Una siesta con causa

Una firma con base en Holanda reivindica la hamaca artesana colombiana

Txema Ybarra

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Hamacas Maka. Hamaca Poncho Red

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Hamaca Poncho Red

Hamacas Maka. La creadora de la firma Maka, la colombiana Yaiza Dronkers

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La creadora de la firma Maka, la colombiana Yaiza Dronkers

Hamaca Pablo P Black

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Hamaca Pablo P Black

Hamacas Maka. Hamaca Poncho Green

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Hamaca Poncho Green

Hamacas Maka. Hamaca Poncho Blue

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Hamaca Poncho Blue

Hamacas Maka. Hamaca Frangipani Blue

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Hamaca Frangipani Blue

Yaiza Dronkers Londoño se educó en Holanda pero nunca olvidó su país de nacimiento, Colombia. Uno de los nexos de unión con la cultura de sus ancestros era la tradicional hamaca, que facilita una vida nómada y cuyo significado en taíno es "red de pescado". Pero descubrió que la fabricada en su país no mantenía unos estándares de calidad como antaño, así que decidió investigar donde se fabricaba aún de forma artesanal. De esta manera llegó a San Jacinto, cuyas hamacas se dice en el libro de García Márquez Amor en los tiempos del cólera que son "espléndidas".

"Sin embargo, el conflicto armado había hecho sufrir mucho a la localidad y casi todas las hamacas se hacían ya de forma industrial", cuenta esta intrépida empresaria que aún no llega a los 30 años. "Ahí es cuando decidí apoyar a los artesanos que aún conservan las viejas técnicas de trenzado de las hamacas para dar a conocer en el mercado internacional la calidad de su trabajo". El resultado de esa reflexión es la firma Maka.

Además de una vía de comercialización desde Amsterdam, Yaiza aporta diseño, lanzando tres líneas distintas. Las hamacas Frangapini presentan un degradado de color (azul, negro o amarillo). Las Poncho se inspiran en la prenda que le da nombre en su versión colombiana y mezcla dos técnicas de tejido distintas. Pablo P dibuja las clásicas tiras pero con dos distintos grosores y una cierta inclinación de las mismas.

Elaborar cada una de ellas lleva una semana de trabajo. Que el mismo algodón "orgánico"que se usa para la tela se emplee para atarla garantiza una prolongada duración de la hamaca. Y sus generosas dimensiones facilitan descansar en diagonal, la postura más cómoda asegura Yaiza.

"El mundo avanza a veces demasiado rápido. Culturas ancestrales han desaparecido en nombre del progreso, de la eficiencia. Metidos en este ritmo, ¿cuándo paramos? Necesitamos tiempo para apreciar la diversidad de este mundo", dice la colombiana-holandesa. "La artesanía era un componente indisociable a cualquier cultura y confeccionar hamacas es un reto maravilloso, un proceso donde se ve envuelto tanta gente y produce piezas únicas de uso diario que nos invitan a parar y reflexionar".

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