Brujas flota sobre sus canales

Una nueva intervención en su casco histórico cerciora la originalidad de su Trienal de Arte

Silvia Sanz

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La isla flotante, por OBBA y Dertien12

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La isla flotante, por OBBA y Dertien12

La isla flotante Arquitectura y Diseno 06

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La isla flotante Arquitectura y Diseno 06

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La isla flotante, por OBBA y Dertien12

La isla flotante Arquitectura y Diseno 04

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La isla flotante Arquitectura y Diseno 04

La isla flotante, por OBBA y Dertien12

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La isla flotante, por OBBA y Dertien12

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La isla flotante, por OBBA y Dertien12

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La isla flotante, por OBBA y Dertien12

La isla flotante, por OBBA y Dertien12

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La isla flotante, por OBBA y Dertien12

También conocida como la Venecia del Norte, Brujas es una ciudad belga surcada de canales que ha sabido convertir su bello casco histórico –Patrimonio Mundial por la Unesco– en el escenario de una particular trienal de arte que este año lleva por título "la ciudad líquida". Sus inmensas posibilidades ya las hemos visto explotar por el estudio español Selgascano, que lo inundó de color tropical.

Los estudios OBBA y Dertien 12 no se han quedado atrás en darle otro uso originalmente lúdico. Con la instalación de The Floating Island, "la isla flotante", un pabellón de una forma larga y aerodinámica, han intentado primero desdibujar el límite rígido del canal. "Al planificar el canal como un lugar donde los visitantes pueden caminar, descansar, reflexionar y disfrutar en el agua –más que como un paisaje prestado–, hemos intentado crear un espacio de conexión emocional", explican desde OBBA.

El pabellón se construye con pontones en el agua, marcos y pilares de metal, barras metálicas superiores que conectan los pilares y cortinas hechas de cuerdas entre las barras. Las cortinas de cuerda y sus sombras configuran espacios ambiguos que parecen abrirse y cerrarse al mismo tiempo y que reaccionan a las luces, el viento y el tránsito de las personas.

En la isla flotante se encuentran espacios con diferentes formas y figuras en torno al camino lineal donde se puede descansar en silencio. Los visitantes toman el sol apoyados en las cuerdas inclinadas o descansan en las anchas hamacas de cuerdas mirando las nubes del cielo. Además, pueden sentarse en el borde y aliviar su estrés contemplando el fluir del agua, leyendo un libro o jugando en los columpios.

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