El arte da la nota en Coachella 2018

Además de la música y los arriesgados estilismos, las propuestas artísticas alcanzan su particular protagonismo

Sofía Soláns

'La estación espacial del tercer mundo', de Simón Vega.

Las instalaciones artísticas de Coachella son dignas competidoras en extravagancia con los atuendos de las celebridades que acuden a él. Además de Beyonce o St Vicent, los asistentes pueden disfrutar de las impresionantes esculturas e instalaciones artísticas que estarán repartidas por las instalaciones del festival en el desierto de California.

La estación espacial del tercer mundo, de Simón Vega, es la escultura más grande de esta serie creada por el artista, que reflexiona sobre los efectos de la Guerra Fría en América Central, a través de proyectos con un punto de vista irónico sobre la carrera espacial. Esta enorme escultura basada en la estación soviética Mir, mide 45 metros de largo, 25 de ancho y 15 de alto. Está compuesta por 30 módulos que representan, según el artista, todas las trampas capitalistas de las barriadas de su país natal, El salvador: supermercados, apartamentos con televisores, luces parpadeantes...La intención es representar la pobreza polarizada, el fuerte contraste entre la tecnología espacial y la desigualdad económica mundial.

'​Lodestar', de Randy Polumbo.

El reciclaje es el medio artístico que usa Randy Polumbo para crear sus esculturas. En Lonestar ha utilizado los restos de una avioneta militar. El autor afirma con entusiasmo que "lo que francamente era un arma, hoy es un lienzo provocativo sobre el que los espectadores pueden explorar su curiosidad". La obra busca inspirar y sorprender, para ello se sirve de una escala monumental y una enorme carga simbólica. La escultura se eleva casi 15 metros de alto, la parte superior funciona como una torre de observación, con una galaxia de planetas giratorios cubiertos con cristales y espejos. Alrededor del platillo florecen flores de cristal que iluminan la construcción de noche.

'Spectra', de Newsubstance.

Una espiral de color de siete pisos en la que el visitante se sumerge para disfrutar de vistas 360º de Coachella. Al recorrer su rampa helicoidal se genera un viaje de luz y el color, ofreciendo un entorno cambiante y un refugio desde donde observar el ajetreo exterior. Desde el exterior, Spectra, se erige como una entidad arquitectónica con carácter, que deja ver su actividad interior, de noche se ilumina mostrando todos sus espectros, como una enorme linterna de colores. La construcción del estudio Newsbstance, explora la relación entre la luz y el paisaje, creando una unión simbiótica con las explosiones lumínicas de los icónicos amaneceres y atardeceres del festival.

'Etherea', de Edoardo Tresoldi.

El trabajo de Edoardo Tresoldi nunca deja indiferente, en esta ocasión ha vuelto a recurrir a sus ya clásicas mallas de alambre para evocar una arquitectura neoclásica y barroca. La construcción genera un paisaje radicalmente distinto al del lugar, creando una liviana ensoñación que parece inmaterial. Etherea se compone de tres construcciones idénticas que varían en escala, de tres a siete pisos de altura. Las esculturas respiran a través de la luz y el viento, los ritmos de las mallas generan secuencias de abstracción arquitectónica y puntos de vista amplificados. El efecto óptico en el espectador cambia con la luz, las condiciones atmosféricas y la perspectiva.

'Supernova', de Roberto Behar & Rosario Marquardt (R&R Studios).

Supernova es para los autores de la instalación, R&R Studios, "un espejismo que podemos tocar", una fantasía cósmica que se convierte en real, la ilusión de que todo es posible. La obra es una brillante estrella policromada, que emana optimismo y se sirve de un forma que resulta familiar para conectar visualmente con el visitante. Sus 11 ejes poligonales sobresalen 12 metros en todas las direcciones para ofrecer sombra y un lugar de reunión. Por la noche, se transforma en una estrella brillante que cambia de color y seduce a los espectadores.

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