5 casas ecológicas de bajo consumo

David Quesada

[01] Casa LLP, en Collserola (Barcelona). Alventosa Morell Arquitectes
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Casa LLP, en Collserola (Barcelona). Alventosa Morell Arquitectes

Alventosa Morell Arquitectes ideó en esta vivienda para las familias de dos hermanas un proyecto donde los parámetros de confort técnico fueran equivalentes a los estándares del Passivhaus: compacidad, captación/protección solar, resistencia térmica y ventilación cruzada. El resultado es una casa cuya demanda de calefacción de solo 9 Kwh/m2a, muy por debajo de los límites de este tipo de casa sostenible.

Foto: Pere Peris

[02] Casa en San Rafael (Segovia). Juan Carlos Barrio y Mª Cruz Casermeiro
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Casa en San Rafael (Segovia). Juan Carlos Barrio y Mª Cruz Casermeiro

En esta vivienda que fue Premio de Construcción Sostenible de Castilla y León en 2010, Juan Carlos Barrio y Mª Cruz Casermeiro integraron soluciones de climatización pasiva (entre ellos un sistema de muro ligero tipo Ballrom Frame de muy baja inercia térmica) y activa, con un sistema de emisión de suelo radiante por agua alimentado con energía geotérmica. El diseño de la cubierta permite además la recogida del agua de lluvia para el riego.

Foto: Eugeni Pons

[03] Casa Sardinera, Jávea (Alicante). Ramón Esteve Estudio
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Casa Sardinera, Jávea (Alicante). Ramón Esteve Estudio

La Casa Sardinera, de Ramón Esteve Estudio, se orienta a levante-poniente para aprovechar las corrientes de aire y el soleamiento, controlado por voladizos y cerramientos de lamas orientables. La envolvente de poliestireno extruido de alta densidad garantiza un elevado aislamiento. Esto, unido a la utilización de pozos de geotermia, aljibes para la recogida de agua de lluvia y la gestión domótica de la iluminación, la climatización y el riego, le ha valido la certificación energética A. En la terraza, butacas Sand y tumbona redonda Ease, diseño de Francesco Rota para Paola Lenti.

Foto: Eugeni Pons

[04] Casa en Fonolleres (Girona). Maria Borrell y Jorge Jover
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Casa en Fonolleres (Girona). Maria Borrell y Jorge Jover

En esta casa de María Borrell y Jorge Jover en el Baix Empordà, el uso de hormigón se ha reducido solamente a la cimentación, y la estructura es metálica. La fachada ventilada favorece el comportamiento térmico del interior de la vivienda.

Foto: Pere Peris

[05] Villa Bio, Llers (Girona). Enric Ruiz-Geli
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Villa Bio, Llers (Girona). Enric Ruiz-Geli

La cubierta vegetal de la Villa Bio, de Enric Ruiz-Geli, director del estudio Cloud 9, plasma la visión del autor de esta casa como un organismo vivo capaz de evolucionar. El sustrato vegetal, de siete centímetros de espesor, sirve como aislamiento térmico.

Foto: Eugeni Pons

Galería

Casas construidas sin ninguna normativa de eficiencia energética y usuarios desconocedores de lo que consumen: un cóctel explosivo que hace que la mayoría de viviendas españolas sean un sumidero de luz, gas y agua. Así, el consumo energético de todas ellas supone cerca del 30% del consumo total del país.

De 26 millones de viviendas españolas, 15 tienen una antigüedad superior a 30 años y otros seis millones se edificaron hace más de medio siglo. Y la normativa más completa de eficiencia energética en la construcción no llegó hasta 2007 con el Código Técnico de la Edificación (CTE).

Por otro lado, un 74% de las familias españolas no sabe cómo se calcula su factura de electricidad o gas, la cuarta parte desconoce qué potencia tiene contratada y casi un 84% no sabe que puede contratar energía verde, según revela el último Panel de Hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Esto provoca que el gasto promedio de los hogares españoles en electricidad es de 56,3 euros al mes, mientras que la factura del gas asciende a 40,1 euros.

Conscientes de este problema, administraciones, promotores y empresas han impulsado en los últimos años medidas de incentivo para impulsar la construcción eficiente y la rehabilitación energética del parque de viviendas ya construidas. Una de ellas ha sido la introducción del mismo etiquetado energético que se utiliza para los electrodomésticos. A partir de este año, los ayuntamientos tienen la posibilidad de aplicar rebajas de hasta el 20% en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) a las viviendas más eficientes (las que tienen la calificación energética A).

Para reducir el gasto de energía de una casa existen dos clases de estrategias: la primera y fundamental es el diseño pasivo, es decir, aquel que minimiza la energía necesaria para conseguir unas condiciones de confort a través de la orientación, la distribución y la envolvente de la construcción, sin necesidad de aporte suplementario de tecnología (iluminación artificial, climatización, calefacción). 

La segunda estrategia es el aprovechamiento de las energías renovables: eólica, solar térmica, solar fotovoltaica. A medida que la tecnología para la producción de energía a partir de estas fuentes ha mejorado sus rendimientos a la vez que se abarataba, se ha reducido su plazo de amortización y, por lo tanto, se ha vuelto más competitiva para su instalación en viviendas aisladas. 

Las casas de este reportaje son un buen ejemplo de cómo combinar ambas estrategias para crear una arquitectura atractiva y eficiente.