Hoteles para que descansen las bicis

Las estaciones de tren de Noruega comienzan a dotarse con aparcamientos para bicicletas, bautizados como "hoteles"

Bruno Muguruza

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sykkelhotell-18. Por la noche, el "hotel" se convierte en una gran farola

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Por la noche, el "hotel" se convierte en una gran farola

sykkelhotell-15. Está pensado como aparcamiento para dejar las bicis al coger el tren

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Está pensado como aparcamiento para dejar las bicis al coger el tren

sykkelhotell-3. La cubierta inclinada se alza como un mirador hacia la ciudad

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La cubierta inclinada se alza como un mirador hacia la ciudad

sykkelhotell-11. Base de hormigón, fachada de vidrio y techo de madera

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Base de hormigón, fachada de vidrio y techo de madera

sykkelhotell-2. El proyecto es extender estos hoteles a las principales estaciones de tren de Noruega

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El proyecto es extender estos hoteles a las principales estaciones de tren de Noruega

Enriquecida por sus yacimientos de petróleo y gas, Noruega tiene a su vez ambiciosos objetivos medioambientales, muy asentados entre la ciudadanía y el gobierno. Así, sus estaciones de ferrocarril están empezando a contar con "hoteles" para bicis, que bien se podrían haber llamado guarderías. Se trata, ni más ni menos, que de aparcamientos para dejar la bici al subir al tren en dirección al trabajo u otro menester. El pasado mes de octubre se abrió el primero en Lillestrøm, votada como la mejor ciudad para el ciclismo del país.

El proyecto es del estudio Various Architects AS, encargado por The Norwegian National Railways. "El edificio se centra en hacer una contribución positiva al entorno. Devuelve a la ciudad el área que se quita, proporcionando un tejado verde público, que conecta directamente con la plaza principal de la estación de tren", defienden los primeros. Un techo de madera de forma libre descansa sobre una caja de vidrio y una base de hormigón. Esta transparencia permite que la luz natural se filtre durante el día y que el edificio se transforme en una caja brillante por la noche, proporcionando una original experiencia visual.

El techo de madera se inclina en diagonal hacia la plaza de la estación de tren y domina la ciudad. Este gesto proporciona un atractivo acceso público a la cima, acondicionada con mobiliario, vegetación, escaleras y pendientes. Las paredes de cristal continúan sobre el techo, convirtiéndose en la balaustrada alrededor de la zona pública. Al mismo tiempo, el techo penetra a través de las paredes para enmarcar la entrada y proporcionar un refugio frente a la lluvia. Juntos, la caja de cristal y el techo crean un espacio público íntimo pero abierto y accesible. El espacio interior se cubre con superficies ligeras y naturales. Su altura varía en función de la curvatura del techo, desde los 2,7 a los 6 metros.

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