Expertos en materiales dan sus trucos

Los interioristas Pilar Líbano, Sandra Tarruellas, Belén Domecq y Alfons&Damián te cuentan cómo elegir maderas, mármoles y metales

Nanda Piera

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Pilar Retrato 2011. [01] Pilar Líbano/ Estudio P. Líbano

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Pilar Líbano/ Estudio P. Líbano

Trabaja con la esencia de los materiales. Por eso defiende las maderas naturales. No les aplica barniz a menos que sea imprescindible, y cuando no hay más remedio utiliza sustancias ecológicas, de las que no cambian el tono de la madera. Pilar Líbano crea desde el Eixample barcelonés, en un estudio lleno de objetos "con alma". Y aplica el mismo criterio con sus clientes. Acostumbra a trabajar con materiales próximos. Les gusta conservar el entorno y, luego, trabajarlo. "Aunque tengamos un proyecto muy contemporáneo entre manos, tratamos de ser muy respetuosos con la fachada, con los techos... Intentamos preservarlo". Autora de lugares tan acogedores como el restaurante The Witty en Barcelona, Pilar es partidaria del ambiente deslumbrante pero sostenible. Del lujo que va apoyado por otras cosas. Trabaja mucho los contrastes. Cuando un cliente le pide brillos, lo contrarresta con superficies más sobrias. Y lo mismo sucede con los colores. Entre los granates, verdes grisáceos y visones siempre se cuela alguna nota de color.

sandra-ricard. [02] Sandra Tarruella y Ricard Trenchs / Tarruella Trenchs Studio

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Sandra Tarruella y Ricard Trenchs / Tarruella Trenchs Studio

Si hay un material por el que sienten debilidad los autores del Hotel Peralada de Girona es la madera. Les gusta la madera de roble, la de nogal, la de castaño, la de abeto... Y aplican una u otra dependiendo del proyecto en el que se encuentren trabajando. Madera en todas sus posibilidades y proporciones. "En lamas, en paneles o como lo que hicimos en el restaurante Wabi-sabi de Valladolid: una pared de tejas que recordaba las sandalias japonesas", declara Sandra. La combinan con hierro y con piedra, otro de sus materiales fetiche. Y aunque los elementos sean los mismos, el resultado siempre es distinto. "Tratamos de encontrar cócteles diferentes para cada cliente. Los mismos ingredientes pueden dar resultados muy diferentes y sorprendentes". En cuanto a tejidos, para hoteles y restaurantes se decantan por los naturales. "Dan al espacio una escala doméstica", dice Ricard. Les gustan los colores con matices. "No nos interesa el gris que surge de mezclar el negro y el blanco, sino un verde agrisado, un azul agrisado... Segundas y hasta terceras mezclas", concluye.

Alfons-Tost-y-Damián-Sanchéz-(1). [03] Alfons Tost de Alfons & Damián

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Alfons Tost de Alfons & Damián

Quizás porque son dos y están 'condenados' a llegar a acuerdos, apuestan por los materiales que establecen diálogos con el entorno. Y en eso, la madera es la reina. Dice Alfons que la madera se presenta y dice: 'Aquí estoy yo'. Es líder por naturaleza. "Pero también es un material de acompañamiento. Tiene esa capacidad de adaptarse muy bien  eso nos encanta", dice. Les gusta intelectualizar los espacios porque el diseño "tiene una parte funcional, pero también tiene una parte estética sobre la que a menudo se frivoliza". Defienden que la segunda es tan importante como la primera porque da identidad al espacio. Hay un elemento, la luz, que también consideran un material más. "Adquiere volumetrías en los espacios y además es un consorte muy bueno". Y añade: "Tiene una textura, una presencia y la capacidad de hacer mutar todo. Además, es capaz de ligar dos elementos". Razón no le falta.

image001. [04] Belén Domecq / Grupo Cosmic

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Belén Domecq / Grupo Cosmic

Obtiene su paleta de colores de la Naturaleza. "Es una fuente de inspiración inagotable. El principio y fin de mis proyectos", dice. Hay algunos materiales que a esta interiorista jerezana no le fallan nunca, como la madera, la piedra natural y los metales porque además "mejoran con el tiempo." Reconoce que los materiales acaban siendo siempre los mismos y que lo que cambia son las circunstancias, los clientes y el proyecto. "Una casa urbana admite más los brillos, los acabados son más pulidos. El campo, sin embargo, te pide maderas más naturales; las piedras son abujardadas y los acabados de las paredes, más vastos". Belén sigue la máxima de que en la virtud está el equilibrio, por eso cuando le preguntamos por dos materiales que se lleven de maravilla escoge la madera y la piedra. Y en cuanto a dos que no se soporten: "La combinación de polímeros o composites con materiales naturales nunca funciona del todo bien". Venta online en belendomecqstore.com

Como la labor del novelista, decorar una casa implica contar una historia. Nuestros espacio es una extensión nuestra y hay interioristas que necesitan tres y hasta cuatro entrevistas con sus clientes para llegar al quid de la cuestión. Los especialistas aseguran que a veces creemos que queremos un espacio con unas características determinadas y después resulta que nuestras prioridades son otras. Por eso, es mejor ser realistas y hacer apuestas ganadoras, como por ejemplo la madera.

Probar hasta dar con la solución más convincente. El instinto puede ser una buena guía, pero éste también se puede ir modelando durante el proceso, y que el resultado sea una mezcla entre lo que querías y lo que has ido aprendiendo. Míralo con diferentes fuentes de luz. Entre una casa de día y la misma casa de noche puede haber muchas diferencias. A veces, salen amarillos desconcertantes o verdes más oscuros de lo que habías previsto. Prueba con luz natural y con luz cenital.

¿Sabes cuando entras en una habitación y te sientes acogido? Pues esa es la sensación que estamos buscando. La piedra –por ejemplo el mármol– o el metal funcionan muy bien como acompañamiento, como consortes, como dice Alfons Tost del estudio Alfons & Damian, y son agradecidos en verano. Pero nada como los materiales cálidos para vestir la casa.

Clásico, contemporáneo, rústico... Sea cual sea tu estilo, siempre puedes optar por materiales de kilómetro 0. Como en cuestión gastronómica, una opción muy válida es recurrir a los productos más próximos, los que te resultan familiares y que has aprendido "a cocinar”. Así, desde el principio, tendrás la sensación de estar en un espacio vivido. Evita el efecto casa-que-podría-estar-en-cualquier-sitio y haz de tu hogar un perfecto embajador del lugar en el que vives, ya sea Madrid, Vigo o la Costa Brava.

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