El vertedero del diseño

Nace en Suecia un museo dedicado a los grandes fiascos comerciales de la historia reciente

David Quesada

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Google-Glass-Mashable-5. Las Google Glass fueron consideradas por la revista Time uno de los inventos del año 2012. El revuelo que causaron cayó en saco roto. Ni siquiera sus propios ingenieros se ponían de acuerdo sobre las funciones básicas que debía incorporar

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Las Google Glass fueron consideradas por la revista Time uno de los inventos del año 2012. El revuelo que causaron cayó en saco roto. Ni siquiera sus propios ingenieros se ponían de acuerdo sobre las funciones básicas que debía incorporar

Sony-Betamax-Recorder. En el caso del Sony Betamax, podría aplicarse el dicho de "la avaricia rompe el saco". Sony no quiso licenciar el formato para tener la exclusiva, como sí hizo JVC con el VHS. Cuando quiso rectificar, ya fue demasiado tarde y se encontró con un mercado copado

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En el caso del Sony Betamax, podría aplicarse el dicho de "la avaricia rompe el saco". Sony no quiso licenciar el formato para tener la exclusiva, como sí hizo JVC con el VHS. Cuando quiso rectificar, ya fue demasiado tarde y se encontró con un mercado copado

Apple Newton. La Apple Newton Message Pad, lanzada en 1993, puede considerarse el primer PDA (Personal Digital Assistant). Fue la respuesta de la compañía fundada por Steve Jobs a la Palm de Pilot. No tuvo éxito y, sin embargo, allanó el camino para el iPad y el iPhone

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La Apple Newton Message Pad, lanzada en 1993, puede considerarse el primer PDA (Personal Digital Assistant). Fue la respuesta de la compañía fundada por Steve Jobs a la Palm de Pilot. No tuvo éxito y, sin embargo, allanó el camino para el iPad y el iPhone

Commercial-Coke-Blak. Coca Cola quiso apuntarse a la moda de las bebidas energéticas con la Blak, una mezcla de Coca Cola y café lanzada en 2006. Dejó de venderse apenas dos años después

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Coca Cola quiso apuntarse a la moda de las bebidas energéticas con la Blak, una mezcla de Coca Cola y café lanzada en 2006. Dejó de venderse apenas dos años después

bic for her. El colmo de la incorrección política: ¿un bolígrafo para mujeres? BIC estuvo a punto de arruinar su reputación con el "BIC para ella", diseñado con una carcasa delgada supuestamente para adaptarse a la mano de la mujer

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El colmo de la incorrección política: ¿un bolígrafo para mujeres? BIC estuvo a punto de arruinar su reputación con el "BIC para ella", diseñado con una carcasa delgada supuestamente para adaptarse a la mano de la mujer

juego Trump. En el museo tampoco falta el juego de mesa que lanzó en los ochenta un empresario inmobiliario llamado Donald Trump, un pseudo Monopoly cuyo lema (You are fired, o "estás despedido") haría célebre casi dos décadas después en The Apprentice, su programa de televisión

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En el museo tampoco falta el juego de mesa que lanzó en los ochenta un empresario inmobiliario llamado Donald Trump, un pseudo Monopoly cuyo lema (You are fired, o "estás despedido") haría célebre casi dos décadas después en The Apprentice, su programa de televisión

perfume harley davidson. Incluso a los incondicionales de una marca legendaria como Harley Davidson debió parecerles demasiado que el fabricante de motocicletas osara adentrarse en el mundo de los perfumes

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Incluso a los incondicionales de una marca legendaria como Harley Davidson debió parecerles demasiado que el fabricante de motocicletas osara adentrarse en el mundo de los perfumes

Nokia-NGage-LR. Nokia N-Gage, un híbrido entre teléfono móvil y consola de juegos portátil lanzado en 2003, podría haber llegado lejos de no haber tenido un diseño tan rematadamente malo. Por ejemplo, el teclado era de lo más incómodo, y el micrófono y el altavoz estaban en un lado para que la grasa del rostro no manchara la pantalla, por lo que había que hablar por el lateral

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Nokia N-Gage, un híbrido entre teléfono móvil y consola de juegos portátil lanzado en 2003, podría haber llegado lejos de no haber tenido un diseño tan rematadamente malo. Por ejemplo, el teclado era de lo más incómodo, y el micrófono y el altavoz estaban en un lado para que la grasa del rostro no manchara la pantalla, por lo que había que hablar por el lateral

Dicen que de los errores se aprende. Pues muchas enseñanzas debieron sacar las mentes preclaras que alumbraron los productos exhibidos en el Museo del Fracaso que acaba de abrir sus puertas en la localidad sueca de Helsingborg. Grandes monumentos a las pifias –muchas nacidas de grandes corporaciones que se supone deberían tener sobrada experiencia y todos los recursos para evitarlas– que demuestran que, felizmente, el marketing no es una ciencia exacta.

El museo recoge más de setenta productos y servicios que por uno u otro motivo fueron un chasco comercial. Algunos son un clásico que probablemente figurarán en los libros de texto de los estudiantes de mercadotecnia. Es el caso de Sony Betamax, un formato de video que, a pesar de ser tecnológicamente superior al VHS de JVC, acabó muerto porque Sony quiso preservar la exclusiva del formato, y cuando decidió licenciarlo el segundo ya se había comido el mercado.

Otro gigante con fama de infalible que metió la pata es Google y sus Google Glass, las gafas inteligentes que iban a revolucionar la experiencia de la realidad aumentada. Para Astro Teller, jefe de Google X –la división de tecnología responsable de su parto prematuro–, el problema fue llamar demasiado la atención sobre la marcha del proyecto, el cual sin embargo aportó datos valiosos de cara a un futuro relanzamiento, como la adecuación de la batería al dispositivo y la manera de optimizar su uso.

Lejos de ser un motivo de chanza, para su creador, el psicólogo Samuel West, la muestra proporciona una visión única del arriesgado negocio de la innovación, así como un modo de reivindicar la buena semilla que todo fracaso contiene –si su responsable sabe extraer las conclusiones adecuadas–. "La sociedad glorifica el éxito y demoniza el fracaso, cuando de hecho tenemos mucho más que aprender del fracaso que del éxito, afirma West. El impulsor del museo anima a todo el mundo a que les envíen propuestas dignas de figurar en sus vitrinas –"cuanto más locas, mejor", recalca–, así como a localizar errores garrafales a través de las redes sociales con el hashtag #MuseumofFailure.

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