Claves para una casa de vacaciones perfecta

Una casa de temporada tiene su propio ritmo de funcionamiento y necesidades particulares de equipamiento y seguridad

Rafael Hernández

La clave para asegurar un mantenimiento impecable es dedicar el tiempo necesario a preparar la casa semanas antes de habitarla. Vivienda de la firma de alquiler vacacional True Ibiza

La clave para asegurar un mantenimiento impecable es dedicar el tiempo necesario a preparar la casa semanas antes de habitarla. Vivienda de la firma de alquiler vacacional True Ibiza

La falta de uso deteriora una casa. Por eso es de vital importancia para una correcta gestión del mantenimiento de una vivienda de vacaciones saber si la visitaremos una vez al año, al mes o cada semana. Si realizamos visitas cada mucho tiempo conviene escoger un lugar poco expuesto a la climatología adversa y con buenos sistemas antirrobo combinados con otros domóticos de protección que simulen que la casa está habitada. Además, escogeremos sistemas de calefacción instantáneos que puedan permanecer apagados durante meses. Si, por el contrario, las visitas son constantes prestaremos menos atención al clima y la seguridad en favor de una mejor implantación o una vivienda más aislada.

En un mundo tan globalizado y profesionalizado ya existen servicios de mantenimiento de viviendas de vacaciones por encargo. La alternativa más novedosa es la del cuidado compartido: propiedades gestionadas por comunidades de vecinos o, incluso, casas de vacaciones de intercambio que están la mayor parte del año ocupadas por personas que también prestan sus viviendas para uso de terceros. En cualquier caso hemos de prestar especial atención al cuidado en función del momento del año que queramos disfrutar de nuestra casa de vacaciones; cada época tiene sus pros y sus contras. A finales de la temporada de otoño/invierno prepararemos la casa para la de primavera/verano, y viceversa.

A salvo de inclemencias

A salvo de inclemencias

Los porches y las terrazas son lugares que se deterioran muy rápidamente. La mejor solución para tenerlos en perfecto estado es hacernos con ropa del hogar para exteriores y ponerla o quitarla a conveniencia, mientras que los elementos con los que se construya el espacio deben  ser preferiblemente de materiales resistentes como la piedra o el mortero. Proyecto del arquitecto Martín Gómez

Foto: Enrique Menossi

Puesta a punto

Para encontrar la casa en perfecto estado de cara al buen tiempo tendremos que planificar las acciones de mantenimiento durante el invierno. Es el momento de controlar el crecimiento del jardín. Para ello pondremos guías a las plantas que queramos dominar con el objetivo de crear penumbras naturales. Podaremos árboles y arbustos a finales de invierno o principio de primavera para perturbar menos la vida de las plantas y favorecer una mejor cicatrización. Es el momento del polen y los insectos, por lo que unas buenas mosquiteras protegerán la casa del deterioro que ello conlleva. Algo parecido ocurre con las aves migratorias: por un lado conviene tenerlas cerca para mantener a raya a determinados insectos, pero por el otro sus nidos y excrementos manchan paredes, cornisas y suelos.

Muy probablemente el frío invernal haya hecho mella en los acabados exteriores de la vivienda y convendrá realizar un repaso a los revestimientos y herrajes (bisagras, guías exteriores, etc.), que también se deterioran por el frío y la falta de uso. Cuando el calor comience a apretar, otras acciones serán necesarias; para comenzar habremos comprobado el sistema de aire acondicionado y, en el caso de que dispongas de una, el correcto funcionamiento de la piscina.

Refrescante natural

Refrescante natural

El clima nos invita a pasar la mayor parte del tiempo al aire libre en una casa de veraneo. Existen materiales cuya naturaleza nos conecta automáticamente con las sensaciones provocadas por los espacios exteriores. En el proyecto de la imagen, de Francisco y Manuel Aires Mateus, se consigue mediante una estructura de madera maciza vista combinada con revestimientos interiores de cañizo. 

Foto: Juan Rodríguez

Todavía en el ámbito de las instalaciones, si la casa dispone de placas solares, las habremos protegido el tiempo que hemos estado fuera para evitar sobrecalentamientos por falta de uso. Si en primavera los insectos son un problema, en verano todavía lo son más y pasa a ser una obligación la instalación de barreras e inhibidores. Algo parecido pasa con el jardín; podemos encontrar una auténtica selva si no nos hemos encargado de mantenerlo con antelación.

Para que la vivienda no huela a cerrado ni aparezca moho en las paredes a causa de los meses fríos y húmedos que haya permanecido inhabitada, podemos instalar un sistema de renovación del aire automatizado o dejar alguna ventilación natural permanente. En el ámbito de los materiales convendrá haber escogido aquellos de base mineral, como el hormigón visto, la piedra o la cerámica, tanto en revestimientos como para el mobiliario ya que su comportamiento a la intemperie y frente a la radiación es inmejorable y son todos ellos materiales que ayudan a crear ambientes frescos ideales en esta época del año.

Privilegiar el espacio abierto

Privilegiar el espacio abierto

Si en una casa de vacaciones los espacios abiertos son los protagonistas, es lógico que les demos prioridad. Invertir en el equipamiento de un salón al aire libre en detrimento de algunos lujos en el interior será una decisión de la que no nos arrepentiremos. Proyecto de Tham & Videgård Arkitekter.

Época de recogimiento

Si somos de los que disfrutamos de las vacaciones en la época fría de otoño e invierno, lo más probable es que sea en zonas de montaña. Esta época invita a disfrutar de los espacios dentro de casa, por lo que nos habremos asegurado durante los meses de verano de realizar el mantenimiento del interior como el rejuntado de baldosas, pintura, etcétera. En este tipo de casas de alta montaña suelen predominar los suelos de madera natural de gran confort; conviene preocuparse de que la humedad del ambiente no baje demasiado mientras la casa esté desocupada, y en caso de tener madera tratada con aceite o ceras no estaría de más dar una capa de recuperación del revestimiento los primeros días que estemos en ella para dejarla en perfecto estado.

Son meses de frío y lluvias, incluso nieve, y será necesario haber revisado que no haya canalones y sumideros embozados. Asimismo deberemos comprobar el sistema de calefacción, la caldera y el termo para asegurarnos agua caliente y confort térmico para afrontar las frías jornadas de otoño e invierno en un ambiente agradable.

Si tenemos la suerte de disfrutar de una chimenea, la habremos limpiado y nos aseguraremos de tener leña acumulada y bien seca. Lo ideal es comprar cada año la leña a dos años vista y consumir la que lleva un año secando en el leñero, así su poder calorífico es máximo. Las heladas de alta montaña son un riesgo para los materiales y las instalaciones; el agua al helarse aumenta de tamaño y es capaz de romper baldosas y ladrillos. Por eso escogeremos materiales poco porosos y de gran resistencia para nuestra casa.

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