El hogar de los surfistas

El nuevo libro 'Surf Shakes' se mete en la vida de los aficionados a este deporte retratando sus hogares

Txema Ybarra

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Surf Shacks. Imágenes del libro 'Surf Shacks'

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Imágenes del libro 'Surf Shacks'

Surf Shacks. Imágenes del libro 'Surf Shacks'

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Imágenes del libro 'Surf Shacks'

Surf Shacks. Imágenes del libro 'Surf Shacks'

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Surf Shacks. Imágenes del libro 'Surf Shacks'

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Surf Shacks. Imágenes del libro 'Surf Shacks'

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Surf Shacks. Imágenes del libro 'Surf Shacks'

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Imágenes del libro 'Surf Shacks'

Surf Shacks. 'Surf Shacks', editado por Gestalten

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'Surf Shacks', editado por Gestalten

Life is a beach dicen los surfistas, para los que el surf es un estilo de vida que no acaba en la playa, pues también les corresponde vivir tierra adentro (aunque felices del todo solo lo sean dentro del agua). Los irredentos aficionados a este deporte cumplen con su sueño cuando se trasladan a vivir junto a la arena, donde reproducen en sus propios hogares una visión del mundo bañada en mitos, sueños, recuerdos impregnados de salitre e incluso un criterio político.

A veces no les queda más remedio que hacerlo en las ciudades, pero incluso en la jungla de asfalto son capaces de evocar el ruido de las olas gracias a los recuerdos de aquellos días sobre la tabla. Coincide, además, que se trata en general de una comunidad creativa, pues el amor de la naturaleza les lleva a librarse de prejuicios, que siempre ayuda, y eso se traslada a una forma de disfrutar del día a día. En consecuencia, sus casas son espacios divertidos, llenos de color y evocadores de la naturaleza en su estado más salvaje.

Todo ello queda retratado en el libro Surf Shacks, publicado por la editorial Gestalten, con base en Berlín. Sus 288 páginas viajan desde Centroamérica hasta Nueva York. Es decir, se ven apartamentos de surfers, bungalós de surfers y cabañas de surfers. Ejemplos concretos: un autobús reconvertido en casa móvil por Ryan Lovelace, el retiro en Japón de Hiromi Masubara, antiguo director general de la Fundación Surfrider en el país, y el sueño alternativo del cineasta Jess Bianchi en Hawai.

La base de este libro es el blog Indoek, que lleva cuatro años retratando la vida de surfistas por todo el mundo, siguiendo el modelo que estableció The Selby de retratar hogares "creativos y vividos", sin una producción estilística detrás. El primero, además, busca otros ángulos del mundo del surf, proponiendo viajes por fascinantes regiones costeras y entrevistando a expertos en la materia para que relaten su ola perfecta, que está visto que va más allá de subirse a la tabla y deslizarse con ella sobre el agua.

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