Luz para ver y vivir mejor

El diseño de la iluminación artificial debe favorecer el confort visual y tener en cuenta nuestro reloj biológico

David Quesada

Cada fuente de luz tiene sus pros y sus contras

Cada fuente de luz tiene sus pros y sus contras

Foto: Eugeni Pons

Solemos abordar la iluminación de nuestras casas como una cuestión meramente funcional y decorativa. Pero la idea de confort visual es mucho más compleja de lo que pensamos. A medida que se conocen mejor las propiedades físicas de las diversas fuentes de luz se van revelando los riesgos de un diseño incorrecto de la iluminación artificial. La luz no solo sirve para ver: puede afectar la fisiología, el reposo, el bienestar o las capacidades cognitivas de las personas. Por eso, cada vez cobra más importancia el concepto de iluminación biodinámica, que es aquella que produce estímulos neurofisiológicos similares a la luz del sol.

Lámpara Ness, de Arik Levy para Vibia

Lámpara Ness, de Arik Levy para Vibia

Según apunta Juan Antonio Madrid Pérez, director del Laboratorio de Cronobiología (Cronolab) de la Universidad de Murcia, en las sociedades modernas el ciclo natural de luz-oscuridad se ha alterado en los últimos 100 años por el abuso de la luz artificial durante la noche. La Agencia Internacional de Investigación en el Cáncer (IARC) incluso considera la luz artificial nocturna un peligro para la salud pública, en la medida que altera nuestro reloj biológico, y que esta alteración llega a ser "probablemente carcinogénica".

Lámparas Absolut, de Michael Rösing para Absolut Lighting

Lámparas Absolut, de Michael Rösing para Absolut Lighting

Foto: Eugeni Pons

El problema se ha complicado con la irrupción de la tecnología LED, vendida como el paradigma de la eficiencia energética sin tener en cuenta los riesgos asociados a la calidad de luz que producen. El talón de Aquiles de los LED es su Índice de Reproducción Cromática (IRC), es decir, la capacidad de una fuente de luz para reproducir los colores fielmente, y que toma la luz del día como referencia (índice 100). Para conseguir las diferentes temperaturas de color, la iluminación LED parte de una base en las gamas de los azules muy potente. Algunos estudios científicos han determinado que la exposición directa y continuada a fuentes de luz LED intensa blanca y azul puede dañar la retina. De hecho, algunos diseñadores han sido reacios a trabajar con LED hasta que estos no han empezado a mejorar su calidad de iluminación.

La intensidad de un LED es muy elevada, por eso no hay que mirar directamente al diodo ya que puede haber daño ocular

Tampoco las lámparas fluorescentes compactas (CFL) y las halógenas de bajo voltaje, que forman junto con los LED la oferta actual de iluminación doméstica, están exentas de riesgo ya que utilizan transformadores o cebadores generadores de campos electromagnéticos que pueden inhibir el funcionamiento de la gándula pineal durante las horas de sueño. Por eso no se recomienda su uso en los dormitorios.

Lámpara Barra d'Oro, de Peter Zumthor para Viabizzuno

Lámpara Barra d'Oro, de Peter Zumthor para Viabizzuno

Por regla general, los expertos insisten en la conveniencia de utilizar luces blancas de espectro total o incluso enriquecidas en azul durante el día para estimular la actividad, mientras que al llegar la noche estas deben ser sustituidas por luces cálidas de menor intensidad y que carezcan de azules en su espectro, para favorecer el descanso. Conocer las limitaciones y propiedades de cada fuente de luz nos ayudará a elegir las lámparas más adecuadas para cada espacio y situación, contribuyendo a nuestro bienestar físico y psíquico.