Foster+Partners revive el esplendor del Imperio romano en Narbona

El estudio del arquitecto británico Norman Foster ha diseñado Narbo Via, el nuevo museo de antigüedades romanas de la ciudad francesa, la antigua Narbo Martius del Imperio romano.

El museo se eleva sobre un podio a la entrada de la ciudad, junto al Canal de la Robine.

El museo se eleva sobre un podio a la entrada de la ciudad, junto al Canal de la Robine.Foto: Nigel Young

Sir Norman Foster ha tenido siempre una relación estrecha con el sur de Francia y, específicamente, con la herencia romana de la región. Autor del centro cultural Carré d'Art en Nîmes que se alza frente a la Maison Carré, el magnífico templo romano consagrado al culto imperial, el estudio del arquitecto británico acaba de culminar otro proyecto destinado a la preservación y difusión de la cultura antigua: Narbo Via, el flamante museo de antigüedades romanas en Narbona. De este modo, la ciudad del Midi francés añade otro hito relacionado con su pasado de colonia romana a restos tan importantes como la Via Domitia o el sitio arqueológico de Clos de la Lombarde.

Elevado sobre un podio, el nuevo museo ofrece una imagen de discreta monumentalidad cívica y arquitectónica a la entrada de la ciudad, junto al Canal de la Robine. El edificio incorpora galerías para exposiciones permanentes y temporales, un centro educativo multimedia, un auditorio, restaurante y librería, además de equipamientos para investigación, restauración y almacenamiento. Por fuera el edificio se completa con jardines y un anfiteatro para espectáculos al aire libre.

La materialidad del edificio evoca la apariencia de la arquitectura romana antigua.

La materialidad del edificio evoca la apariencia de la arquitectura romana antigua. Foto: Nigel Young

La pieza central del museo es el "Muro lapidario", que separa las galerías públicas de los espacios más privados destinados a labores de restauración. Los visitantes pueden observar el trabajo de los arqueólogos a través de su mosaico de piedra y luz.

Los espacios museísticos se unifican bajo una cubierta de hormigón que proporciona inercia térmica. La cubierta se eleva por encima de un triforio, puntuado por lucernarios, y se proyecta para ofrecer sombra alrededor del edificio.

La pieza central del interior es el "Muro lapidario", una estructura que separa los espacios expositivos de las estancias dedicadas a la investigación y restauración.

La pieza central del interior es el "Muro lapidario", una estructura que separa los espacios expositivos de las estancias dedicadas a la investigación y restauración. Foto: Nigel Young

Como parte de su diseño sostenible, inspirado por la tecnología que utilizaron los propios romanos, la mayoría de los servicios del edificio se alojan en un espacio subterráneo. El aire frío se impulsa a un nivel bajo y a baja velocidad para acondicionar un volumen reducido de aire a la vez que se mantiene un entorno confortable. Los amplios espacios formados por los techos elevados crean un efecto de volante de inercia que impulsa el aire caliente hacia arriba de forma natural, desde donde es expulsado al exterior.

El museo incorpora galerías para exposiciones permanentes y temporales.

El museo incorpora galerías para exposiciones permanentes y temporales. Foto: Nigel Young

Para Norman Foster, el proyecto de Narbo Via "amplía una larga relación entre el estudio y el sur de Francia. Las artes son vitales para la vida de una ciudad, y un equipamiento cultural como este tiene el potencial de reinventar y regenerar el 'sentido del lugar', de romper barreras físicas y sociales. Al unir lo viejo y lo nuevo, Narbo Via renovará la imagen del museo, convirtiéndolo no solo en un lugar de reflexión sino también un generador de conocimiento para generaciones futuras".

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