados de las iglesias tradicionales, y el diseño presenta características arquitectónicas tradicionales, extraídas de prototipos de templos cristianos". Pero también advierten: "La propuesta tiene características indudablemente modernas; su composición es, a un tiempo, reconocible y novedosa".

Su orientación responde a la situación de una plaza anexa, hacia la que la iglesia puede abrirse para acoger celebraciones multitudinarias. Una puerta de 11,5 metros de ancho permite que pueda hacerse así; el limpio frontón está concebido para que sobre el mismo se emitan proyecciones. Respondiendo a ese fundamento en la tradición, la iglesia es de planta basilical, con capacidad para albergar 350 personas e iluminada por diversas fuentes de luz naturales. El rosetón es cuadrado y, por encima del altar, la luz de un lucernario pasa por detrás de una gran pantalla opaca iluminando un corte con forma de cruz latina, sin duda la imagen más poderosa en el interior de este estilizado templo que tanto dice con tan poco. Sabia también la elección de piezas de arte modernas de artistas locales para llevar la espiritualidad hacia tiempos actuales.

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