¿Rosa o azul? ¿Cuál es tu sexo en una de estas dos casas?

La intervención en dos viviendas tradicionales chinas explora los roles de género en la vida doméstica y culinaria

Sofía Soláns / Fotos: CreatAR Images (AI Qing)

Las dos viviendas se encuentran en un popular barrio de Shenzhen.

El estudio de arquitectura chino Wutopia Lab recibió un interesante encargo para la Bienal de Arquitectura de Shenzhen: explorar los roles de género en torno a la vivienda y la comida. El resultado fue una colorida intervención en dos construcciones tradicionales del barrio marginal Dameisha Village. Los arquitectos pintaron dos casas vecinas una de color rosa pastel y otra de azul intenso y llenaron sus interiores con flores y carne respectivamente.

La intervención se ha denominado "La casa de él y la de ella".

Se trata de una instalación conceptual que se pregunta sobre los papeles adquiridos por ambos sexos en la cocina y cómo estos influyen en los hábitos alimenticios. Según Wutopia Lab, las cocinas públicas son ámbitos casi exclusivos de los hombres mientras que las privadas y familiares están gobernadas por las mujeres.

"La casa de él" se llena de botellas de vino y jamones.

La vivienda masculina irradia supervivencia y competencia, los techos y suelos se pintan de azul y las paredes de verde. El interior está lleno de comida y pone de manifiesto las técnicas para preservar alimentos como la fermentación o la salazón, en un afán por mostrar el papel del hombre a la hora de conservar los alimentos para subsistir.

"La casa de ella" se colorea en rosa.

El espacio se llena de botellas de vino, jamones que cuelgan del techo y un gran estanque lleno de cerveza. En la siguiente sala se representan las tradiciones culinarias más masculinas como asar carne al fuego. En el centro de la sala, el único lugar para la meditación, un deposito blanco está lleno de sal.

Los grandes ventanales originales se descubren para mirar a la plaza.

Precisamente la sal es el hilo conductor entre las dos construcciones. A "La casa de ella" se entra a través de un patio cubierto de sal de roca rosa, a juego con las paredes y techos de la construcción. Los grandes balcones se protegen de miradas a través de cortinas también rosas preservando la introversión femenina.

Las cortinas preservan la intimidad femenina.

En el interior de la casa se representan algunas de las actividades culinarios típicamente vinculadas a la mujer. Hay dos panaderías, una relacionada con Oriente y otra con Occidente y una sala para el té de la tarde. Un serie de habitaciones exploran el universo de las distintas dietas desde la vegetariana a la dieta tónica y los arreglos florales.

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