Rubén Navarro: "Nuestro reto es demostrar que una casa prefabricada es sinónimo de libertad creativa"

Al frente de la firma InHAUS, el joven arquitecto y empresario valenciano ha creado un modelo de negocio innovador basado en casas industriales personalizadas de calidad que ha empezado a proyectarse a nivel internacional.

Según Rubén Navarro, en el ADN de InHAUS "hay arquitectos con ganas de innovar, no industriales preocupados solo por la rentabilidad".

Según Rubén Navarro, en el ADN de InHAUS "hay arquitectos con ganas de innovar, no industriales preocupados solo por la rentabilidad".

Acaba de ser seleccionado por la prestigiosa revista Forbes como uno de los 100 españoles más creativos del mundo de los negocios. Un reconocimiento que se hace eco de la meteórica trayectoria de la firma de construcción modular InHAUS que fundara en 2013 junto con su hermano Sergio. En poco más de ocho años, InHAUS se ha convertido en un referente de la arquitectura prefabricada en España con un modelo que defiende la calidad y la creatividad gracias especialmente a la colaboración con destacados arquitectos y diseñadores.

Rubén y su hermano aprendieron a ver las cosas de modo diferente mamando el oficio. Hijos de albañil, cuando estudiaban la carrera de arquitectura en verano acompañaban a su padre a la obra para echarle una mano. Allí el hecho de "agachar el lomo", como dice Rubén, les hizo ser conscientes de que todavía se construye "como en la época de los romanos".

Cada vivienda InHAUS es personalizable y exclusiva en cuanto a los materiales de acabados, suelos, pintura, alicatados, etcétera. Modelo Manacor en Ibiza.

Cada vivienda InHAUS es personalizable y exclusiva en cuanto a los materiales de acabados, suelos, pintura, alicatados, etcétera. Modelo Manacor en Ibiza.

Cuando acabó la carrera, Rubén entró a trabajar en un estudio de arquitectura importante de Valencia. "Yo pensaba que ahí las cosas iban a ser distintas, habiendo project manager, ingeniería, etcétera. Pero no: daba igual que fuera un proyecto pequeño en un pueblo o uno grande en la ciudad, al final el proceso constructivo era el mismo. Fue entonces cuando pensé que debía haber otra forma de hacer las cosas".

En vuestro caso habéis optado por la prefabricación con hormigón. ¿Qué ventajas ofrece este material para la arquitectura modular?

Los tres primeros años de andadura de la empresa mi hermano y yo nos dedicamos a diseñar, y la fabricación la encargábamos a proveedores externos. En 2016 lanzamos nuestro propio sistema de fabricación, EMOHA, que es híbrido: una estructura formada por perfiles de acero y cerrada con hormigón. La principal ventaja de este sistema es que el acero te da plena libertad formal.

InHAUS utiliza el sistema constructivo EMOHA, basado en una estructura de perfiles de acero cerrada con hormigón.

InHAUS utiliza el sistema constructivo EMOHA, basado en una estructura de perfiles de acero cerrada con hormigón.

Por otro lado, el hormigón se ajusta perfectamente a nuestra filosofía de fabricación 3D. Nosotros creamos un producto completo: mandamos la casa totalmente acabada, con su espejo empotrado, su mampara, sus luces, su suelo radiante, su aire acondicionado…; solo falta una franja de unos 18 cm, lo que vendría a significar un tercio de una baldosa cerámica, para rematar el encuentro de los diversos módulos que componen la vivienda cuando estos se instalan in situ. De hecho, esa pequeña parte se acaba en fábrica para comprobar que encaja bien, pero luego se retira para el transporte.

El objetivo es que uno se lleve la casa como se lleva un coche del concesionario, totalmente equipado. Por eso decimos que nuestras casas en realidad son fabricadas, no prefabricadas. En este sentido, el hormigón nos permite crear un cubo de 40 toneladas súper rígido, dentro del cual podemos hacer lo que queramos porque no se va a romper o deformar en el transporte. Y no hay que olvidar que el 86% de nuestras casas es completamente desmontable y reutilizable en otro proyecto y otra ubicación.

Modular, prefabricada, industrializada... Son términos que se utilizan indistintamente para hablar de la arquitectura prefabricada, pero que quizás significan cosas distintas. ¿Es así? ¿Puede hablarse de diferentes sistemas de prefabricación?

Podríamos hablar de un primer nivel de diferenciación basado en los materiales: madera, hormigón, acero o un sistema mixto.

Luego habría otra clasificación basada en los elementos constructivos: en primer lugar, elementos unidimensionales –vigas, pilares–, con los que se levantan las naves industriales. A continuación, la prefabricación 2D, que consiste en la realización de paneles con los que luego se crea la volumetría de la casa en su emplazamiento final, para dar paso a continuación a los industriales –carpinteros, fontaneros, etc.– que realizan el equipamiento y los acabados finales. Y finalmente, los sistemas 3D, como el que utilizamos en InHAUS, con el que se fabrican cubos acabados que una vez unidos componen la casa final, sin ningún trabajo adicional.

Las casas InHAUS salen de fábrica completamente acabadas, incluyendo revestimientos interiores, electrodomésticos, luminarias... Es lo que Rubén Navarro denomina sistema 3D.

Las casas InHAUS salen de fábrica completamente acabadas, incluyendo revestimientos interiores, electrodomésticos, luminarias... Es lo que Rubén Navarro denomina sistema 3D.

También podríamos clasificar la arquitectura prefabricada en relación al porcentaje de acabado de una casa: desde baños y cocinas prefabricadas, pasando por elementos de fachada, hasta los proyectos completos como los nuestros. La gran diferencia en términos arquitectónicos es que nosotros llevamos espacios ya finalizados.

Para mí los sistemas modulares son los 3D, como el de InHAUS. Yo emplearía el término prefabricado solo en aquellos sistemas basados en elementos que luego implican trabajos adicionales de acabado en la ubicación definitiva.

Habéis comenzado un proceso de internacionalización que os ha llevado a construir en países como Francia o Alemania e, incluso, recientemente habéis cerrado un proyecto en Estados Unidos. ¿Qué peculiaridades y retos tiene construir fuera de España, con realidades sociales, industriales y legales diferentes?

Hay que decir de entrada que en España se construye muy bien. Nuestra normativa de aislamiento acústico, contra incendios y de eficiencia energética es de las más estrictas a nivel internacional. Es obvio que en cada lugar existen peculiaridades propias: en el norte de Europa ponen el acento en el aislamiento térmico. Nuestra primera casa en EE. UU. se levantará en Florida, con unos requerimientos específicos en cuanto a protección frente a huracanes y crecidas del agua del mar. Pero en lo que respecta a lo fundamental, vamos bien preparados desde el punto de vista técnico.

El modelo Denia es el primero que levantará la firma valenciana en Estados Unidos. Se trata de una casa que destaca por los amplios voladizos, que aportan rotundidad a la fachada acristalada.

El modelo Denia es el primero que levantará la firma valenciana en Estados Unidos. Se trata de una casa que destaca por los amplios voladizos, que aportan rotundidad a la fachada acristalada.

Por otro lado, transportar una casa al lado de Valencia o a Florida no tiene ningún secreto: el único problema logístico lo representa el último kilómetro: ¿Es la calle de acceso lo suficientemente ancha y con doble sentido para ir y venir? ¿Podré instalar la grúa?

Podría decirse que hasta ahora la arquitectura prefabricada en España ha evolucionado por dos vías paralelas que no se cruzaban: por un lado, iniciativas aisladas de estudios de arquitectura, a menudo creando sus propios proyectos industriales; por otro, empresas que cuentan con su propio departamento de diseño. Sin embargo, InHAUS parece que ha unido estas dos vías iniciando una colaboración con destacados creadores a través de InHAUS Collection By. ¿Crees que la madurez, la creatividad y la difusión de la arquitectura prefabricada en nuestro país pasa por este tipo de sinergias?

Cuando creamos nuestro sistema constructivo EMOHA, lo primero que pensamos, porque lo habíamos sufrido con otros proveedores de casas prefabricadas, fue que tenía que ofrecer libertad de diseño; primero para divertirnos nosotros mismos como arquitectos. Tras tres años de desarrollo y más de 80 casas entregadas, vimos que el sistema ya tenía recorrido y había demostrado su flexibilidad para que otros arquitectos pudieran aprovecharse de él para desarrollar su propio lenguaje y su know-how.

Rubén Navarro reclama que la arquitectura prefabricada, por su sostenibilidad, goce en España de ventajas similares a las de otros productos ecológicos, como los coches eléctricos.

Rubén Navarro reclama que la arquitectura prefabricada, por su sostenibilidad, goce en España de ventajas similares a las de otros productos ecológicos, como los coches eléctricos.

Nuestro reto fue explicar a los profesionales que un sistema prefabricado no es sinónimo de creatividad limitada; que en el ADN de InHAUS hay arquitectos con ganas de innovar, no industriales preocupados solo por la rentabilidad. Ha sido una experiencia muy apasionante porque, en el caso de Mario Ruiz y Yonoh, ellos nos decían que estaban acostumbrados a diseñar cosas que podían cogerse con las manos, no en las que uno se metía dentro. En el caso de Fran Silvestre, por su tesis doctoral y su trayectoria profesional el ya tiene una cultura de diseño que se adecuaba con el desafío de crear una casa como si se tratara de un producto. Nuestra intención es llevar al límite el I+D que hemos desarrollado durante cuatro años y ser capaces de responder a lo que nos pida cualquier arquitecto. Y es que, al igual que con el coche eléctrico, en la arquitectura prefabricada, especialmente de gama alta, queda mucho camino por recorrer.

¿Qué crees que le falta a la arquitectura prefabricada en España para convertirse en un sector plenamente desarrollado y en una alternativa real a la misma altura que la arquitectura convencional?

En primer lugar, sería deseable que hubiera más competencia; quince o veinte fábricas como la nuestra; que elegir una firma de arquitectura prefabricada fuera súper normal. En Alemania existen centros comerciales de casas prefabricadas: entras en ellos y hay medio centenar de modelos, cada uno de ellos de un fabricante diferente.

En segundo lugar, la normativa legal debería ser más clara. En la última revisión del CTE ya aparecen más aspectos relacionados con la arquitectura prefabricada.

En opinión del responsable de InHAUS, sería deseable que hubiera más competencia en el sector de la arquitectura prefabricada española. Casa en Colonia de Sant Pere, Mallorca.

En opinión del responsable de InHAUS, sería deseable que hubiera más competencia en el sector de la arquitectura prefabricada española. Casa en Colonia de Sant Pere, Mallorca.

Finalmente, la Administración debería reconocer y compensar de algún modo el esfuerzo tanto de fabricantes como de usuarios por impulsar una arquitectura y un sector industrial más eficientes desde el punto de vista energético, medioambiental e, incluso, social, al promover un empleo de calidad, en un entorno controlado y con unas condiciones más dignas para los trabajadores.

Existen muchas herramientas para ello: IVA reducido, bonificación del IBI… Los bancos, por ejemplo, ya han tomado la iniciativa con productos hipotecarios que premian con condiciones más ventajosas los proyectos de viviendas más sostenibles. Si el impuesto de matriculación de un coche eléctrico es más bajo, e incluso pueden aparcar gratuitamente en las zonas reguladas de las ciudades, ¿por qué no favorecer del mismo modo una arquitectura que contribuye a reducir la huella de carbono de la construcción?

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