La revolución será en 3D o no será

Las impresoras tridimensionales nos acercan a la utopía de convertirnos en productores de nuestros propios objetos de consumo

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3D Print Canal House es un proyecto lanzado por DUS Architects que muestra las posibilidades de la arquitectura 3D con una casa en Amsterdam. 3D Print Canal House es un proyecto del estudio DUS Architects que muestra las posibilidades de la arquitectura 3D con la construcción de una casa en Amsterdam

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3D Print Canal House es un proyecto del estudio DUS Architects que muestra las posibilidades de la arquitectura 3D con la construcción de una casa en Amsterdam

El proyecto 3D Print Canal House en Amsterdam, de DUS Architects, emplea componentes prefabricados de biopolímero con fibras de madera. A partir de estudios a pequeña escala, 3D Print Canal House ha desarrollado impresoras para producir componentes estructurales a tamaño real

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A partir de estudios a pequeña escala, 3D Print Canal House ha desarrollado impresoras para producir componentes estructurales a tamaño real

Olivier van Herpt utiliza impresoras 3D para crear piezas de arcilla de uso alimentario

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Olivier van Herpt utiliza impresoras 3D para crear piezas de arcilla de uso alimentario

Nervous Systems ha desarrollado un nuevo concepto de vestidos sin costuras basados en la fabricación digital

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La tecnología de polvo de poliamida ofrece el mejor acabado, como en estas lámparas de Zambelli para Exnovo

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Aplicando técnicas de biomímesis, Lilian van Daal ha creado esta silla que integra estructura y tapizado

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El estudio de ingeniería EDAG muestra las posibilidades del 3D en el diseño de su concepto Genesis

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Zaha Hadid también se apuntó a la tendencia con estos alucinantes zapatos para United Nude

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My Best Friend es una marca de accesorios de moda que aprovecha la exclusividad que ofrece la tecnología 3D para crear piezas únicas

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My Best Friend es una marca de accesorios de moda que aprovecha la exclusividad que ofrece la tecnología 3D para crear piezas únicas

Iris van Herpen experimenta con las posibilidades de la fabricación aditiva aplicada a la alta costura

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Iris van Herpen experimenta con las posibilidades de la fabricación aditiva aplicada a la alta costura

Lix, de Anton Suvorov, es un bolígrafo que permite dibujar objetos tridimensionales con filamento plástico

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Lix, de Anton Suvorov, es un bolígrafo que permite dibujar objetos tridimensionales con filamento plástico

Luminaria 3D de Philips

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Luminaria 3D de Philips

La revolución industrial dio lugar a una transformación socioeconómica de una profundidad desconocida desde el Neolítico. De la producción familiar pasamos a la alienación de la fábrica. Del diseño individual y a medida, a la producción estandarizada en serie, que cambiaba todas las reglas. Ahora hay muchos que hablan de la revolución definitiva de la mano de la fabricación 3D, en la que el diseño vuelve a personalizarse, la producción vuelve a ser doméstica y los usuarios participan de manera activa en el proceso de diseño y fabricación del producto.

La idea es dotar de impresoras 3D a la gente para lograr una revolución que nos haga superar la sociedad de consumo heredada del siglo xx y alcanzar una sociedad participativa creadora de sus propias ideas materiales. Utopía en estado puro. Los medios nos han familiarizado con imágenes alucinantes, que desafían las leyes del diseño industrial y con un acabado espectacular. Pero la realidad es que cuando algo parece demasiado bonito para ser cierto es porque probablemente o no sea tan bonito o no sea tan cierto.

En la actualidad, y no parece que vaya a cambiar en mucho tiempo, las impresoras domésticas accesibles para el gran público, las FDM, de hilo de plástico, suelen rondar un precio que oscila entre los 600 y los 1.000 €. A diferencia de las de polvo (SLS) que vemos en la televisión, su acabado superficial es de menor calidad y necesitan procesos posteriores como el retirado del material de soporte o el lijado. Si nuestra idea era poder autofabricar piezas de gran definición, sin tediosas operaciones de acabado y con varios colores, estos modelos no son adecuados y deberemos preparar algunos ceros más para la inversión. Así pues, la revolución tal y como nos la televisan tendrá que esperar.

En palabras de Xavi Tutó, de la empresa Growthobjects, hablar de una nueva revolución industrial es un poco exagerado y al 3D habría que considerarlo como una tecnología complementaria, más que sustitutiva, ya que "nos permite resolver retos técnicos que hasta ahora era imposible de abordar. Por ello, el 3D se está sumando a los procesos convencionales, para ampliar las posibilidades de fabricación de nuevos productos, pero utilizándolos de forma combinada".

Más allá de la repercusión mediática, la fabricación aditiva, como técnicamente se le denomina, es una vieja conocida en numerosas áreas profesionales, en las que desde hace décadas cosecha éxitos sin parar. Prototipado, medicina, automoción o aeronáutica están a la vanguardia en el aprovechamiento de su desarrollo. Una de las tareas pendientes es la de su impacto ambiental. Es cierto que teóricamente se podría mejorar la ecoeficiencia en cuanto a optimización en la cadena de distribución y los stocks, pero también es cierto que la producción de residuos de fabricación es muy elevada y la reciclabilidad, tanto pre como post consumo, y la toxicidad de los materiales más comúnmente empleados son problemáticas todavía sin resolver.

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