Estas piscinas geotérmicas son un atractivo más para visitar Islandia

El estudio Basalt Architects ha creado una plataforma de hormigón junto a la costa de Islandia en la que relajarse y tomar un baño en unas imponentes piscinas naturales

En Akranes, Islandia, donde el estudio Basalt ha construido piscinas geotérmicas que conectan con el océano.

En Akranes, Islandia, donde el estudio Basalt ha construido piscinas geotérmicas que conectan con el océano.

Esta piscina geotérmica situada en Islandia ha sido diseñada por Basalt Architects y construida con hormigón para ambiente marino. Los baños consisten en una estructura de tres niveles, con una plataforma de observación en la parte superior, una piscina geotérmica cálida en la intermedia y una de agua más fría en el nivel inferior. Las tres plantas tienen forma ovalada y están orientadas de distinta manera, creando así un volumen irregular, entre las grandes rocas del malecón. Los niveles están comunicados por una escalera que envuelve todo el exterior.

Piscinas con agua a distinta temperatura, entre las rocas de la costa.

Piscinas con agua a distinta temperatura, entre las rocas de la costa.

En realidad, la propia estructura es una "escalera que crea una atractiva conexión desde el baño hasta la playa", explica Karl Cerla, del estudio Basalt. Y añade: "La idea de situar la piscina en las rocas enriquece las diferentes experiencias que puedes tener de la playa y del océano". Abiertos al público y gratuitos, los baños han sido diseñados como ámbito recreativo tanto para las gentes del lugar como para los turistas. El agua geotérmica sin tratar se canaliza hacia la piscina superior desde un enorme manantial. Desde esa piscina, el agua cae a la inferior, donde un temperatura más fría prepara los cuerpos para nadar en el océano helado. Una larga preparación, sin duda. Porque la gente –cuenta Cela- suele pasar un par de horas allí, entre la piscina principal y la de la playa.

Después de largos momentos de preparación en agua tibia, es hora de acercarse al océano.

Después de largos momentos de preparación en agua tibia, es hora de acercarse al océano.

Pocos resisten el primer golpe gélido del océano; empiezan por meter un dedo, un pie, los dos pies, según la tolerancia de cada uno y de qué parte del mundo provengan. El proyecto fue financiado con apoyo del gobierno local, y abierto a discusión. La construcción de las piscinas en el interior de la barrera costera, conectando tanto con el mar como con la tierra, resultó una obra de ingeniería particularmente complicada. Lo más difícil es lo que vale, sostenían los arquitectos.

Desde la piscina geotérmica superior el agua cae a la inferior, más fría.

Desde la piscina geotérmica superior el agua cae a la inferior, más fría.

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